Las organizaciones del Foro sitúan la formación sanitaria especializada como eje clave para el futuro de la Atención Primaria aprovechando la celebración de su día. La jornada se ha celebrado hoy, 14 de abril, en la sede de la Organización Médica Colegial (OMC), donde se ha recordado que Medicina de Familia y Comunitaria y Pediatría de Atención Primaria son esenciales para la sostenibilidad del sistema sanitario.
Con motivo del Día de la Atención Primaria, el Foro ha puesto el foco en la necesidad urgente de reforzar la Formación Sanitaria Especializada (FSE). Como bien señala Remedios Martín, presidenta de la semFYC y portavoz del Foro en esta edición: «la Atención Primaria no puede sostenerse sobre atajos que comprometen la calidad asistencial, y las plazas de Medicina de Familia y Comunitaria deben ser cubiertas exclusivamente por profesionales con la especialidad correspondiente». Para Martín, proteger esta formación es una «línea roja», ya que las competencias adquiridas aseguran una atención integral y resolutiva.
En un contexto marcado por el envejecimiento de las plantillas, las dificultades de cobertura y la creciente presión asistencial, el Foro advierte de que el relevo generacional pasa necesariamente por fortalecer el sistema MIR. Hermenegildo Marcos, representante de la OMC, subraya que el fortalecimiento del nivel asistencial exige un reconocimiento real, con «una inversión adecuada en recursos humanos, capacidad resolutiva y formación específica».
Dos especialidades estratégicas para el sistema sanitario
El Foro subraya que ambas especialidades constituyen la base de un modelo sanitario accesible y centrado en las personas. Sin embargo, es necesario proteger las plazas en este ámbito para evitar tensiones en el sistema público. Desde la AEPap, su presidente Pedro Gorrotxategi denuncia un desequilibrio preocupante: «los profesionales de Pediatría de Atención Primaria representan el 65,3% del total, pero solo el 22% de los residentes de último año se están formando en este ámbito». Ante esta situación, insta a dar un «giro radical» a la formación pediátrica.
Para garantizar no solo el número, sino la calidad de los especialistas, el Foro considera imprescindible reforzar las estructuras formativas mediante:
- Incrementar el presupuesto destinado a la FSE en Atención Primaria.
- Garantizar tiempo protegido para la docencia.
- Fortalecer las unidades docentes y centros de salud.
- Asegurar la disponibilidad de tutores acreditados.
Sobre la formación académica, María Gutiérrez e Inés Jiménez, del CEEM, defienden que las facultades establezcan una asignatura obligatoria de Atención Primaria, lamentando que «existe una falta de presencia de la Atención Primaria en las Facultades de Medicina».
Reconocimiento y sostenibilidad del modelo
La falta de especialistas impacta directamente en la accesibilidad e incrementa la presión asistencial. Alfonso Ramón, de CESM, advierte que la formación en Medicina de Familia «debe ser adecuadamente reconocida y retribuida, tanto durante el periodo formativo como en el desarrollo profesional» para evitar que se desincentive la especialidad.
Por su parte, José Polo, presidente de SEMERGEN, vincula el relevo generacional con una formación «práctica y muy cercana a lo que se vive cada día en la consulta». En este sentido, defiende que la recertificación debe ser vista como una oportunidad de desarrollo y no como una carga.
Finalmente, el Foro apela a la voluntad política. Pilar Rodríguez Ledo, presidenta de la SEMG, es contundente al afirmar que «la Atención Primaria no es el problema del sistema sanitario, es la solución que llevamos décadas sin desarrollar plenamente». Mientras tanto, Cristóbal Coronel, presidente de la SEPEAP, alerta sobre la situación crítica del sector: «La AP que conocimos y en la que nos hemos dejado la piel está herida de muerte» por la falta de inversión y el desinterés político.
El Foro de Médicos de Atención Primaria, que agrupa a las principales sociedades científicas, sindicatos y estudiantes (AEPap, CEEM, CESM, OMC, SEMERGEN, semFYC, SEMG y SEPEAP), concluye que solo situando la formación especializada en el centro de las políticas se podrá garantizar la calidad asistencial y la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud.