El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido eliminar los fondos destinados a Gavi, una organización internacional dedicada a la vacunación infantil en los países más pobres. Esta decisión quedó reflejada en un documento de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), enviado al Congreso, que detalla los recortes de gastos impuestos por Trump. En dicho documento se incluye un listado de cerca de seis mil partidas financiadas por USAID, de las cuales solo mil sobrevivirán. Entre esos recortes se encuentra Gavi.
Según Rafael Vilasanjuan, director de Traslación e Impacto del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y miembro de la Junta Directiva de GAVI, la organización aún no ha hecho oficial el comunicado sobre la situación. «Esta noticia ha sido devastadora, pero ya existía un compromiso de 300 millones de dólares por parte del Gobierno de Joe Biden para este año. Hasta donde se sabe, nadie ha revertido esa promesa, por lo que consideran que, al menos, 2025 está garantizado», explica el experto.
Gavi se reposiciona cada cinco años, y actualmente nos encontramos en el periodo Gavi 6.0, que abarca de 2025 a 2030. Los fondos para la organización se discutirán el 25 de junio en Bruselas, «ese será el momento clave, donde Estados Unidos podría dejar de financiar. En teoría, la administración anterior había prometido una cifra similar a la de Gavi 5.0, que fueron 1.600 millones de dólares», agrega Vilasanjuan
Muchos países pobres dependen de esta organización para financiar sus programas de vacunación, como el de la malaria. Aunque Reino Unido es el principal financiador de Gavi, Estados Unidos contribuía con el 13% de sus fondos, seguido por la Fundación Bill y Melinda Gates.
Decisiones difíciles
«Si EEUU no contribuye a financiar a la organización, Gavi va a tener que tomar decisiones difíciles», explica el experto. Gavi tiene tres pilares fundamentales: por un lado, la vacunación rutinaria, que es las vacunas que van dentro del programa extendido de vacunación en cada uno de los 56 países que reciben las vacunas de Gavi, que son países de renta baja todos. El segundo pilar seria la vacunación de emergencias y, por último, la introducción de nuevas vacunas. «La vacunación rutinaria probablemente se mantendría lo máximo posible, y, por lo tanto, es previsible que la falta de financiación de EEUU afectaría a la vacunación de emergencia o introducción de nuevas vacunas», declara Vilasanjuan.
«Si EEUU no contribuye a financiar a la organización, Gavi va a tener que tomar decisiones difíciles»
Sin embargo, si al final Gavi decide aplicar recortes en la vacunación rutinaria, el experto asegura que «un millón de niños podrían morir en los próximos cinco años». Aun así, Vilasanjuan cree que primero se ha de hacer todo lo posible para presionar al país norteamericano y demostrarle que «no le conviene para dejar de financiar estas vacunas». «Los países que contribuyen en Gavi no es por un dinero sobrante que puedan prescindir», afirma el experto.
Si se deja de vacunar a los niños de todo el mundo, «muchas enfermedades van a volver a aparecer y van a llegar a nuestros países también«. Vilasanjuan asegura que «si tenemos más epidemias de meningitis, de sarampión, de ébola o nuevas enfermedades respiratorias y neumonías que no se vacunan, lo lógico es que el virus termine viajando hasta aquí».
Nuevos países asumirán los costes
Aunque EEUU haya decidido dejar de financiar a Gavi, «esto no significa el fin de la organización«. «Si se descuentan 1.500 millones, otros países tendrán que asumir esa cantidad, y, evidentemente, habrá financiación de nuevos actores», explica Vilasanjuan. El dinero podría provenir de países del Golfo Pérsico, especialmente de Arabia Saudita y los Emiratos, «ellos también están interesados en evitar la expansión de los virus y en asegurar la vacunación».
«Gavi tendrá que recortar en proyectos que supongan menos vidas perdidas»
Sin embargo, aunque haya nuevos financiadores, lo más probable es que no se logre cubrir por completo el 15% que aportaba EEUU. Por eso, el experto advierte que «Gavi tendrá que recortar en proyectos que supongan menos vidas perdidas«. Esto podría incluir algunos de los pilares mencionados anteriormente, como las nuevas vacunas: «Hace dos años se introdujo la vacuna contra la malaria en algunos países, que aún está en fase de despegue, o la vacuna contra la tuberculosis, que estaba programada para su lanzamiento en seis meses y que ahora se estima que estará lista en el mismo plazo. En ambos casos, tal vez Gavi deba retrasar su implementación o recortar en otros proyectos».
Lucha contra pandemias
Hace cinco años, cuando surgió la COVID-19 y no existía un mecanismo internacional para enfrentar pandemias, Gavi asumió la responsabilidad de proporcionar vacunas a los países que no podían costearlas. «Esta acción fue posible gracias a los países miembros de Gavi, entre ellos Estados Unidos, que aportaron grandes sumas adicionales», señala Vilasanjuan. Sin embargo, su salida implica que «los mecanismos de toma de decisiones durante las pandemias se verían gravemente limitados, lo que dificultaría nuestra capacidad de actuar».
«Aunque teóricamente nos estamos preparando mejor para futuras pandemias, estamos debilitando los mecanismos de vigilancia y prevención a través de la inmunidad», lamenta el experto. Y advierte que los países con menos recursos sufrirán las consecuencias de la falta de financiación: «Creo que es hora de que el comité de dirección de Gavi asuma su responsabilidad colectiva para entender cómo recortar sin causar el mayor daño posible».
«Creo que es hora de que el comité de dirección de Gavi asuma su responsabilidad colectiva para entender cómo recortar sin causar el mayor daño posible»
Vilasanjuan aclara que Gavi elabora su presupuesto en función de sus necesidades, y si falta un 15%, «debe buscarse la manera de conseguirlo». «Eso depende de la acción ejecutiva, aunque también se podrían lograr otros compromisos que ayuden a aumentar los recursos. China podría aportar más, al igual que los países occidentales, que pueden revisar cuánto y por qué contribuyen, ya que al final todo se destina a la seguridad», agrega.
Finalmente, el experto subraya que para Gavi no solo se trata de «poner recursos«, sino de entender hacia dónde van las principales tendencias en pandemias y enfermedades infecciosas y saber cómo enfrentarlas: «Y eso será una pérdida para Estados Unidos, lo mismo que para Gavi al perder recursos», concluye.