Este martes, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla ha realizado una reflexión en la que ha sostenido que el gasto en los medicamentos críticos también forma parte de la inversión en Defensa: «Hay que comprender que Defensa no es solo el gasto militar, también es el gasto de medicamentos críticos o en elementos materiales como los elementos de protección individual o los respiradores».
Padilla, en una entrevista concedida a la Cadena Ser, ha puesto en valor esa inversión en medicamentos críticos, así como la figura de una reserva estratégica: «Ahora que estamos hablando tanto del gasto en Defensa y de este contexto belicoso, es fácil comprender que hay cierta información relacionada con proveedores, material o cadenas de suministros, que forma parte que del conjunto de nuestra seguridad y nuestra defensa».
«Con la reserva estratégica también hay que tener una cosa muy clara y es que esto supone pagar por unos productos que puede ser que no vayamos a utilizar nunca. Sin embargo, asumimos los costes por si acaso sucede otra epidemia y tener el material suficiente sin tener que acudir a las cadenas de comercio internacional con sus tiempos de espera, qué es lo que pasó durante la COVID-19», ha indicado Padilla, quien también ha asegurado que «si viniese otra pandemia, tendríamos materiales suficientes para poder sobrellevarla gracias a la reserva estratégica que hemos ido dotando de materiales como mascarillas o respiradores. Hay una reserva en cada CCAA y otra a nivel nacional«.
Movimiento en bloque
Esta conclusión viene precedida del movimiento de once países de la Unión Europea, entre los que se encuentra España, que han pedido a la Comisión Europea que incluya los medicamentos críticos en el marco de financiación de los nuevos fondos que se destinarán a reforzar la defensa comunitaria.
Los ministros de Sanidad de Alemania, Bélgica, República Checa, Chipre, España, Eslovenia, Estonia, Grecia, Letonia, Lituania y Portugal que firman el texto subrayan que «es fácil para actores extranjeros convertir esta dependencia en una vulnerabilidad crítica, una que podría socavar gravemente la seguridad y las capacidades de defensa de Europa».
La misiva de los ministros de Sanidad de estos países subraya que entre el 80% y el 90% de los antibióticos se producen en el continente asiático, principalmente en China, lo que supone una dependencia que derivó en una vulnerabilidad del bloque comunitario durante la pandemia de la COVID-19.
«Si viniese otra pandemia, tendríamos materiales suficientes para poder sobrellevarla gracias a la reserva estratégica»
Esta noticia se dio a conocer a las vísperas de la presentación de la Ley de Medicamentos Críticos ante el Parlamento Europeo, una norma que cogerá forma en los próximos meses y que tiene como objetivo garantizar el suministro de estos fármacos y las materias primas con los que se elaboran en la UE y así reducir la dependencia de Asia o EEUU.
Ley de Medicamentos Críticos
También hoy, la Comisión Europea ha aprobado su propuesta para la futura Ley de Medicamentos Críticos. Según Olivér Várhelyi, comisario de Salud de la UE, esta normativa «vela por la seguridad del abastecimiento y la disponibilidad de medicamentos esenciales o críticos, además de la accesibilidad de otros medicamentos clave donde el mercado no está cubriendo las necesidades».
La nueva normativa pretende facilitar las inversiones para aquellas empresas que creen o aumenten la capacidad de manufactura de medicamentos esenciales dentro de la UE. «Este tipo de proyectos serán de carácter estratégico y eso facilitará su acceso a financiación y trámites legislativos, científicos y reguladores acelerados. También habrá directrices para los Estados miembro, que podrán dar apoyo a ese tipo de proyectos estratégicos”, ha asegurado el comisario de Salud.
Asimismo, según ha expuesto Várhelyi esta ley pretende que «los proveedores tengan que aplicar otros criterios, no solo el precio, en las convocatorias de licitación. Se podrá incluir, por ejemplo, suministradores diversificados o cláusulas contractuales para fijar la fecha de entrega. También se limitará la procedencia de países externos a la UE y se favorecerá a aquellos proveedores que fabriquen buena parte de sus productos críticos dentro de la UE».
El comisario de Salud de la UE también ha apuntado a la posibilidad de utilizar la «demanda agregada«: «Si hay países interesados en pedir apoyo a la Comisión Europea, podrán usar otro tipo de licitaciones, de tipo colaborativo, y facilitar así el acceso a los medicamentos que necesiten, partiendo de la experiencia de medidas de licitación conjunta».
Además, la Comisión Europea «va a procurar reforzar la cooperación existente e intentar cerrar acuerdos internacionales que permitan diversificar las cadenas de suministro para estos medicamentos esenciales”, ha asegurado Várhelyi.