El Ministerio de Sanidad plantea suprimir Muface e incorporar al millón y medio de usuarios que reciben asistencia médica en la mutualidad, en el Sistema Nacional de Salud en los próximos 9 meses.
Así se desprende del informe, filtrado por el Ministerio de Sanidad, ‘Muface: del seguro privado al Sistema Nacional de Salud”, elaborado por el propio ministerio y que determina que la Mutualidad General de funcionarios Civiles, que en la actualidad tiene en torno a 1,5 millones de asegurados, acogidos a aseguradora privadas, pasarían a ser atendidos por el SNS.
En el informe, Sanidad argumenta, que “el modelo Muface no es sostenible”. Alude en este informe que ningún sistema puede funcionar si no tiene un estudio de riesgos que permita ejercer contrapesos entre lo que demandan mucho el servicio asistencial y aquellos que lo usan menos.
A este respecto se ha referido el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, que ha expresado que en el año 2024, con un SNS establecido, es hora de plantearse “si dar la patada a un sistema insostenible o si se acometen los cambios necesarios para transitar a algo lógico, como es que el proveedor público de salud, asuma a los empleados públicos”.
Las claves del informe
Padilla, ha señalado que el informe recoge un escenario posible que podría ocurrir tras haberse quedado el concierto desierto. Recordemos que el Ministerio ofreció hasta 1.377 millones de euros a las aseguradoras privadas de los mutualistas, pero estas lo rechazaron. “Ante esta situación, una de las posibilidades que cabía es que los mutualistas no tengan aseguradora privada a la que acudir y los usuarios de Muface pasen a ser absorbidos por la sanidad pública”, ha subrayado.
El informe, además, recoge que esta absorción solo supondría un incremento del 2.1% para el SNS. “Este margen de crecimiento se encuentra dentro la normalidad”, ha señalado Padilla. “Cada año el SNS asume un aumento de entre un 1 y un 2% de asegurados de forma rutinaria”.
Aún así, el secretario de Estado ha destacado, que esta carga sería diferente en cada CCAA, dependiendo de las propias circunstancias de sus sistemas de salud. “Por ejemplo, Extremadura, Castilla y León y Andalucía, estarían por encima del 3%, mientras que otras estarían por debajo de ese rango”, ha asegurado Padilla.
En todo caso, Padilla ha asegurado que este es de momento una competencia exclusiva del Ministerio de función pública en el marco de las negociaciones. “De momento no se ha hablado con las CCAA, en el caso que las negociaciones con las aseguradoras privadas no sean fructíferas o se decida que tiene que ser la sanidad pública, quién lo asuma, en ese momento comenzarían las conversaciones con las CCAA”, ha afirmado Padilla.
Aún así, Padilla ha asegurado que las CCAA tienen capacidad para asumir este cambio. “Es un crecimiento normal que se puede dar cualquier año y si a esto añadimos un aumento de la financiación, las CCAA no tienen porque tener ningún problema”, ha subrayado.
Impacto en términos de carga de enfermedad
Padilla, ha expresado además que el informe no solo recoge el impacto que la absorción de asegurados de Muface supondría en el SNS, sino que han pensado también en términos de carga de enfermedad. “En términos generales, la población de Muface es más sana que la población general”, ha indicado.
“Los mutualistas de Muface tienen unamenor prevalencia de cardiopatía isquémica, diabetes y otras patologías, enfermedades que son un indicador de salud, pero también de consumo de recursos”, ha señalado Padilla.
Solo hay un ámbito en el que tienen una mayor prevalencia que es en las enfermedades relacionadas con el cáncer. En este punto, sin embargo, el secretario ha afirmado que “los estudios nos dicen que cuando una persona de Muface tiene diagnóstico de cáncer de un modo u de otro tiende a cambiarse a la sanidad pública, es lo que se conoce como selección de riesgos”.
De hecho, ha continuado, “en los dos últimos años, ha habido una transición del 5% de asegurados de Muface al sistema público de salud, de un modo natural”.
Planificación ‘ordenada y calendarizada”
Pero aún así, ha afirmado Padilla, hay que hacer una planificación “ordenada y calendarizada”, ha asegurado. “Identificando a los pacientes más vulnerables que necesitarían ser los últimos en transitar, por ejemplo, pacientes en paliativos, o en tratamientos oncológicos, en los que la longitudinalidad sea un factor muy determinante”, ha señalado Padilla- “en esos casos se haría una salvaguarda especial”, ha subrayado.
“Hay que hacer también un plan de transición de la información clínica, que garantice a las personas que tengan prevista una prueba o cirugía por parte del proveedor privado, cuando transite a la sanidad pública, que esa situación ya se haya solucionado antes de pasar”, ha afirmado.
“Con esa planificación se cumpliría el principio fundamental que un sistema público de salud tiene que estar siempre abierto a poder asumir a sus empleados públicos que tendrían que ser los más orgullosos de recibir una asistencia pública dentro del sistema para el que trabajan”, ha concluido Padilla.
La situación actual
El pasado 8 de octubre el Consejo de ministros autorizó a la Mutualidad General de funcionarios Civiles del Estado (MUFACE) a celebrar los conciertos para el aseguramiento del acceso a la prestación de asistencia sanitaria a los beneficiarios que opten a recibirla a través de entidades de seguro; para ello, se realizó una oferta de más de 1.337 millones de euros para 2025 y 1.344 millones de euros para 2026, siendo un incremento de algo más del 17% respecto al concierto anterior. Ninguna empresa aseguradora decidió optar a este concierto, quedando desierto.
Ante esta situación, el Gobierno de España, a través del Ministerio de Transformación Digital y Función Pública, tiene ante sí dos opciones: tratar de mejorar la oferta para hacerla más atractiva para las empresas aseguradoras o prorrogar durante 9 meses el concierto actual, como permite la Ley de Contratos del Sector Público, y abordar el tránsito de los mutualistas de MUFACE a la prestación de servicios sanitarios por parte del Sistema Nacional de Salud.