El presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, anunció en el Debate del Estado de la Autonomía una reforma integral de la Atención Primaria y reivindicó el estado de la sanidad pública gallega en un contexto que definió como complejo. "Otro servicio de calidad fundamental es la sanidad", afirmó, antes de subrayar que disponer de una sanidad pública de calidad es "algo costoso pero irrenunciable".
Durante su intervención, Rueda situó entre los principales problemas del sistema sanitario la escasez de facultativos, especialmente en determinadas especialidades. "Una de las fundamentales es, sin duda, la acuciante falta de médicos, especialmente en determinadas especialidades", señaló, al tiempo que acusó al Gobierno central de "ponerse de perfil" ante una situación que, dijo, está reconocida por todas las administraciones.
El jefe del Ejecutivo gallego vinculó también la tensión asistencial al malestar de los profesionales y al conflicto en torno al Estatuto Marco. Según expuso, esa situación ha tenido repercusión directa sobre la actividad sanitaria en Galicia, con "200.000 operaciones, pruebas y consultas suspendidas en Galicia por una huelga contra el Gobierno central". A su juicio, "pretender que todo es un problema de las comunidades autónomas" y "no hacer nada para solucionarlo" agrava la situación.
En ese contexto, Rueda defendió que los médicos deben contar con un reconocimiento normativo propio a escala estatal. "Nosotros defendemos que se dote a los médicos a nivel nacional de un marco jurídico específico que reconozca las singularidades de su profesión", afirmó. También insistió en la necesidad de rebajar la confrontación y priorizar la negociación: "Reivindico el valor del diálogo, reivindico que hay que hablar para solucionar los problemas".
En clave de gestión, el presidente de la Xunta defendió los avances de su Gobierno en materia sanitaria. "Incrementamos en un 50% el presupuesto de la sanidad pública y en un 28% el número de profesionales en estos últimos años", aseguró. A ello sumó la apuesta por la prevención, con "cada vez más cribados" y un calendario vacunal que definió como "el mejor del mundo en infantil", además de más de 200 millones de euros destinados a reformas hospitalarias y otros 50 millones para alta tecnología sanitaria.
Entre los anuncios más destacados, Rueda aseguró que Galicia será "la primera comunidad de España con un centro público de protonterapia". También enmarcó entre las prioridades de la legislatura el refuerzo de la salud mental, con unidades especializadas para niños y adolescentes y con más psicólogos en Atención Primaria. "El compromiso era llegar al final de la legislatura con 35 y 50 al final de la década; 21 ya están incorporados", dijo.
El presidente gallego reivindicó asimismo medidas de prevención dirigidas a la población joven. "Tomamos una medida pionera para proteger la salud de los niños y adolescentes: prohibición de vender bebidas energéticas hasta los 18 años", afirmó, al considerar que este tipo de decisiones, aunque a veces parezcan menores, tienen "muchísima trascendencia".
Uno de los ejes principales de su discurso fue la reforma de la Atención Primaria, que prevé presentar en este mismo semestre. Según detalló, tendrá dos objetivos prioritarios: "liberar a los médicos de tareas burocráticas para que puedan dedicarse a lo que realmente tienen que hacer, que es atender a los pacientes" y "alcanzar agendas que no superen los 30 pacientes en jornada ordinaria".
Para ello, adelantó tres medidas. La primera será la creación de "una unidad especial que centralizará gran parte del papeleo y del trabajo burocrático que no tiene valor médico ni clínico y que sobrecarga a los profesionales". La segunda consistirá en implantar "un nuevo modelo de gestión de agendas dinámico, flexible y adaptado a las circunstancias de cada centro de salud". Y la tercera será la puesta en marcha de "una Dirección General de Atención Primaria" dentro del Servizo Galego de Saúde para coordinar y supervisar la ejecución de las reformas.
Aunque reconoció que "la sanidad pública necesita mejoras", Rueda rechazó las visiones más negativas sobre el sistema y defendió su nivel de aceptación social. "Los ciudadanos valoran la sanidad gallega por encima de la media nacional", sostuvo, al asegurar que "el 73% de los gallegos considera que la atención primaria es buena o muy buena" y que "el 82%" hace esa misma valoración de las consultas con especialistas. En esa misma línea, afirmó que "los tiempos de espera para ser operado o para ver al médico especialista en Galicia son inferiores en más de un mes a la media nacional".
El bloque sanitario de su intervención se enmarcó en una defensa más amplia de los servicios públicos como elemento de cohesión territorial y social. En este punto, añadió una idea de carácter general sobre la acción de gobierno: "Queremos que en Galicia se viva cada vez mejor. Ese es el objetivo de cualquier Gobierno y, para eso, es imprescindible una sanidad y unos servicios sociales que atiendan las necesidades de quien más lo precisa en todo el territorio".
Junto a la sanidad, Rueda situó la política social como otro de los grandes pilares de la legislatura. Reconoció que "los tiempos para la evaluación de la dependencia y la asignación de una ayuda o servicio eran excesivos" y defendió el plan de choque impulsado por la Xunta. Según indicó, ese plan "ha logrado en solo dos años incrementar en un 26% el número de personas dependientes atendidas".
El presidente gallego avanzó además que "este mismo año, Galicia alcanzará la cifra de 12.000 dependientes atendidos" y aseguró que la comunidad está "entre las tres comunidades autónomas con mejores resultados en dependencia". Al mismo tiempo, reclamó al Estado que cumpla con la financiación prevista por ley. "Sería de gran ayuda que el Gobierno central cumpliera con su obligación legal de aportar el 52% de los costes de la dependencia", afirmó, tras denunciar que en 2025 la aportación estatal se quedó en el 33% del presupuesto total.
En el ámbito de los cuidados de larga duración, Rueda destacó que la Xunta ha triplicado la oferta de plazas en residencias sostenidas con fondos públicos, ha multiplicado por siete las plazas en centros de día y atiende ya a 20.000 personas mediante el servicio de ayuda en el hogar. También anunció que "en lo que queda de legislatura incluiremos a 10.000 gallegos más" en el bono cuidado.
Por último, avanzó nuevos pasos en la red residencial pública. Según explicó, "en este primer semestre culminará la primera fase del plan de residencias y centros de día, que supondrá abrir 24 centros más en Galicia", a la que seguirá una segunda fase con otras 24 residencias. El objetivo, concluyó, es que Galicia cuente "en esta legislatura, en cuatro años, con 3.500 nuevas plazas para mayores impulsadas con fondos públicos, operativas o en proceso de serlo".