El Senado aprueba una moción que insta al Gobierno a una mejor coordinación con CCAA, sanitarios y pacientes para mejorar la AP

El texto sale adelante con 19 votos a favor, nueve en contra y una abstención tras un debate en el que el PSOE declaró que "no se puede pedir diálogo cuando se abandona el CISNS, donde se alcanzan los acuerdos"

El Senado ha aprobado, por 19 votos a favor, nueve en contra y una abstención, una moción del PP que reclama al Gobierno una estrategia nacional de consenso para reforzar la atención primaria y comunitaria. La iniciativa busca mejorar la coordinación con las comunidades autónomas, los profesionales sanitarios y las asociaciones de pacientes ante la situación crítica que vive el primer nivel asistencial del Sistema Nacional de Salud.

Durante el debate en la Comisión de Sanidad, la senadora del PP María Patricio defendió la propuesta apelando al «sentido de Estado» y a la «responsabilidad con millones de ciudadanos que utilizan cada día la atención primaria». Según aseguró, el sistema «sufre una grave falta de médicos», con más de 4.500 plazas de medicina de familia sin cubrir, y «consultas saturadas y profesionales exhaustos».

Una llamada al consenso y a la acción urgente

Patricio subrayó que la moción no plantea debates ideológicos, sino medidas concretas. Entre ellas, convocar un pleno monográfico del Consejo Interterritorial de Salud, crear 1.000 nuevas plazas formativas anuales de medicina familiar, financiar adecuadamente el Plan de Atención Primaria 2025-2027, flexibilizar la acreditación de unidades docentes y adoptar medidas específicas para Ceuta y Melilla. «No pedimos milagros, pedimos voluntad», afirmó la senadora popular, quien insistió en que reforzar la atención primaria «es reforzar la sanidad pública y la cohesión territorial».

Sin embargo, el texto no estuvo exento de críticas. Vox presentó una enmienda que fue rechazada por el PP. Su portavoz, Paloma Gómez, cuestionó la coherencia de pedir al Gobierno central medidas sobre una materia que, recordó, está transferida a las comunidades autónomas. Aun así, coincidió en el diagnóstico del problema: «La atención primaria necesita cohesión, interoperabilidad y estabilidad. No puede seguir dependiendo del código postal del paciente».

Rechazo de la enmienda y críticas desde la izquierda

El Grupo Popular rechazó la enmienda de Vox argumentando que la moción «no busca recentralizar competencias», sino mejorar la cooperación entre administraciones. Patricio señaló que «lo que hace falta no es centralizar, sino garantizar unidad y recursos suficientes» y reclamó liderazgo estatal «sin invadir las competencias autonómicas».

Desde la izquierda, tanto Sumar como el PSOE votaron en contra. La senadora de Sumar, Carla Delgado, sostuvo que las medidas que propone el PP «repiten debates ya cerrados» y que la respuesta al déficit de médicos requiere «estrategia integral, estabilidad laboral e incentivos», no simples aumentos de plazas. Recordó que el Gobierno ya ha destinado más de 924 millones de euros entre 2022 y 2024 para reforzar la atención primaria y prevé otros 172 millones en 2025.

El senador del PSOE, Pedro Martín, defendió la gestión del Ejecutivo, destacando el incremento del 54% en las plazas MIR desde 2018 y criticó al PP por «boicotear el Consejo Interterritorial” mientras reclama consenso. A su juicio, «no se puede pedir diálogo cuando se abandona el órgano donde se alcanzan los acuerdos».

Un debate que evidencia las fracturas del sistema sanitario

La aprobación de la moción, con el apoyo del PP y la oposición de los grupos de izquierda, evidencia la fractura política sobre cómo afrontar la crisis estructural de la atención primaria. Para los populares, el Gobierno «ha decidido ignorar el problema y mirar hacia otro lado», mientras que para el PSOE y Sumar el plan estatal ya en marcha representa «el mayor esfuerzo inversor en décadas».

En su intervención final, María Patricio advirtió de que «la puerta de entrada de nuestro sistema sanitario está atascada», y reclamó medidas inmediatas antes del «colapso total». La moción, aunque simbólica, vuelve a situar el debate sobre la atención primaria en el centro de la agenda sanitaria, en un momento en que médicos, pacientes y administraciones coinciden en que el modelo necesita una reforma profunda y sostenida.


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