G.F. ESTRADÉ
Madrid
viernes, 08 de junio de 2018 hDesde la puesta en marcha del Plan Nacional para el Abordaje de la Hepatitis C (VHC) en 2015, aproximadamente 100.000 pacientes han sido tratados con tasas de curación del 95 por ciento. A pesar de los avances realizados en esta patología, existen aún numerosos retos para lograr la completa eliminación del VHC. Precisamente, esta problemática y sus posibles soluciones fueron abordadas en la jornada ‘Eliminating Hepatitis C, challenges ahead in Spain’ organizada por The Economist en colaboración con Gilead. La necesidad de un cribado poblacional, un diagnóstico inmediato y en un paso único, el desarrollo de estrategias de micro-eliminación en población de riesgo, una mayor simplicidad en los circuitos asistenciales y políticas homógeneas nacionales fueron algunas de las cuestiones puestas a debate entre profesionales y expertos de la salud.
Actualmente, hay cerca de 100.000 personas afectadas, todavía sin diagnosticar, debido a la naturaleza asintomática de la enfermedad y a la falta de concienciación. En este sentido, María Río, directora general de Gilead España, puntualizó que el reto se centra en el diagnóstico de los pacientes que no han sido identificados y que “son la fuente de reinfección”. Asimismo, María Luz de los Mártires, gerente asistencial de Atención Hospitalaria de la Comunidad de Madrid, hizo hincapié en la importancia de acercar el tratamiento donde está el paciente. “Para llegar a la población de riesgo, en la subcomisión de hepatitis C, hemos incluido a las asociaciones de pacientes y a las ONG”. Por otro lado, respecto a la actual complejidad de los circuitos asistenciales, Rafael Esteban, jefe de Servicio de Medicina Interna, Hospital Universitario Vall d’Hebron, abogó por la estrategia ‘test and treat’ y por el uso de tratamientos pangenotípicos que pueden curar al 98 por ciento de los pacientes. En la misma línea, Javier Crespo, jefe del Departamento de Gastroenterología y Hepatología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y Juan Turnes, jefe de servicio de digestivo del Complejo Hospitalario Universitario de Pontevedra defendieron la necesidad de diagnosticar en un solo paso y de forma rápida así como homogeneizar las decisiones de las diferentes CC.AA. para garantizar la equidad en el acceso.
La completa eliminación del VHC pasa por un screening poblacional eficiente, con especial atención a los grupos más vulnerables. “Se ha demostrado que el cribado de aquellos sujetos no diagnosticados es coste-efectivo, lo que requiere además de un registro de la información”, declaró María Buti, presidenta de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH). Para esta labor, se requiere “la coordinación entre Atención Primaria y Especializada”, como señalaron José Ignacio Torroba, jefe de Servicio de Farmacia del Hospital San Pedro y José Luis Calleja, jefe de la Unidad de Hepatología del Hospital Universitario Puerta de Hierro. Una mirada especial requiere la población reclusa. “Más de 3.000 tratamientos se han llevado a cabo en una población de 50.000 presos”, reconoció Enrique Acín, jefe del Área de Salud Pública de la Subdirección General de Sanidad Penitenciara. Javier García Samaniego, coordinador de la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas en España (Aehve), recordó la bajada de coinfección por VIH y defendió las políticas activas de eliminación.
Desde la puesta en marcha del Plan Nacional para el Abordaje de la Hepatitis C en 2015, aproximadamente 100.000 pacientes han sido tratados con tasas de curación del 95 por ciento. A pesar de los avances realizados en esta patología, existen aún numerosos retos para lograr la completa eliminación de la hepatitis C. Precisamente, esta problemática y sus posibles soluciones fueron abordadas en la jornada ‘Eliminating Hepatitis C, challenges ahead in Spain’ organizada por The Economist en colaboración con la compañía farmacéutica Gilead.
