“Sacar del cajón” el Plan Antitabaco que se encargó al Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), que quedó frustrado por el adelanto electoral del 23 de julio, era una de las prioridades de la ministra de Sanidad, Mónica García, para esta legislatura. Finalmente, el Ministerio prevé sacar adelante el documento, denominado ‘Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo’, en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) del viernes.
Será a través de un “acuerdo de colaboración” con las comunidades autónomas tras la Comisión de Salud Pública extraordinaria de este miércoles, que ha incorporado 147 propuestas de las administraciones autonómicas al Plan. En la reunión, el Ministerio y las comunidades autónomas han puesto en común las alegaciones presentadas por las diferentes autonomías. De las 157 propuestas, diez no han tenido una respuesta positiva y el resto han conllevado una modificación o aclaración al texto.
El documento se llevará al Consejo Interterritorial del 5 de abril, en el que Sanidad informará a las CC. AA. de la aprobación de la estrategia por medio del mencionado “acuerdo de colaboración”, una fórmula que contempla el Reglamento del CISNS. Las administraciones autonómicas, que han pedido más tiempo para revisar los cambios, comunicarán la decisión de si se adhieren o no al Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo antes del mediodía de este jueves.
No es la primera las comunidades piden más tiempo para estudiar el documento. El 14 de marzo el Ministerio concedió 15 días a las CC. AA. para que presentaran sus propuestas al Plan Antitabaco ante la falta de acuerdo. El pasado miércoles, 27 de marzo, se agotó el plazo y se conocieron algunas discrepancias sobre cómo actuar ante este problema de salud pública.
En cualquier caso, el Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo del que se informará en el CISNS del viernes, el sexto de la presente legislatura, es una hoja de ruta de la que “se derivarán las diferentes leyes”, tal y como ha explicado Mónica García en una entrevista en TVE. Entre las medidas del Plan está ampliar los espacios libres de humo, aunque no menciona directamente la prohibición de fumar en lugares como las terrazas, cuya limitación dependerá de normativas futuras. “El Plan no trae nada concreto ahora, porque eso se tiene que derivar en lo que son las diferentes leyes, pero obviamente queremos ampliar los espacios sin humo”, ha aclarado García.
Las terrazas, en el centro del debate
Además, la titular de Sanidad se ha congratulado de haber “desempolvado este Plan y de ponerlo en marcha”, pese a las “presiones” que, según ha señalado, “siempre se reciben”. Sin embargo, ha asegurado que el Ministerio ha trabajado “muy bien” con las comunidades autónomas en la elaboración del documento. Aunque todos los titulares de las carteras de Sanidad autonómicas coincidían en revisar la normativa antitabaco, algunas regiones como Aragón habían apostado por la “voluntariedad” o la “autorregulación” en lugar de la prohibición de fumar en zonas como las terrazas, los espacios que más diferencias de opinión suscitan.
El Ejecutivo aragonés propuso el establecimiento de medidas que incluyan distintos tipos de incentivos o beneficios fiscales, así como la creación y el otorgamiento de distintivos de espacios sin humo. Además, pidió prestar atención a todas las formas de consumo, como el vapeo, con el objetivo de prevenir que esta modalidad se convierta en la puerta de entrada para el consumo de tabaco, especialmente entre los jóvenes. Otras comunidades, como Asturias o Cataluña, según informó EFE, sí apostaban por la prohibición de fumar en terrazas, mientras que Canarias planteaba su limitación también en marquesinas, en espacios deportivos al aire libre y los alrededores de los accesos de los lugares donde ya está vetado.
Por su parte, la Comunidad de Madrid ha mostrado sus dudas sobre la fórmula que propone Sanidad. La directora general de Salud Pública de la CAM, Elena Andradas, ha señalado este miércoles que «sorprende» el procedimiento de colaboración, al que las comunidades se pueden adherir especificando sus líneas rojas. «Para avanzar en lo que todos estamos de acuerdo, una sociedad libre de tabaco, sería más operativo modificar el nombre del ‘plan’ y sustituirlo por ‘hoja de ruta'», ha indicado Andradas. En su opinión, la mejor opción es ir avanzando «año a año» en acciones concretas con una inversión presupuestaria específica, de modo que también se podría hacer un seguimiento de los resultados, «sino es muy posible que todo quede en una declaración de intenciones».