Ante la emergencia sanitaria derivada de las inundaciones provocadas por la DANA en la Comunidad Valenciana, el Ministerio de Sanidad y la Conselleria de Sanitat han activado un protocolo de vigilancia epidemiológica. Este plan, que fue presentado por el director general de Salud Pública y Equidad en Salud, Pedro Gullón incluye una evaluación diaria de la situación, con el objetivo de detectar de forma precoz cualquier brote de infección en las zonas afectadas y controlar su evolución. Además, este protocolo describe una serie de síntomas de alerta que indican la necesidad de acudir a un centro sanitario: fiebre, diarrea o vómitos, cambios en la coloración de la piel o los ojos y heridas infectadas.
Estos y otros síntomas podrían relacionarse con algunas de las enfermedades que como se ha informado estos días, podrían aparecer en contextos de inundaciones, con aguas estancadas y residuales. “Si aparece uno o varios de estos síntomas, la población debe acudir a un centro de salud, para poder detectar de forma precoz infecciones entre la población y los voluntarios que están actuando en las tareas de limpieza en la zona cero”, ha explicado Gullón.
Estas enfermedades, tal y como han descrito los expertos pueden ir desde infecciones gastrointestinales causados por bacterias que contaminan agua y alimentos, hasta la infección de heridas y por tanto la posible contaminación de la bacteria que provoca el tétanos. También pueden aparecer otras enfermedades, como las provocadas por vectores (mosquitos transmisores) o la leptospirosis (bacteria transmitida por roedores y que puede contagiarse a humanos), que, aunque menos probables, se cuentan entre los riesgos asociados a situaciones de inundaciones similares a las que han ocurrido en Valencia.
Los síntomas de alarma y las enfermedades
“Queremos transmitir calma ante las informaciones falsas y para ello no hay mejor manera que siendo transparentes”, ha señalado Gullón. Por esta razón, ha continuado, “vamos a enumerar un aserie de síntomas que asociados a los riesgos pueden ser motivo para requerir atención sanitaria”.
Los síntomas principales que hay que vigilar son fiebre elevada y persistente, diarrea o vómitos intensos o persistentes, sobre todo si implican deshidratación; disminución de la cantidad de orina o coloración oscura, dolor abdominal intenso, coloración amarillenta de la piel y de los ojos; Por otro lado, hay que acudir a un centro de salud en caso de sufrir tos persistente o dificultad para respirar y si se sufre un dolor de cabeza intenso o rigidez de cuello.
En cuanto a la piel, hay que prestar especial atención a heridas o lesiones que puedan presentan signos de infección como enrojecimiento, hinchazón, secreción o dolor porque estos síntomas pueden llevar a problemas más graves como celulitis infecciosa o erisipela e incluso a casos más severos que pueden derivar en shock séptico.
También hay que tener en cuenta otros síntomas relacionados con la salud mental. “Si aparece ansiedad, demasiado estrés o signos de agitación de nueva aparición, es necesario acudir a un centro médico”, ha recalcado Gullón.
Definición de casos sospechosos
La acción preventiva de este protocolo incide en la necesidad de una rápida identificación de posibles casos de enfermedades transmisibles, teniendo en cuenta dos criterios principales.
Primero un Criterio Epidemiológico que considera a los residentes en las zonas afectadas, personas que han colaborado en las tareas de limpieza y recuperación, así como a quienes conviven con estos grupos, todos potencialmente expuestos a agua contaminada y condiciones insalubres. Paralelamente se tiene en cuenta el Criterio Clínico que permite identificar síntomas que sugieran enfermedades transmisibles, categorizando los cuadros según su vía de transmisión.
De modo que, ateniéndose a esos dos criterios, el protocolo define que los síntomas anteriormente mencionados podrían tener riesgo de provocar diversas enfermedades. Así, la diarrea y los vómitos podrían estar relacionados con casos de gastroenteritis leve o grave, si aparece sangre en heces, deshidratación o fiebre alta.
El color amarillento de piel y ojos podría relacionarse con ictericia aguda que también colorea las mucosas del organismo.
Síntomas como fiebre persistente (más de dos días), cefaleas, mialgias, erupciones, miocarditis, fallo renal y manifestaciones hemorrágicas podrían ser sospecha de leptospirosis.
En cuanto a los síntomas respiratorios, la tos persistente o la dificultad para respirar puede estar asociada a la aparición de una infección respiratoria aguda compatible con neumonía.
Dentro de otros cuadros clínicos de mayor gravedad se incluirían síntomas como la fiebre elevada sin causa aparente, el dolo retrocular, rigidez de cuello (signos meníngeos), dolor abdominal, vómitos persistentes, erupciones cutáneas o debilidad muscular y confusión, síntomas todos ellos que podrían asociarse a una meningo-encefalitis aguda.
Por último, podrían darse casos extremos de infección generalizada del organismo, sepsis, cuando el sistema inmunitario reacciona de forma exagerada ante una infección.
Medidas de protección
Para finalizar, Gullón ha incidido en la importancia de la protección a la hora de llevar a cabo tareas de limpieza tanto en exterior como dentro de los hogares siniestrados. “Hay que seguir las recomendaciones que hemos dado desde Sanidad y desde el grupo de coordinación; ponerse ropa larga, botas adecuadas y usar mascarillas y guantes”, ha recalcado. La ventilación también es fundamental para evitar la aspiración de gases o sustancias que puedan estar acumuladas en lugares cerrados.
Por otro lado, ha recordado la importancia de “que las personas que están en situación vulnerable intervengan lo menos posible en las tareas de limpieza".
Con respecto a la vacunación se ha reforzado la disponibilidad de vacunas en los centros de salud, especialmente aquellas que podrían ser necesarias ante un aumento de la demanda (tétanos, difteria) o posibles brotes (hepatitis A). Además, se mantiene la vacunación sistemática y las campañas de vacunación estacional (gripe, COVID-19, VRS en niños). Por otro lado se recomienda a los profesionales sanitarios revisar el estado de vacunación de las personas que acuden a consulta, aprovechando cualquier oportunidad para completar el calendario vacunal. En caso de heridas, se seguirán las recomendaciones habituales de vacunación antitetánica, teniendo en cuenta la fecha de la última dosis.
Gullón, además, ha hecho hincapié en el hecho de que la población no se deje llevar por informaciones falsas, en relación a las últimas informaciones aparecidas sobre posibles casos de cólera en la zona.
"La experiencia en situaciones similares de inundaciones nos dicen que los cadáveres no suponen un riesgo de salud pública. Porque infecciones como el cólera, requieren que esa persona tenga el microrganismo presente”, ha explicado Gullón. “En España no hay casos de cólera, a no ser por importación con lo que es poco probable que aparezca esta enfermedad en los próximos días en Valencia”, ha concluido.
También te puede interesar...