La sanidad pública irrumpió con fuerza en el debate electoral andaluz y acabó ocupando buena parte del enfrentamiento entre los candidatos. Privatizaciones, listas de espera, conciertos con la privada, precariedad laboral, dependencia y la crisis de los cribados de cáncer de mama marcaron un bloque en el que Juanma Moreno, presidente en funciones de la Junta de Andalucía y candidato del PP, defendió su gestión frente a una oposición que coincidió en describir el sistema sanitario como deteriorado o colapsado.
Moreno promete una ley de garantía sanitaria
Juanma Moreno (PP) respondió acusando a sus rivales de lanzar «barbaridades» y «mentiras» que, a su juicio, debilitan los servicios públicos y deterioran la imagen de los profesionales sanitarios. El presidente andaluz anunció que, si continúa en el cargo, impulsará una «Ley de garantía sanitaria» para que «por ley, no se pueda rebajar ningún presupuesto» y para que año tras año aumenten los recursos económicos y el número de profesionales sanitarios.
Moreno también cargó contra la etapa socialista y acusó a Montero de haber despedido a «7.700 profesionales» y recortado «1.500 millones de euros de la sanidad». «Nadie gestionó peor la sanidad que su Gobierno», remató en una de sus últimas intervenciones.
Montero pone en el tablero la elección de la sanidad como derecho o negocio
María Jesús Montero (PSOE) abrió el choque con una frase de alto contenido político: «Para el Partido Popular, la vivienda y la sanidad son un negocio. Para el Partido Socialista, son un derecho». La candidata socialista acusó al presidente andaluz de no reconocer «la Andalucía que sufre» y de esconderse «detrás de Pedro Sánchez».
Más adelante, Montero insistió en que las elecciones van de elegir «si la salud es un derecho al alcance de todo o si damos carta blanca, cheque en blanco a la privatización y al copago». Según afirmó, «es un clamor popular que la sanidad no funciona» y los ciudadanos «saben perfectamente lo que tarda la cita con su médico de familia, con el especialista o para una intervención quirúrgica».
La crisis de los cribados de cáncer de mama
El momento más duro llegó con la crisis de los cribados de cáncer de mama. José Ignacio García (Adelante Andalucía) recordó que habían pasado «217 días» desde que se conoció el caso y denunció que los andaluces siguen sin saber «qué pasó», «cuántas mujeres desarrollaron cáncer debido al retraso en los diagnósticos» ni «qué van a hacer para que no vuelva a ocurrir».
García interpeló directamente a Moreno: «¿Quién es el responsable? ¿Qué es lo que sucedió? ¿Dónde está el fallo?». También vinculó el caso con la posible externalización de pruebas: «¿Fue por la privatización del servicio de mamografía?».
Moreno replicó que la Junta había contratado «60 y más de 50 profesionales» y acusó a García de faltar a la verdad: «¿Cree usted que va a arañar algunos votos utilizando a las mujeres? No falte al respeto».
Montero también elevó el tono al referirse al caso: «La crisis del cáncer de mama no se tapa con una campaña de imagen». Para la candidata socialista, «no es un error, es el colapso del sistema sanitario» y «la negligencia más grave que ha habido en un sistema sanitario en toda España».
Listas de espera y demoras en atención primaria
Las listas de espera atravesaron todo el debate. Montero citó un ejemplo concreto: «Hoy mismo en un pueblo de Sevilla cita con el médico de familia: 19 de mayo, 15–16 días para obtener la primera cita».
Manuel Gavira (Vox) afirmó que «hoy hay 200.000 andaluces esperando una operación» y sostuvo que la atención sanitaria es «la principal preocupación» de los andaluces. En este sentido, defendió que «la prioridad nacional es una cuestión de supervivencia», vinculando la presión sobre los servicios públicos a las políticas de acceso y reclamando «primero los españoles, primero los andaluces» al poner como ejemplo lo acordado en Extremadura.
Antonio Maíllo (Por Andalucía) acusó a Moreno de dejar «una sanidad absolutamente colapsada y deteriorada» y prometió que su formación garantizará una atención al médico de cabecera «como máximo» en 48 horas. También denunció que aún no se conozca «la lista de espera de pruebas diagnósticas», porque, según dijo, «sería un escándalo saber lo que la gente está esperando».
Moreno defendió sus datos y mostró cifras de espera oncológica: «Año 2018, el último año de la señora Montero, 939 días de espera oncológica. 2021, 46; el último año, 24».
Privatización, conciertos y seguros privados
El debate derivó en una disputa sobre quién abrió o aceleró la privatización sanitaria. Montero acusó al PP de «deteriorar el sistema público» y de privatizarlo. «Uno de cada cuatro andaluces en este momento se ha suscrito un seguro privado», afirmó.
Moreno respondió exhibiendo conciertos firmados por anteriores gobiernos socialistas y reprochó a Montero: «¿Qué me está contando usted de privatizar?». También negó que vaya a implantar copago: «La única que ha hablado de copago aquí es usted».
García fue más allá y acusó tanto al PSOE como al PP. «El PSOE abrió la puerta a la privatización de la sanidad», dijo, aunque añadió que el PP «ha hecho lo que hace el Partido Popular: forrar a las grandes empresas». Citó expresamente a «Asisa, Quirón, Adeslas y compañía» y defendió un «impuesto al retorno sanitario» para que esas empresas «devuelvan ese dinero».
Maíllo, por su parte, sostuvo que Moreno «ha convertido en negocio lo que son derechos, en sanidad, educación, dependencia…» y prometió «una sanidad pública 100%».
Situación laboral de los profesionales
García llevó al debate la situación laboral de los sanitarios con una vida laboral de un enfermero andaluz: «Contrato de 47 días, de 62 días, de 7 días, de 31 días…». A su juicio, ese encadenamiento de contratos refleja «la precariedad laboral a la que ustedes están condenando a todos los profesionales sanitarios».
El candidato sostuvo que esa precariedad provoca fuga de profesionales: «Son los andaluces los que se van al País Vasco y los enfermeros del País Vasco no vienen a Andalucía». Moreno rechazó esa lectura y aseguró que su gobierno ha incorporado «30.000 nuevos profesionales» y estabilizado el «96% de las plantillas».
Dependencia y servicios sociales
La dependencia también se coló en el bloque sanitario. Montero acusó a Moreno de no cumplir la ley y afirmó que «25 personas mueren cada día sin recibir la prestación». Gavira elevó la cifra anual y sostuvo que en 2025 fallecieron «casi 7.000 andaluces esperando las ayudas de dependencia».
Maíllo puso rostro al problema con el caso de una persona con Alzheimer que, según relató, llevaba tres años esperando la autorización de dependencia. «Esto es crueldad humana», afirmó, antes de pedir a Moreno que practique «la ética de la compasión».
Un bloque sanitario convertido en campo electoral
La sanidad dejó de ser un asunto sectorial para convertirse en uno de los grandes campos de batalla de la campaña andaluza. Moreno intentó defender su gestión con promesas normativas, datos presupuestarios y acusaciones al pasado socialista. La oposición, desde enfoques distintos, coincidió en presentar un diagnóstico de deterioro: demoras, listas de espera, cribados sin aclarar, precariedad y más peso de la sanidad privada.
El intercambio dejó una frase que resume el tono del bloque. Para Montero, «una sanidad pública, universal y gratuita es una conquista y está plenamente vigente». Para Moreno, en cambio, sus adversarios «faltan a la verdad» y usan la sanidad como arma electoral. Entre ambas posiciones se jugará una parte central del debate hasta el 17 de mayo.