La sanidad pública se ha convertido en uno de los ejes centrales de la precampaña electoral en Andalucía. Los partidos de izquierda sitúan su defensa de la sanidad pública en el núcleo de su discurso político, mientras el Ejecutivo de Juanma Moreno ha llevado a cabo una serie de medidas de trascendencia sanitaria para la autonomía.
En este sentido, las listas de espera, la falta de profesionales, los tiempos de atención y el modelo de gestión han marcado una agenda en la que PSOE, Adelante Andalucía y Por Andalucía han coincidido en señalar el deterioro del sistema sanitario como uno de los principales problemas de la comunidad. Frente a ello, PP y Vox han respondido cuestionando la credibilidad de las propuestas de la oposición, en una campaña donde la sanidad ha pasado a ser uno de los principales campos de confrontación electoral.
El PSOE pone el foco en la defensa de la sanidad pública
La secretaria general del PSOE andaluz, María Jesús Montero, ha centrado buena parte de su campaña en denunciar el estado actual de la sanidad y la dependencia, vinculando ambas áreas al deterioro de los servicios públicos. «Hoy estamos aquí en un centro de mayores de personas que necesitan de la dependencia y que igualmente están sufriendo una demora intolerable en ser atendidos», ha afirmado, subrayando que “hay más de 50.000 andaluces y andaluzas que se encuentran en una lista de espera que está tardando 500 días”.
Montero ha defendido que la sanidad pública debe volver a ser una «prioridad política» y ha apelado durante la manifestación del pasado domingo al cambio de Gobierno: «Hoy con la Marea Blanca reivindicando en la calle la necesidad de un cambio profundo en el Gobierno de Andalucía para que la sanidad pública sea la prioridad política y, por tanto, la salud de los ciudadanos sea lo más importante».
En clave programática, ha detallado medidas concretas, con especial foco en la atención primaria: «Vamos a blindar las agendas» y «estableceremos límites máximos de pacientes en atención primaria con el objetivo de garantizar al menos 10 minutos por paciente. No puede haber menos». Para ello, ha planteado un refuerzo masivo de plantilla: «Calculamos la incorporación de en torno a 18.000 profesionales sanitarios».
La dirigente socialista ha fijado además compromisos temporales: «Me comprometo a que en un plazo máximo de seis meses eliminemos la demora de atención primaria» y «garanticemos por ley que los ciudadanos serán atendidos en un plazo máximo de 48 horas». En el mismo sentido, ha añadido: «Vamos a volver a construir un sistema sanitario que no tenga listas de espera. Lo hicimos y lo volveremos a hacer».
El PP carga contra Montero
En las últimas semanas, el Gobierno andaluz ha concentrado una batería de anuncios sanitarios con impacto en empleo, Atención Primaria y planificación asistencial. Entre ellos destaca, la publicación en el BOJA del acuerdo con todos los sindicatos de la Mesa Sectorial de la Carrera Profesional del SAS, con, según detalló el consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, en su cuenta de X, un nuevo modelo «más claro y actualizado», cinco niveles con evaluación objetiva, un proceso excepcional que beneficiará a más de 44.000 profesionales y mejoras retributivas. A ello se suma la publicación, el 9 de abril, de la bolsa extraordinaria para los MIR de último año de residencia, diseñada para facilitar su incorporación inmediata al sistema sanitario andaluz al término de su formación.
En el terreno de las infraestructuras de proximidad, Antonio Sanz ha puesto el foco en dos actuaciones de Atención Primaria. Por un lado, el nuevo Centro de Salud de Benahadux, con 2.100 metros cuadrados, 25 profesionales, una inversión de 4,2 millones de euros y una cartera ampliada con atención a crónicos, programas de prevención del cáncer, salud mental, rehabilitación, radiodiagnóstico y atención domiciliaria. Por otro, el futuro centro de salud de Barbate, del que la Junta ya ha presentado el plan funcional y que prevé 30 consultas, urgencias, rehabilitación y una inversión de 11 millones de euros. A estas medidas se añade la estrategia de vigilancia frente al virus del Nilo Occidental: Sanz ha señalado que Andalucía descarta su circulación en invierno tras resultados negativos en los análisis, aunque mantiene la vigilancia activa con 38 trampas ya desplegadas, 120 desde mayo y 117 municipios clasificados en riesgo alto.
