Sanidad desliga la vacunación de gripe y Covid-19 para la temporada 2025-2026

Por primera vez desde 2021, el Ministerio de Sanidad emite recomendaciones diferenciadas para ambas campañas, en respuesta al cambio en la circulación viral y la carga de enfermedad

vacunación

El Ministerio de Sanidad ha anunciado que, de cara a la temporada 2025-2026, las campañas de vacunación frente a la gripe y la COVID-19 se realizarán de manera independiente. Se rompe así la pauta establecida desde la temporada 2021-2022, cuando ambas inmunizaciones se llevaban a cabo de forma simultánea en la población diana.

Esta decisión se fundamenta en el cambio en el comportamiento epidemiológico del SARS-CoV-2, cuya circulación ha disminuido significativamente durante el último año, así como en la necesidad de adaptar las estrategias de salud pública a las características específicas de cada virus.

No obstante, la separación de ambas campañas no impide la coadministración de las vacunas en aquellas personas que pertenezcan a grupos de riesgo para ambas infecciones. Según recoge el documento técnico actualizado, elaborado por la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones y aprobado por la Comisión de Salud Pública, se mantiene la posibilidad de administrar simultáneamente las vacunas de gripe, COVID-19 y otras frente a infecciones respiratorias, siempre que estén indicadas: «En la población adulta mayor se hará hincapié en la revisión de la vacunación frente a tétanos, difteria, enfermedad neumocócica invasora, herpes zóster y administración conjunta de vacuna de COVID-19 si procediera», señala el documento.

COVID-19: menos casos, menos mortalidad

Durante la temporada 2024-2025, la circulación del virus SARS-CoV-2 se ha mantenido en niveles bajos, sin registrarse ondas epidémicas relevantes. Entre octubre de 2024 y mayo de 2025, la incidencia acumulada de COVID-19 en atención primaria osciló entre 7,2 y 51,5 casos por 100.000 habitantes, y las hospitalizaciones se situaron entre 0,2 y 1,4 por 100.000 habitantes, cifras muy inferiores a las registradas en años anteriores.

Se estima que en ese periodo se produjeron 278.600 casos, 7.800 hospitalizaciones, 300 ingresos en UCI y 550 fallecimientos, frente a los 1,59 millones de casos y más de 4.300 fallecimientos de la temporada anterior. A pesar de esta reducción, Sanidad mantiene la recomendación de vacunación para las personas con mayor riesgo de complicaciones graves, especialmente mayores de 70 años, personas inmunodeprimidas, embarazadas y residentes en instituciones.

Las vacunas disponibles para esta temporada incluirán formulaciones de ARN mensajero y proteínas recombinantes, adaptadas a las variantes más recientes. El Grupo de Trabajo de Emergencia de la EMA ha recomendado que las vacunas cubran específicamente la variante LP.8.1. En ausencia de disponibilidad inmediata de estas, se utilizarán aquellas que contengan cepas KP.2.

A nivel técnico, se mantiene la indicación de administrar una sola dosis de refuerzo, independientemente del número de dosis previas o de infecciones anteriores. Para personas con inmunosupresión extrema, podría contemplarse una dosis adicional tras tres meses, dependiendo de su situación clínica y terapéutica.

Gripe: más casos, menos gravedad

A diferencia del SARS-CoV-2, el virus de la gripe ha mostrado una intensificación leve en su actividad epidémica durante la última temporada, con una duración más prolongada (10 semanas frente a 7) aunque con menor intensidad de picos. El número estimado de casos alcanzó los 1,71 millones, con 33.600 hospitalizaciones, 1.800 ingresos en UCI y 1.930 fallecimientos. Esta menor gravedad se asocia a la circulación simultánea de virus influenza A y B, lo que contrasta con temporadas anteriores dominadas exclusivamente por influenza A.

El mayor impacto en términos de hospitalización y mortalidad se observó en las personas mayores de 70 años, que representaron más del 75% de las hospitalizaciones y el 94% de los fallecimientos. También destacó la alta incidencia de gripe en niños menores de 5 años.

Para la temporada 2025-2026, el Ministerio recomienda vacunar a personas a partir de los 60 años, niños de entre 6 y 59 meses, embarazadas, personas con factores de riesgo clínico y diversos colectivos profesionales (sanitarios, sociosanitarios, cuidadores, personal de servicios esenciales o en contacto con animales).

Calendario y composición vacunal

Ambas campañas comenzarán previsiblemente a finales de septiembre y durante octubre, aunque las fechas concretas dependerán de la disponibilidad y tipo de vacunas. Se priorizará la inmunización de residentes en centros sociosanitarios, personas mayores de 80 años, embarazadas y menores de 5 años, así como del personal sanitario.

En cuanto a la gripe, las vacunas recomendadas seguirán la composición establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el hemisferio norte, con cambios específicos en la cepa A(H3N2). Las opciones incluyen vacunas trivalentes y tetravalentes, convencionales, adyuvadas o de alta carga, todas ellas consideradas adecuadas para personas mayores.

Respecto a la vacunación frente a COVID-19, se aplicará una dosis estacional anual, sin necesidad de diagnóstico ni prescripción previa. Se enfatiza la importancia de la vacunación en personas con riesgo de COVID-19 grave, y se recomienda revisar en paralelo el estado vacunal general, incluyendo otras inmunizaciones como tétanos, neumococo o herpes zóster.

Refuerzo de estrategias para aumentar la vacunación

Sanidad ha reiterado la necesidad de mejorar las tasas de cobertura vacunal, especialmente entre los grupos vulnerables. En el caso de la gripe, los objetivos son alcanzar al menos un 75% de cobertura en personas de 60 años o más, profesionales sanitarios y sociosanitarios, así como superar el 60% en embarazadas y en la población infantil de entre 6 y 59 meses.

Para lograr estos objetivos, se insta a reforzar la captación activa de población diana, aprovechar cualquier contacto con el sistema sanitario para promover la vacunación, e implicar a sociedades científicas, organizaciones profesionales y asociaciones de pacientes en la difusión de las recomendaciones. Además, se establecerán mecanismos para monitorizar las coberturas reales en grupos de riesgo clínico, especialmente aquellos con enfermedades crónicas o inmunosupresión.

Asimismo, el ministerio recuerda que las actuales recomendaciones podrán modificarse en función de la evolución de la situación epidemiológica, la evidencia científica disponible y la llegada de nuevas vacunas. En todo caso, las estrategias adoptadas responden al principio de proporcionalidad y a la necesidad de optimizar recursos ante un escenario de menor impacto de la COVID-19 y un incremento controlado de la gripe estacional.


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