Hace unos meses, María Cruz Martín asumió la presidencia de la Sociedad Española de Medicina Intensiva Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc). La experta ha contado a GM los objetivos que guiarán a la sociedad científica en los próximos años.
“Desde junio estamos elaborando el Plan Estratégico de la sociedad, del 2018 al 2022, que nos dará las líneas de trabajo”, comienza a explicar Martín. Por un lado, será un modelo continuista, pero a la vez centrado en la innovación. “Queremos mantener y posicionar el modelo de medicina intensiva en nuestro país, especialmente, un modelo transversal en el que el enfermo crítico sea atendido de forma precoz por los especialistas, con un modelo más abierto, de UCI extendida”. La idea es ir a buscar al paciente allí donde está, y darle una continuidad en la alta de la UCI. El objetivo no es solo sacarle de la unidad, sino también restaurarlo a la sociedad de forma adecuada.
Otro de los objetivos marcados por la nueva junta directiva de Semicyuc es dar más visibilidad a la especialidad. “Muchas veces la sociedad no conoce qué hace un intensivista”, lamenta Martín.
La humanización es otro retos, y una realidad, a su juicio, que ya está instaurada en estas unidades. En los últimos años ha habido un cambio cultural muy importante, fomentado por proyectos HUCI, en las que se ha visto que es necesario tener una visión más global del paciente, en la familia e incluso en los profesionales. “Poco a poco y sin pausa están cambiando estas unidades”. Se están haciendo más abiertas que cuidan estos aspectos que no son solo técnicos sino físicos, y también con un enfoque hacia el profesional.
Las IRASLas infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (IRAS) son un problema muy importante. Actualmente, se dispone del Registro Envin, que ha permitido tener mucha información y en los últimos años se está haciendo hincapié en el abordaje de estas infecciones con los proyectos ZERO. Unos proyectos que cuentan con el apoyo de las comunidades autónomas.
Con todo, se ha conseguido reducir de forma significativa la tasa nacional de infecciones asociadas a catéter, a ventilación mecánica, y las resistencias adquiridas dentro de las UCIS. “Ahora se va a poner en marcha Infección Urinaria Zero, fruto del trabajo colaborativo de muchos profesionales”, apunta. A través de los registros que ya existían está permitiendo evidenciar esa mejora sustancial, que “obviamente ha tenido muchos beneficios para los pacientes y que además se han basado en un programa de mejora de la seguridad dentro de las unidades de cuidados intensivos”.
El grado de implantación en las comunidades autónomas está siendo progresivo. Martín reconoce que nunca se da de manera homogénea. “Lo que sí se ha visto es que poco a poco se han homogeneizado las cifras”. Aquellas unidades que partían de tasas más altas han hecho un esfuerzo, llegando a estar presentes en todas las comunidades. El Ministerio de Sanidad ha apoyado económicamente estas iniciativas, con un presupuesto específico. “Ha jugado un papel muy importante, al igual que las comunidades autónomas”.
Además, la especialista explica la labor multidisciplinar que subyace en estos proyectos. Aunque son infecciones que se lideran más desde los servicios de intensivos tanto médicos como enfermeros hacen esta parte asistencial.
Con todo, un ejemplo de medición de resultados en salud. “Algo que ha sido básico”. Martín asegura que el tener registros específicos para intentar conocer lo que hacemos es lo que nos va a permitir también evaluar los resultados. “Este es un área en el que hay que trabajar y también con indicadores de calidad: estamos en la tercera actualización de los indicadores de calidad del enfermo crítico. El medir lo que hacemos es lo que nos permite mejorar”, incide Martín.
Por último, la presidenta de la sociedad científica asegura que los desafíos están centrados en consolidar el modelo y conseguir que todos los hospitales se contemple el modelo de UCI abierta. “Un modelo en el que los profesionales iremos a buscar a los pacientes más graves y seguiremos a lo largo del tiempo”. También, ponen el foco en la medicina preventiva, es decir, en ser capaces de prevenir antes de que el paciente se ponga más grave. “Reconocer aquellas cosas que no aportan valor a la medicina intensiva y no hacerlas dentro de las iniciativas No Hacer es otro de los focos”. Todo ello, combinado con el concepto de humanización, tecnología al máximo pero también cuidando al paciente, a la persona y al profesional. La sociedad científica no pasa por alto la tecnología y su papel en el manejo de datos: el big data, así como la seguridad en el uso de esta información. Todo ello, asegura Martín, tendrá un impacto en las actuaciones: toma de decisiones, capacidad predictiva, etcétera. “No sabemos cuál será el futuro pero tendremos que estar preparado para ello”, adelanta la presidenta de Semicyuc.
Los indicadores de calidad de la Semicyuc se internacionalizan
Desde su desarrollo en el año 2005 los Indicadores de Calidad del enfermo crítico se han ido adaptando a la evidencia científica de forma dinámica. En el nuevo manual, elaborado por la Sociedad Española de Medicina Intensiva Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc) con la colaboración de sus Grupos de Trabajo y la participación de la Seeiuc, se han clasificado los indicadores de una forma más ordenada. Estos indicadores desde la primera edición han sido reconocidos a nivel internacional y han servido de referencia para la elaboración de indicadores de otras Sociedades Científicas. “Nuestro objetivo es darles la máxima visibilidad y facilitar que puedan ser utilizados por cualquier institución y organización que atienda a enfermos críticos“, comenta María Cruz Martín. Además, explica que medir la calidad y el benchmarking ha sido una preocupación de la Semicyuc y de las Unidades de Cuidados Intensivos, por eso tenemos el objetivo de detectar áreas de mejora y ofrecer los mejores cuidados a nuestros pacientes. “Estamos trabajando en como automatizar la recogida de algunos de los indicadores de calidad a través de los Sistemas de Información Clínica, lo que facilitará su medida, así como disponer de estándares propios”.
Entre los indicadores clásicos destacan: la trasfusión inadecuada de concentrados de hematíes, incluida, también, entre las recomendaciones “No hacer” de la Semicyuc; la identificación del delirium como uno de los eventos adversos evitables y que tienen impacto a largo plazo en un número importante de pacientes; así como los horarios de visita flexibles en línea con las políticas de humanización que se están implantando en los últimos años en muchas Unidades de Cuidados Intensivos.