La precampaña sanitaria andaluza también ha girado hacia los grandes proyectos hospitalarios. En Cádiz, Juanma Moreno presentó el futuro Hospital Regional como un macrocomplejo de 220.000 metros cuadrados, con 10 millones de euros ya consignados en los presupuestos de 2026, 12 plantas ampliables hasta 20, 782 camas —682 de hospitalización convencional— y todas las habitaciones individuales. El proyecto incorpora además 25 quirófanos con tecnología robótica e híbrida, 330 consultas, áreas avanzadas de Medicina Nuclear y Radioterapia, laboratorios de alta resolución y una apuesta expresa por la inteligencia artificial aplicada al diagnóstico y la genómica.
En Málaga, la otra gran pieza del relato sanitario del Ejecutivo es el inicio de la construcción del Hospital Virgen de la Esperanza, presentado por la Junta como el futuro «centro sanitario más moderno de España». El proyecto moviliza una inversión global cercana a los 1.000 millones de euros, contará con 815 habitaciones, 48 quirófanos y 158 salas para distintas especialidades, además de espacios específicos para docencia e investigación. En paralelo, Juanma Moreno también ha querido reforzar el componente simbólico de la gestión sanitaria con el mensaje publicado en su cuenta de X sobre Hada Rocío, la bebé nacida en el Clínico de Granada con 440 gramos que logró salir adelante.
Todo ello ha coincidido con el endurecimiento del discurso político de Antonio Sanz contra María Jesús Montero en el día de ayer: «Si ella se fuera a quedar en Andalucía dimitiría de diputada como ha hecho todo el mundo». Además, la ha acusado de venir «para un paripé, un trámite, cumplir y marcharse», apuntando que «quiere tener un pie aquí y otro en Madrid». El día anterior, Antonio Sanz ya respondió a la secretaria general del PSOE de Andalucía, cuestionando su etapa al frente de la sanidad andaluza: «¿Qué credibilidad puede tener María Jesús Montero?». En su crítica, señaló que «el tiempo medio de espera para ser atendido por un médico de familia no se medía» durante su gestión.
Sanz insistió en ese argumento para desacreditar las propuestas actuales del PSOE: «¿Cómo va a hablar de los 10 minutos si entonces no se medía?», y añadió que «solo el 50% de los médicos internos residentes se quedaban a trabajar en Andalucía». En esa línea, concluyó que «su currículum de destrozos en la sanidad pública andaluza la inhabilita».
Adelante Andalucía y Por Andalucía, en la misma línea que el PSOE
A la izquierda del PSOE, el discurso se ha centrado en denunciar tanto el modelo de gestión como sus consecuencias sobre los pacientes. El candidato de Adelante Andalucía, José Ignacio García, ha sido especialmente contundente al señalar un cambio estructural en el sistema: «Estamos viviendo un proceso de privatización de la sanidad». En su intervención, ha ido más allá al cuestionar los intereses detrás de ese modelo: «Aquí hay un pueblo andaluz que está pagando las consecuencias de que haya unos ricos que se están forrando».
García ha acusado directamente al Gobierno andaluz de favorecer a grandes grupos sanitarios: «Moreno Bonilla está gobernando para Asisa, para Quirón, para Adeslas y para la farmacéutica», y ha vinculado esta situación con las denominadas por ellos como puertas giratorias: «Después coloca a sus altos cargos en esas empresas».
Por su parte, el candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo, ha puesto el foco en el impacto de las listas de espera y los retrasos diagnósticos en la vida de los pacientes, ejemplificándolo con un caso concreto: «Hace dos meses le citaron para una prueba del cribado de cáncer de mama y le dijeron que, independientemente del resultado, tardarían dos meses en responder».
Maíllo ha planteado la gravedad de estos retrasos: «Si hubiera salido con un resultado positivo de cáncer, ¿qué ha pasado durante todos estos dos meses?», denunciando que «no se están estableciendo medidas preventivas serias para que las situaciones de cribado se aborden con el carácter de urgencia que se necesita».
En esa línea, ha reivindicado cambios estructurales: «Necesitamos una sanidad pública que garantice 48 horas en la atención» y que evite «la angustia vital de gente que no sabe cuál es el resultado de su dolencia». Además, ha defendido un modelo basado en la equidad territorial: «Que cualquier ciudadano o ciudadana de Andalucía viva donde viva tenga al lado un hospital público».
Vox incluye en su discurso «la inmigración masiva»
Por su parte, Vox ha introducido en el debate sanitario la cuestión migratoria. El candidato Manuel Gavira ha asegurado que «la inmigración masiva es un problema que tenemos los andaluces» y ha vinculado este fenómeno con la presión sobre los servicios públicos: «Tiene consecuencias y lo vemos en la sanidad».
Gavira ha criticado tanto al PP como al PSOE por sus políticas en este ámbito: «Esta inmigración la promueven tanto el Partido Popular como el Partido Socialista», situando así el debate sanitario en un marco más amplio que trasciende la gestión del sistema.