La OMS y Sanidad se unen para modernizar la Atención Primaria: estas son sus propuestas

En la 'Jornada sobre Fortalecimiento de la longitudinalidad en la Atención Primaria en España', el secretario de Estado, Javier Padilla, ha presentado un documento al que ha tenido acceso GM que plasma una hoja de ruta para poner fin a la "crisis eterna"

La nueva nota que expone recomendaciones sobre continuidad relacional en la atención primaria en España plantea una posible hoja de ruta para fortalecer las relaciones sostenidas entre profesionales sanitarios y pacientes, identificadas como un factor esencial para la calidad asistencial, la eficiencia y los resultados en salud. El documento parte de un diagnóstico contundente: la evidencia demuestra de manera inequívoca que la continuidad relacional reduce mortalidad, disminuye hospitalizaciones y mejora la satisfacción de pacientes y profesionales. Estos beneficios, representados de forma sintética en la rueda de impacto del Figura 1 del documento, muestran mejoras en acceso, calidad, eficiencia y salud poblacional, especialmente en personas con mayor complejidad clínica.

El primer eje del informe destaca la necesidad de reforzar los vínculos estables entre pacientes y sus profesionales o microequipos de referencia. Países como Noruega, Dinamarca o Canadá utilizan sistemas de empanelamiento y límites máximos de cupo para favorecer relaciones duraderas, una estrategia que España ya incorpora a través de sus microequipos de medicina y enfermería. Sin embargo, el documento advierte que la inestabilidad contractual, la movilidad frecuente y la dificultad para retener profesionales erosionan estos vínculos, especialmente en áreas rurales o de difícil cobertura.

El segundo punto aborda la necesidad de fortalecer los equipos multidisciplinares, garantizando que operen bajo modelos coordinados y con flujos continuos de información. En países como Bélgica, Suecia o Canadá, las enfermeras y otros profesionales actúan como referentes estables para los pacientes, apoyados por sistemas de información integrados. El documento subraya que España tiene una ventaja estructural: equipos amplios, el papel avanzado de la enfermería comunitaria y la figura del microequipo, pero señala déficits de autonomía organizativa y carencias en estabilidad de plantillas que dificultan consolidar relaciones sólidas y duraderas.

El tercer eje estratégico se centra en aprovechar las herramientas digitales para reforzar la continuidad relacional. La historia clínica electrónica, plenamente implantada en todas las comunidades autónomas y conectada con otros niveles asistenciales, es identificada como un activo clave que facilita la información compartida y la coordinación entre profesionales. Además, las vías no presenciales (teleconsulta, apps y portales de paciente) permiten mantener el contacto con los profesionales de referencia, siempre que su diseño preserve el vínculo y no desvíe a los pacientes hacia operadores desconocidos o plataformas externas sin continuidad.

El cuarto elemento del informe destaca la importancia de usar la estratificación poblacional (como el sistema español de Grupos de Morbilidad Ajustada (AMG), ya operativo en todas las comunidades) para priorizar la continuidad en pacientes con mayor complejidad. El documento muestra cómo otras estrategias internacionales identifican las relaciones estables como clave para pacientes con multimorbilidad, fragilidad o alta utilización del sistema. España, señala el informe, tiene la oportunidad de aprovechar plenamente estos datos para orientar recursos hacia quienes más se benefician de la continuidad relacional.

El quinto punto aborda el papel de los incentivos, financieros y no financieros, para favorecer la permanencia, la estabilidad contractual y el desarrollo profesional en atención primaria. El informe recoge propuestas como incentivar económicamente los puestos difíciles de cubrir, mejorar la transparencia en los procesos de movilidad y proporcionar contratos de larga duración a profesionales recién especializados, evitando rotaciones que erosionen los vínculos con los pacientes. Asimismo, aboga por reconocer la experiencia en áreas de difícil cobertura y fomentar la formación continuada como elementos clave de retención.

Durante la presentación del documento, Javier Padilla subrayó que la atención primaria vive desde hace años «una crisis eterna» y que, por ello, es imprescindible detenerse para «ponderar la situación» y centrarse en los valores esenciales del modelo. Recordó que la longitudinalidad «es una condición sine qua non» para garantizar el resto de valores de la atención primaria, y que una relación profesional-paciente de largo recorrido mejora el acceso, la coordinación y la orientación comunitaria. También defendió que medir esa continuidad, incentivar la permanencia y reforzar los equipos son pasos imprescindibles para «adaptar el sistema a una realidad que ya no es la que lo vio nacer».

Padilla insistió en que el objetivo no es imponer permanencias, sino generar condiciones que alineen lo deseable desde el punto de vista social con las preferencias de los profesionales: «Queremos que los profesionales sanitarios se queden en esos puestos de trabajo para que puedan tener relaciones a largo plazo con los pacientes, pero eso no queremos hacerlo imponiéndoselo». Concluyó destacando que España cuenta con herramientas robustas (microequipos, sistemas de información avanzados, AMG y una alta digitalización) para dar «un salto hacia un modelo más centrado en los valores de la atención primaria».

Esta iniciativa ha sido elaborada mediante una colaboración estrecha entre el Ministerio de Sanidad, bajo la dirección del secretario de Estado, Javier Padilla, y el Centro Europeo de Atención Primaria de la OMS, dirigido por Melitta Jakab, junto al Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud. En su elaboración han participado las diecisiete comunidades autónomas, diversas sociedades científicas españolas (SEMG, SEMERGEN, semFYC, FAECAP y AEC), así como un equipo redactor integrado por especialistas de la Universidad Técnica de Berlín, la Universidad de Oxford, el Observatorio Europeo y el Centro Europeo de Atención Primaria de la OMS, además de asesoras y técnicos del gabinete de la Secretaría de Estado del Ministerio.


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