El camino hacia la creación de la Agencia Estatal de Salud Pública (AESAP) ha sido uno de los procesos legislativos más accidentados y tensos en materia sanitaria durante la presente legislatura. Aunque se daba por hecho que el proyecto saldría adelante sin grandes complicaciones, el primer intento de aprobación fracasó de forma sorprendente en el Pleno del Congreso de los Diputados el 20 de marzo de 2025, donde el texto fue rechazado por un estrecho margen de 176 votos en contra, 167 a favor y dos abstenciones.
Tras este revés, el Gobierno acometió un segundo intento con este proceso legislativo. En este sentido, la iniciativa fue llevada a la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados por segunda vez el 19 de junio, con las mismas enmiendas transaccionales que en la anterior edición aprobadas por la ponencia ocho días antes, donde el texto volvió a someterse a votación. El resultado reflejó nuevamente la profunda división política: la proposición fue aprobada por 19 votos a favor y 18 en contra, con el Partido Popular votando en contra de forma firme. Con esta mayoría simple, el texto recibió luz verde para su traslado al Senado, donde continuaría su tramitación.
El Senado tomó el relevo y la Comisión de Sanidad de la Cámara Alta se encargó de revisar el anteproyecto de ley. Fue en esta fase donde se introdujeron importantes enmiendas por parte del Partido Popular, que defendió una redefinición de las competencias de la futura AESAP y solicitó un mayor peso para las comunidades autónomas en su gobernanza.
Una vez aprobadas esas modificaciones, el texto fue llevado al Pleno del Senado, que ratificó su contenido con las enmiendas incorporadas. Este paso era imprescindible para que el documento pudiera regresar al Congreso con los ajustes propuestos y continuar su tramitación legislativa. A pesar de no haber apoyado el proyecto inicialmente, el Partido Popular optó esta vez por facilitar su avance a través de la abstención, lo que marcó un giro significativo en su postura táctica.
El cambio de postura del PP en el Senado despertó expectativas de un posible desbloqueo. La formación conservadora argumentó tras la votación que su abstención no suponía un respaldo pleno, pero sí una forma de permitir el desarrollo de un texto "mejorado". El grupo insistió en que varias de sus propuestas habían sido aceptadas, incluyendo aspectos técnicos y organizativos de la agencia, lo que justificaba, a su juicio, una mayor flexibilidad parlamentaria.
Votación clave
El momento decisivo llegó finalmente con el regreso del texto al Pleno del Congreso. Esta segunda votación representaba la última oportunidad para sacar adelante el proyecto antes del cierre del curso parlamentario. En un movimiento poco habitual, el PSOE optó por abstenerse, permitiendo que el nuevo documento ya modificado y consensuado parcialmente pudiera ser aprobado con el apoyo de otras formaciones políticas, algunas de las cuales también se habían mostrado críticas en etapas anteriores.
La clave para el éxito de esta segunda vuelta fue la incorporación de la mayoría de las enmiendas promovidas por el PP, con la excepción de dos relativas a los medicamentos veterinarios, que no fueron finalmente aceptadas. Esta cesión del Ejecutivo facilitó un ambiente más constructivo en el hemiciclo y desbloqueó el avance de la votación.
Así, tras más de cuatro meses de debate, idas y venidas entre sesiones plenarias y comisiones, y un complejo ejercicio de negociación política, la Agencia Estatal de Salud Pública logró ver la luz con carácter definitivo. Su creación marca un hito en la estructura institucional del Sistema Nacional de Salud, con el objetivo de dotar al país de una herramienta eficaz frente a futuras crisis sanitarias.
El caso de la AESAP es un ejemplo paradigmático de la situación parlamentaria actual, donde ninguna fuerza tiene capacidad suficiente para imponer una legislación sin dialogar. El proceso ha evidenciado que incluso en un tema aparentemente transversal como la salud pública, el consenso requiere concesiones, tiempo y voluntad política sostenida.