La temporada de frío ha comenzado oficialmente y el ecosistema de virus respiratorios que circulan no deja de crecer, algo especialmente notable en la época de otoño e invierno. Nuevas variantes de COVID-19, gripe o VRS acechan y amenazan con provocar un aumento de la presión asistencial. Ante ello, algunas medidas de prevención que se impusieron con la pandemia vuelven a ponerse sobre la mesa. Es el caso de las mascarillas.
Tras la última reunión del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), celebrada el pasado 11 de octubre, la ministra de Sanidad, Mónica García, anunció la elaboración de un documento de recomendaciones para poder hacer frente, con la suficiente antelación, a los diferentes escenarios de la gripe.
Así, en el Plan de infecciones respiratorias que está preparando el Ministerio y que se dará a conocer en la Comisión de Salud Pública que se celebrará mañana, 17 de octubre, se incorporarán tanto diferentes escenarios como las fórmulas para anticiparse a ellos. En este sentido, esto es algo que "solo se había hecho anteriormente con la COVID-19 y que ahora se quiere hacer también con la gripe", según recalcó García.
El planteamiento de diferentes escenarios solo se había hecho anteriormente con la COVID-19 y ahora se quiere hacer también en gripe
En aquel momento, la ministra tan solo mencionaba las mascarillas como una herramienta más para luchar contra los virus respiratorios, que se suman a la vacunación, medidas de higiene o medidas de contención. Sin embargo, ahora se plantea su uso en los cuatro escenarios que se contemplan: 0, 1, 2 y 3 o de riesgo "muy alto" o incluso "pandémico", en el que "se podrá valorar" la adopción de actuaciones "adicionales y excepcionales que se implementarán de acuerdo a la normativa específica", tal y como ha informado EFE.
En concreto, "abre la puerta a que cada comunidad pueda implementar tantas medidas complementarias como considere adecuadas", según la situación, y se contempla la obligatoriedad de mascarillas en las salas de espera y urgencias de los hospitales.
Además, los diferentes niveles de riesgo están basados en los datos del Sistema de Vigilancia de Infecciones Respiratorias Agudas (Sivira) y mide la incidencia de estos virus cada semana.
Coordinación entre CCAA
El documento busca "garantizar la coordinación entre los territorios" durante este otoño e invierno, cuando se intensifique la circulación de la COVID-19, gripe y VRS, principalmente. Y es que en un contexto en el que una nueva variante de COVID-19, denominada XEC, se está consolidando como la cepa dominante en Europa, y donde se espera un importante aumento de la carga de gripe y VRS, toda precaución es poca.
Precisamente, es lo que ha pedido la consejera de Sanidad de Canarias, Esther Monzón, quien apuesta por unificar criterios en la recomendación del uso de mascarillas. "Pedimos equidad; no es práctico que se exija en una CCAA el uso de la mascarilla y en otra no", ha asegurado la consejera canaria. "Si somos un territorio nacional fragmentado, lo lógico es tener unos criterios relativamente comunes", ha insistido.