Sanidad concluye que no existe evidencia científica que avale la eficacia de la homeopatía: «No funciona»

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha dejado claro que, "en salud, donde hay ciencia no mandan las creencias"

El Ministerio de Sanidad ha zanjado el debate sobre la homeopatía con una conclusión tajante: no existe evidencia científica que respalde su eficacia terapéutica. Así lo recoge el informe técnico publicado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que sostiene que los efectos atribuidos a estos productos son comparables al placebo y advierte de que su uso puede entrañar riesgos para la salud si retrasa o sustituye tratamientos médicos eficaces.

El documento, titulado Homeopatía y productos homeopáticos: Evaluación de las evidencias acerca de su eficacia y seguridad, revisa de forma sistemática la literatura científica disponible y las evaluaciones elaboradas por organismos internacionales. En total, analiza 64 revisiones sistemáticas publicadas desde 2009 y concluye que los estudios que apuntan algún beneficio de la homeopatía presentan, en su mayoría, una baja calidad metodológica, con muestras pequeñas, seguimientos cortos o sesgos en la aleatorización.

Además, el informe subraya un patrón especialmente relevante: cuanto mayor es el rigor de los ensayos clínicos, menor es el supuesto efecto de la homeopatía, hasta desaparecer por completo. Para la AEMPS, esta falta de resultados consistentes impide considerar la homeopatía como una herramienta terapéutica válida dentro de la medicina basada en la evidencia.

La ministra de Sanidad, Mónica García, resumió con claridad el posicionamiento del departamento: «La homeopatía no funciona». Según explicó, el Ministerio ha analizado toda la evidencia científica disponible y las conclusiones son contundentes. «No funciona mejor que un placebo», afirmó. También incidió en que muchas de estas sustancias están tan diluidas que «es literalmente como disolver un sobre de azúcar en el Mediterráneo».

El informe ahonda precisamente en esa cuestión. Desde el punto de vista científico, sostiene que los principios de la homeopatía chocan con las leyes de la física y de la farmacología actuales. En diluciones habituales como la 12 CH, resulta matemáticamente imposible que permanezca una sola molécula del ingrediente original en el preparado. Esto, según el documento, rompe cualquier relación de causa-efecto entre el producto administrado y un eventual efecto terapéutico.

Para hacer comprensible esa desproporción, la AEMPS utiliza una comparación gráfica: una dilución de 6 CH, mucho menos extrema que la 12 CH, equivaldría a disolver un sobre de azúcar en todo el mar Mediterráneo. En este contexto, teorías como la llamada ‘memoria del agua’ son calificadas por el organismo como postulados sin base empírica y ajenos al pensamiento científico y racional.

Mónica García insistió también en que la pérdida de eficacia observada al aumentar la calidad de los estudios es otro de los elementos que desacreditan la homeopatía. «Cuanto mejor se hacen los estudios, menos funciona. A más rigor, menos efecto», señaló. Y añadió una advertencia sobre su impacto sanitario: «El riesgo real para la salud es dejar tratamientos que sí funcionan. No es lo que tomas, sino lo que dejas de tomar».

En el plano regulatorio, el Ministerio recuerda que en España no existe actualmente ningún producto homeopático con indicación terapéutica autorizada. Los 976 productos que siguen registrados lo están mediante un procedimiento simplificado que no exige demostrar eficacia, precisamente por tratarse de preparados extremadamente diluidos que garantizan su inocuidad. Esa misma vía legal les impide incluir indicaciones terapéuticas en su etiquetado.

La posición española se enmarca, además, en un consenso internacional cada vez más amplio. Reino Unido recomendó retirar la financiación pública de la homeopatía y advertir en el etiquetado sobre la falta de eficacia; Australia concluyó que no debe emplearse para tratar enfermedades crónicas o graves; Francia eliminó su reembolso público en 2021; Alemania prevé suprimir su cobertura en 2026; y en Estados Unidos las autoridades exigen alertar de que no existen pruebas científicas de su funcionamiento.

Aunque una parte de la población percibe estos productos como inocuos por considerarlos «naturales», la AEMPS recuerda que se han descrito reacciones adversas graves, incluidas intoxicaciones por errores de dosificación y casos de fallecimientos en lactantes vinculados a preparados para la dentición en otros países. Con todo, el principal peligro identificado por Sanidad no reside tanto en el producto en sí como en el abandono o la demora de terapias eficaces.

«El resumen es claro: ni sustancia, ni explicación, ni eficacia», concluyó Mónica García. «En salud, donde hay ciencia no mandan las creencias». Con este informe, el Ministerio refuerza su apuesta por una medicina sustentada en pruebas y por ofrecer información transparente a la ciudadanía para que pueda tomar decisiones seguras sobre su salud.


También te puede interesar…