Las claves de la respuesta sanitaria al accidente ferroviario de Adamuz: «Se ha trabajado de forma ejemplar»

Fernando Ayuso, miembro de SEMES y médico del 061 en Córdoba, detalla a Gaceta Médica la respuesta sanitaria ante una catástrofe de gran magnitud

Tras el grave accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) ocurrido la pasada tarde del domingo, el sistema de emergencias sanitarias andaluz activó de forma inmediata los protocolos para incidentes con múltiples víctimas, un engranaje complejo en el que la coordinación, la formación y la planificación resultan determinantes para evitar el colapso asistencial. Fernando Ayuso, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) y médico del Centro de Emergencias Sanitarias 061 en Córdoba, explica a Gaceta Médica cómo se articula la respuesta sanitaria ante una catástrofe de estas dimensiones.

Según detalla Ayuso, el primer paso se produce en el mismo momento en que se recibe la alerta a través de los sistemas de emergencias. “Cuando entra una llamada al 112 o al 061 y se detecta que se trata de un incidente con un número extraordinario de víctimas, se activa automáticamente un procedimiento específico, lo que denominamos una emergencia de agencia colectiva”, señala el experto. En estos casos, se pone en marcha el denominado procedimiento “Eco Charlie”, que permite movilizar recursos sanitarios de forma escalonada y coordinada.

Los primeros equipos que llegan al lugar del accidente no tienen como prioridad la atención clínica directa. “Esto a veces cuesta entenderlo, pero en medicina de catástrofes los primeros equipos no atienden pacientes, se dedican a la gestión”, subraya Ayuso. Su labor consiste en sectorizar la zona, evaluar la magnitud del incidente, montar el puesto médico avanzado y planificar el despliegue posterior de recursos. “En el accidente ferroviario de Adamuz, se movilizaron en torno a 50 recursos sanitarios y cerca de 80 profesionales entre técnicos, enfermeros y médicos, además del personal del centro coordinador, cuya función es absolutamente clave”, añade.

El papel de los centros de coordinación es, en este contexto, esencial. “Son los que recogen toda la información de los pacientes, a dónde se traslada cada uno y qué recursos están disponibles, para que dentro del caos todo sea lo más ordenado posible”, explica. Esa capacidad de gestión resulta especialmente crítica cuando el incidente se produce en un entorno extenso y complejo, como ocurrió en Córdoba, donde las víctimas se encontraban dispersas a lo largo de aproximadamente un kilómetro.

Ayuso destaca que una de las decisiones más relevantes en los primeros minutos es la movilización rápida de profesionales, muchos de ellos de forma voluntaria. “La ejemplaridad de los profesionales de emergencias es fundamental. Más de la mitad de los que acudieron a este accidente estaban en sus casas y se pusieron inmediatamente a disposición del servicio”, afirma. A ello se sumó el desplazamiento de recursos desde otras provincias como Jaén, Sevilla o Granada, algo imprescindible cuando los medios ordinarios resultan insuficientes.

La importancia de la formación

Junto a la movilización de recursos, el experto pone el acento en la formación como pilar de la respuesta. “Nada de esto habría sido posible si los profesionales no estuvieran perfectamente formados. Estas situaciones ocurren pocas veces, pero cuando pasan hay que saber responder”, señala. En este sentido, recuerda que el 061 lleva más de tres décadas apostando por la formación continuada en incidentes con múltiples víctimas y por la realización de simulacros. “Simulamos descarrilamientos, accidentes de autobús, grandes incendios o atentados, y lo hacemos junto a bomberos, fuerzas de seguridad y otras instituciones. Eso hace que, cuando ocurre de verdad, la coordinación sea mucho más fluida”.

Uno de los elementos centrales en este tipo de emergencias es el triaje, una herramienta básica para priorizar la atención cuando los recursos no son ilimitados. “En una catástrofe no se hace un solo triaje, se hacen varios, porque los pacientes van evolucionando”, explica Ayuso. Los heridos se clasifican por colores en función de su gravedad: “Los pacientes rojos son los más graves, con riesgo vital inmediato, y deben ser trasladados cuanto antes al centro útil, que no siempre es el hospital más cercano, sino el que puede ofrecer la mejor atención según sus lesiones”.

Tras ellos se atiende a los pacientes amarillos, con lesiones importantes, pero sin riesgo vital inmediato, y posteriormente a los verdes, que presentan lesiones leves y pueden moverse por sí mismos. “Los negros corresponden a los fallecidos”, añade. Todo este proceso se articula desde el puesto médico avanzado, un auténtico hospital de campaña donde se monitoriza, estabiliza y decide el destino hospitalario de cada paciente.

La elección del hospital es otro aspecto crítico para evitar el colapso del sistema. “El Hospital Reina Sofía de Córdoba era el centro de máximo nivel más cercano, pero no podían trasladarse allí todos los pacientes”, explica Ayuso. En total, se atendió a más de 75 personas, lo que habría saturado incluso a un gran hospital. Por ello, los pacientes con lesiones menos graves fueron derivados a centros de Jaén, Andújar y también a hospitales privados de Córdoba. “En una situación así no se distingue entre sanidad pública y privada. Todos arrimamos el hombro”, recalca.

Para Ayuso, la clave del buen funcionamiento del operativo vuelve a estar en la preparación previa. “Si no se hacen simulacros conjuntos, la comunicación entre servicios es mucho más complicada. Cuando entrenas de forma habitual, casi no hace falta hablar, con mirarte sabes lo que el otro necesita”, afirma. Esa coordinación, asegura, marca la diferencia en situaciones extremas.

Pese a la dureza del suceso, el médico reconoce una sensación agridulce entre los profesionales. “Ha sido una tragedia, con fallecidos y heridos graves, pero también tenemos la sensación de que se ha trabajado bien, de forma ejemplar”, confiesa. Para quienes trabajan en emergencias, explica, esa percepción refuerza el sentido de su labor. “Dentro del caos, sentir que tu trabajo ha sido útil es algo muy importante, aunque ojalá no tuviéramos que vivir situaciones así”.


También te puede interesar…