El sector sanitario vive una semana de alta tensión laboral. Miles de médicos y facultativos de toda España han iniciado este martes, 9 de diciembre, el primero de cuatro días consecutivos de huelga con el objetivo principal de exigir al Ministerio de Sanidad y a las Comunidades Autónomas (CCAA) la aprobación de un estatuto propio. Los paros, que se extenderán hasta el viernes 12 de diciembre, buscan visibilizar las condiciones laborales que, según el colectivo, resultan injustas para la profesión.
La Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS), convocante de la huelga y la manifestación en la capital, ha articulado el descontento centrado en la necesidad de poner fin a «jornadas laborales extenuantes» y a las denominadas «guardias interminables». La central sindical argumenta que el marco legal actual no reconoce la singularidad del ejercicio médico.
Movilización en la capital
En Madrid, la jornada inaugural se caracterizó por una gran movilización. Miles de profesionales se manifestaron partiendo del Congreso de los Diputados y culminando su recorrido frente al Ministerio de Sanidad, actualmente dirigido por Mónica García. La convocatoria de huelga en la región afecta a una amplia gama de profesionales, incluyendo médicos y facultativos de la Atención Primaria, Hospitalaria y Extrahospitalaria, así como a los Médicos Internos Residentes (MIR), FSE, y personal de centros específicos como el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, la Fundación Jiménez Díaz y otras entidades vinculadas al SERMAS.
Pese a que los convocantes consideran que los servicios mínimos establecidos son «abusivos», AMYTS ha reportado un amplio seguimiento de los paros en hospitales y centros de salud de la región. Ángela Hernández, secretaria general de AMYTS, lamentó la falta de voluntad negociadora por parte del Ministerio de Sanidad y criticó la postura evasiva de las administraciones central y autonómica, señalando que se responsabilizan mutuamente para evitar abordar las reformas esenciales. Desde la óptica del sindicato, «necesitamos una jornada como los demás y los médicos deben negociar sus propias condiciones».
Ejes de la negociación
El foco del conflicto se dirige principalmente al Ministerio de Sanidad, al que AMYTS reclama que acceda a negociar el Estatuto Médico y Facultativo que reconozca la realidad laboral de la profesión. Sin embargo, el sindicato también apunta a la Comunidad de Madrid, donde señalan que quedan pendientes mejoras urgentes que pueden y deben abordarse desde el Gobierno regional.
Las exigencias específicas que buscan impulsar la negociación con la Consejería madrileña, con el fin de «frenar la fuga de talento», incluyen:
- Implementar un nuevo modelo de carrera profesional de carácter abierto y permanente, que contemple la formación especializada, el quinto nivel, y sistemas flexibles de homologación.
- Garantizar el respeto a la singularidad del desempeño médico, incluyendo una diferenciación retributiva A1/A2 y el mantenimiento de los requisitos de titulación y categoría.
- Establecer la jubilación anticipada mediante la aplicación de coeficientes reductores por penosidad y riesgos laborales.
- Una subida del pago por guardias al 175%, asegurando la voluntariedad y la remuneración de la jornada complementaria.
- Crear una Mesa de Concertación Médica y Facultativa para el diálogo específico.
- Impulsar mejoras retributivas para los residentes, como un complemento autonómico por formación y un incremento progresivo.
- Abordar específicamente la situación de la Odontología de Atención Primaria, estableciendo límites de cupos, dimensionamiento de agendas y mejoras retributivas.
- Se demanda también el pago de un complemento transitorio por la pérdida de la paga extra de 2010, y la equiparación del Hospital Gómez Ulla con el SERMAS en aspectos como retribuciones y movilidad.
AMYTS insta tanto al Ministerio como a la Consejería madrileña a abrir una mesa de diálogo y abandonar las posiciones que consideran inmovilistas, buscando así poner en marcha las reformas que el colectivo profesional considera paralizadas.