España será en 2040 uno de los países con mayor esperanza de vida del mundo, solo por detrás de Japón. Sin embargo, esta buena noticia plantea serios retos para un sistema sanitario que, según el 49% de la población, no está preparado para atender a una población cada vez más envejecida. Así lo concluye el informe Vidas más largas, mayores retos, elaborado por beBartlet, a partir de una encuesta realizada por Cluster17. Este proyecto ha contado con la colaboración de la compañía farmacéutica japonesa Daiichi Sankyo.
Durante la presentación, la directora general de Daiichi Sankyo, Inmaculada Gil, ha recordado que, según la revista The Lancet, España igualará a Japón como líder mundial en esperanza de vida para 2040, y eso exige planificación y anticipación. «Debemos cambiar cómo entendemos la salud. Envejecer es un éxito colectivo, pero ahora el reto es hacerlo con calidad de vida», ha señalado Gil.
Actualmente, Japón lidera el ranking mundial de longevidad, y un 29% de su población tiene 65 años o más. «En España nos acercamos a ese escenario: para 2040, se estima que el 27% de los ciudadanos superará esa edad. Un cambio demográfico de enorme impacto para el sistema sanitario y la sociedad en su conjunto», ha explicado la directora general.
«Para 2040, se estima que el 27% de los ciudadanos superarán los 65 años o más»
Pablo Simón, miembro de Cluster17, politólogo y experto en análisis de datos, ha coincido con Gil en la urgencia de reforzar la atención primaria, potenciar la prevención y mejorar el acceso a tratamientos innovadores para enfrentar los dos grandes desafíos sanitarios del futuro: el cáncer y las enfermedades cardiovasculares.
En 2024, el cáncer fue la primera causa de muerte en España, con un 26,6% del total de defunciones, seguido por las enfermedades cardiovasculares, que representaron el 26,1%, representando un reto significativo para el sistema sanitario. A este panorama se suma el progresivo envejecimiento de la población, que incrementa de manera considerable la prevalencia de enfermedades crónicas y genera una presión creciente sobre los recursos sanitarios y la capacidad de respuesta del sistema.
Enfermedades cardiovasculares
Según el informe que ha explicado Simón, solo un 27% de los españoles ha recibido información sobre prevención de enfermedades cardiovasculares en los últimos seis meses. Esta cifra, aunque mejora ligeramente con la edad, sigue siendo preocupante incluso entre mayores de 75 años (solo un 37%).
Las fuentes principales de información son los centros de atención primaria y los profesionales sanitarios, pero destaca el bajo uso de redes sociales o canales digitales, especialmente entre jóvenes, que son precisamente quienes menos acuden a la consulta y están más expuestos al entorno online.
En cuanto a la percepción de los factores de riesgo, los ciudadanos destacan el sedentarismo, el tabaquismo y una alimentación poco saludable. Sin embargo, otros riesgos relevantes como el colesterol elevado siguen infraestimados
Información sobre cáncer
El panorama en torno al cáncer es similar. Solo un 31% de la población ha recibido información reciente sobre su prevención, y, al igual que en las cardiovasculares, los canales digitales siguen infrautilizados como herramienta de concienciación. En este caso, las campañas publicitarias y las organizaciones de pacientes tienen algo más de impacto que en las enfermedades cardiovasculares, pero sigue siendo insuficiente.
El dato más significativo es que la mayoría de la población identifica la necesidad de mejorar el acceso a nuevos tratamientos y terapias avanzadas como la prioridad número uno para abordar el cáncer. Le siguen la importancia de los diagnósticos precoces y la mejora de la eficiencia del sistema sanitario.
Pablo Simón recordó que España se encuentra en la media europea en acceso a medicamentos oncológicos, “pero estar en la media no es suficiente cuando el envejecimiento disparará el número de casos en los próximos años”.
Desigualdades entre CCAA
La preocupación ciudadana sobre la preparación del sistema sanitario frente al envejecimiento también se traslada al mapa territorial. Un 82% de los encuestados percibe desigualdades notables en la calidad de la atención entre comunidades autónomas, y un 38% considera que estas diferencias suponen brechas estructurales que afectan a la equidad del sistema.
Para hacer frente a los retos asociados a una población más longeva y al aumento de enfermedades crónicas, el refuerzo del sistema de salud aparece como una prioridad clara. El 73% apuesta por fortalecer la Atención Primaria, considerada la primera línea de respuesta frente a estos desafíos. También ganan relevancia otras medidas como la hospitalización domiciliaria (44%) y los servicios de rehabilitación (42%), claves para descongestionar el sistema y garantizar una atención más cercana y eficaz.
El 73% apuesta por fortalecer la Atención Primaria, considerada la primera línea de respuesta frente a estos desafíos
En cuanto a la adherencia a los tratamientos médicos, los datos muestran una brecha generacional significativa. Solo el 24% de los jóvenes cumple siempre con las indicaciones médicas, frente al 53% de los mayores de 75 años. Las principales barreras: el olvido (31%) y la falta de percepción de necesidad (30%). Para mejorar estos niveles, el 45% considera clave el seguimiento del profesional sanitario. Además, el uso de herramientas tecnológicas sigue siendo marginal, con solo un 30% de usuarios que las emplean para el control de sus tratamientos, lo que evidencia un amplio margen de mejora en la digitalización de la atención.
Herramientas electrónicas
Pese a los avances digitales, solo un 30% utiliza herramientas electrónicas para el seguimiento de enfermedades crónicas, y apenas un 12% lo hace de forma habitual. Simón llamó la atención sobre la complejidad de algunas aplicaciones, que dificultan su uso especialmente entre mayores, e insistió en simplificar el acceso a la salud digital para mejorar la adherencia a los tratamientos
Para profundizar en los resultados del estudio y abordar el futuro del sistema sanitario y los desafíos que presenta la longevidad, se ha organizado una mesa de debate multidisciplinar que ha contado con la visión de Tomás Castillo, vicepresidente de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), el doctor Juan Guerra, jefe del Servicio de Oncohematología del Hospital Universitario de Fuenlabrada, y el doctor Lluís Masana, presidente de la Sociedad Catalana de Lípidos y Arteriosclerosis, Catedrático Emérito Universidad Rovira i Virgili, Reus-Tarragona.