La necesidad de un cribado poblacional, un inmediato y en un paso único, el desarrollo de estrategias de micro-eliminación en población de riesgo, una mayor simplicidad en los circuitos asistenciales y políticas homógeneas nacionales fueron algunas de las cuestiones puestas a debate entre profesionales y expertos de la salud. En este sentido, Rob Cook, director clínico de The Economist Intelligence Unit ha puesto de manifiesto la significativa variabilidad en el diagnóstico y tratamiento. “Es imprescindible una mayor cooperación entre la Administración Central, las autoridades sanitarias regionales y las diferentes ramas de los servicios de salud”.
Actualmente, hay cerca de 100.000 personas afectadas, todavía sin diagnosticar, debido a la naturaleza asintomática de la enfermedad y a la falta de concienciación. En este sentido, María Río, directora general y vicepresidenta de Gilead España, puntualizó que el reto se centra en el diagnóstico de los pacientes que no han sido identificados y que “son la fuente de reinfección”. Asimismo, Eva Bech, presidenta de la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos (Fneth), incidió en que la participación del paciente es fundamental. Por su parte, María Luz de los Mártires, gerente asistencial de Atención Hospitalaria de la Comunidad de Madrid, hizo hincapié en la importancia de acercar el tratamiento donde está el paciente. “Para llegar a la población de riesgo, en la subcomisión de hepatitis C, hemos incluido a las asociaciones de pacientes y a las ONG”. Por otro lado, respecto a la actual complejidad de los circuitos asistenciales, Rafael Esteban, jefe de Servicio de Medicina Interna, Hospital Universitario Vall d’Hebron, abogó por la estrategia ‘test and treat’ y por el uso de tratamientos pangenotípicos que pueden curar al 98 por ciento de los pacientes. En la misma línea, Javier Crespo, jefe del Departamento de Gastroenterología y Hepatología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y Juan Turnes, jefe de servicio de digestivo del Complejo Hospitalario Universitario de Pontevedra, defendieron la necesidad de diagnosticar en un solo paso y de forma rápida así como homogeneizar las decisiones de las diferentes CCAA para garantizar la equidad en el acceso.
La completa eliminación de la hepatitis C pasa por un screening poblacional eficiente, con especial atención a los grupos más vulnerables. “Se ha demostrado que el cribado de aquellos sujetos no diagnosticados es coste-efectivo, lo que requiere además de un registro de la información”, declaró María Buti, presidenta de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH). Para esta labor, se necesita de “la coordinación entre Atención Primaria y Especializada”, como señalaron José Ignacio Torroba , jefe de Servicio de Farmacia del Hospital San Pedro, y José Luis Calleja, jefe de la Unidad de Hepatología del Hospital Universitario Puerta de Hierro.
Todos coincidieron en que es una enfermedad curable y en que disponemos de las herramientas necesarias para su eliminación. Esto requiere una adaptación del Plan Estratégico con objetivos medibles y concretos para el nuevo tiempo de esta patología.
La población reclusa, un target importanteUna mirada especial requieren los pacientes pertenecientes a grupos vulnerables, muchos de ellos inaccesibles al sistema y a los que hay que tratar in situ. La población reclusa es uno de los targets donde se ha reconocido que es viable culminar la eliminación de la hepatitis C en un futuro cercano. “Más de 3.000 tratamientos se han llevado a cabo en una población de 50.000 presos de media” ha reconocido Enrique Acín, jefe del Área de Salud Pública de la Subdirección General de Sanidad Penitenciara. En la misma línea, Joan Colom, subdirector general de Drogodependencias de la Agencia de Salud Pública de Cataluña, afirmó que “en dos años, se habrá eliminado la hepatitis C en los centros penitenciarios de Cataluña”. Cataluña junto con País Vasco, son las dos únicas comunidades que tienen las competencias transferidas en materia penitenciaria.
Javier García Samaniego, coordinador de la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas en España (Aehve), recordó como la tasa de coinfección de VHC con VIH ha disminuido en un seis por ciento y defendió las políticas activas para la completa eliminación. Por su parte, Enrique Ortega, director gerente del Hospital General de Valencia, reclamó la necesidad de mejorar la continuidad asistencial en estos grupos.
Mucho camino queda aún por recorrer pero estamos cada vez más cerca de erradicar esta patología curable.