El Consejo General de Enfermería impulsa la creación de puntos violeta en todos los colegios provinciales

El Consejo General de Enfermería impulsa la conversión de las sedes colegiales en espacios de apoyo y referencia para las víctimas, aprovechando el papel de las 353.000 profesionales como "pieza clave" en la detección precoz de esta lacra social

El Consejo General de Enfermería (CGE) ha dado un paso al frente, representado a las más de 353.000 enfermeras de nuestro país, ha realizado un llamamiento formal a todos los Colegios de Enfermería de España para que se integren de manera activa en la red Punto Violeta. Esta iniciativa busca convertir las sedes de estos colegios profesionales en espacios físicos de información, apoyo y referencia absoluta para las víctimas de violencia machista, aprovechando la capilaridad de una profesión que es, por definición, la más cercana al paciente.

La decisión del CGE no es casual ni puramente simbólica; responde a una realidad estadística que la institución califica de «lacra social». En lo que va de año, la violencia machista ya ha acabado con la vida de al menos 10 mujeres en España, a las que se suman dos menores fallecidos en trágicos contextos de violencia vicaria. A nivel internacional, los informes europeos arrojan sombras igualmente alargadas: una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida, y lo que es más preocupante, solo un porcentaje ínfimo de estas víctimas llega a formalizar una denuncia ante las autoridades.

Ante este escenario, la vicepresidenta del CGE, Raquel Rodríguez Llanos, ha definido la situación como «injusta, inconcebible e insostenible». Para la organización colegial, la lucha contra este problema estructural requiere que toda la sociedad, y muy especialmente los profesionales sanitarios, se impliquen de forma directa y proactiva.

La enfermería como «puerta de acceso» a la seguridad

El programa Punto Violeta, una herramienta estratégica impulsada por el Ministerio de Igualdad, tiene como objetivo primordial sensibilizar y facilitar la actuación ante casos de violencia, con especial énfasis en aquellos que ocurren en espacios públicos. Al adherirse a esta red, los Colegios de Enfermería no solo ofrecen una pared donde colocar un distintivo, sino que ponen a disposición de la ciudadanía sus conocimientos, recursos y protocolos específicos para la detección y protección de las víctimas.

Raquel Rodríguez Llanos, vicepresidenta del CGE

Las enfermeras se reivindican como figuras clave en este proceso debido a su posición privilegiada en el sistema de salud. Esta capacidad de detección no se limita a lo evidente; gracias a su formación, son capaces de identificar no solo lesiones físicas, sino también síntomas psicológicos e incluso señales indirectas que a menudo pasan desapercibidas para otros agentes.

Un protocolo estricto para garantizar la confianza

Para que un Colegio de Enfermería pueda operar oficialmente como Punto Violeta, la adhesión debe ir más allá de la intención. El proceso requiere la firma de un Protocolo General de Actuación con el Ministerio de Igualdad, lo que permite que el punto quede identificado y registrado en el sistema oficial como «una verdadera puerta de acceso para las víctimas».

Entre los requisitos técnicos y humanos para la implantación de estos espacios destacan:

  • Personal cualificado. El lugar de referencia debe ser localizable y estar atendido por, al menos, dos mujeres con formación específica en materia de género, violencia machista y violencia sexual.
  • Materiales informativos. Los colegios deben ofrecer recursos para que las mujeres reconozcan la entidad como un destino seguro de acompañamiento.
  • Localización y registro. Se debe informar de la ubicación exacta y contar con una persona de contacto permanente para coordinar los servicios integrales.

Cantabria: el espejo donde mirarse

El camino ya ha sido iniciado por el Colegio de Enfermería de Cantabria, que el pasado mes de noviembre se convirtió en la primera institución enfermera en recibir este distintivo. El éxito de esta experiencia pionera refuerza la tesis del CGE: el colectivo enfermero, predominantemente femenino y con una gran presencia numérica, es el aliado natural de las mujeres en situación de vulnerabilidad.

Como colofón a esta iniciativa, coincidiendo con la conmemoración del Día Internacional de la Mujer este 8 de marzo, la vicepresidenta del CGE ha lanzado un mensaje de esperanza y firmeza profesional: “Todas merecemos contar con un espacio de confianza, y sin duda, los Colegios de Enfermería serán un lugar idóneo donde las mujeres podrán encontrar una mano amiga, información y cuidados profesionales de la mano de sus enfermeras de referencia”. Con este paso, la enfermería española reafirma que su compromiso con la salud va mucho más allá de la clínica, alcanzando el derecho fundamental de toda mujer a vivir con seguridad y plenitud.


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