La vuelta de las vacaciones siempre supone un trastorno por el cambio de hábitos a toda la población. Sobre todo en septiembre con la llegada del nuevo curso y el fin del periodo estival. Esto agrava los efectos de la vuelta a la rutina laboral tras un periodo de descanso. Algo que se intensifica aún más en el caso de los profesionales sanitarios. Los enfermeros y médicos, quienes ya enfrentan una carga laboral considerable, suelen ser víctimas de lo que se conoce como «estrés postvacacional».
Se trata de un síndrome que impacta su bienestar mental y físico al regresar a sus tareas habituales. Si bien es cierto que este fenómeno no es exclusivo del personal sanitario, tiene una magnitud mayor por los ritmos laborales. Una realidad que suele ser pasada por alto. Gaceta Médica así lo ha corroborado con expertos del Consejo General de Enfermería (CGE), la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).
Sobrecarga laboral
La vocal de Salud Mental del CGE y presidenta del Colegio de Enfermería de Almería, María del Mar García, ha destacado que el síndrome postvacacional afecta de manera particular a los enfermeros debido a la sobrecarga laboral a la que están sometidos diariamente. “El síndrome postvacacional es el estado que se produce en el trabajador al fracasar el proceso de adaptación entre un periodo de vacaciones y la vuelta a la vida laboral activa, produciendo alteraciones”, ha explicado García.
En el caso de las enfermeras, esta dificultad para readaptarse es mayor por el constante estrés y la falta de descanso que caracteriza su trabajo. Se trata un síndrome que se manifiesta con síntomas como “el decaimiento, apatía, falta de ánimos y de energía, mareos, sudoración, desmotivación, negatividad, irritabilidad, tristeza, disminución del rendimiento y la productividad, y trastornos del sueño”, tal y como ha enumerado García. A pesar de la sintomatología común a otros trabajadores, en este caso se acentúan por la baja ratio enfermero-paciente que caracteriza al sistema de salud español.
La vuelta coincide con un aumento de la demanda
El miembro del grupo de trabajo de salud mental de la SEMG Lorenzo Armenteros del Olmo ha incidido en el repunte en la demanda de atención médica que se vive tras las vacaciones. Así, ha descrito los casos que ejemplifican este repunte. Entre otros, “aquellos que vuelven con alguna patología, el inicio del colegio de niños y adolescentes o la llegada de las patologías respiratorias”.
Este aumento en la demanda de atención no solo incrementa el estrés en los médicos. También se agrava por la ausencia de otros profesionales que continúan de vacaciones. Todo esto deja a los centros de salud con menos personal. “El mes de septiembre todavía es un mes vacacional, con muchas ausencias de profesionales en los centros de salud, escaso personal e incremento de demanda. Todo ello puede dar lugar a un cierto grado de ansiedad”, ha comentado Armenteros.
A pesar de que los médicos intentan no dejar que esta situación los afecte, ha admitido que el estrés postvacacional es una realidad que comparten con el resto de los trabajadores. De esta forma, la diferencia se centra en que los médicos deben lidiar con sus propias dificultades y con las de sus pacientes. Esta es la razón por la que aumenta aún más la presión en su entorno laboral.
La ansiedad por las guardias de 24 horas
Por su parte, la miembro del Grupo de Trabajo de Salud Mental de SEMERGEN Sara Giner Ruiz ha apuntado a la ansiedad que genera afrontar las guardias de 24 horas. El retorno a estas jornadas laborales afecta a los profesionales de la salud. Según ha abundado, conlleva alteraciones en los horarios del sueño. Si bien, “las consultas abarrotadas suponen una fuente de estrés y ansiedad anticipatoria a la que cada día se le presta más importancia”, ha reconocido.
Esta sobrecarga de trabajo “puede afectar significativamente a los sanitarios». Debido a «la exigencia de su labor», así como su «alta responsabilidad», ha afirmado Giner Ruiz. Asimismo, la vuelta a la rutina genera niveles elevados de estrés que pueden repercutir en el trato con pacientes y otros compañeros «mostrando irritabilidad», tal y como ha indicado. Incluso este desajuste inicial puede provocar un aumento de los errores. «El cambio de horarios puede alterar el patrón de sueño, provocando insomnio o sueño de baja calidad», ha insistido.
Estrategias para combatir el síndrome postvacacional
A pesar de la dificultad inherente al regreso laboral, García ha sugerido una serie de estrategias preventivas para hacer frente a este síndrome. Entre las principales ha destacado la importancia de regresar al domicilio habitual unos días antes de reanudar la vida laboral. Al menos “tres o cuatro días antes de reintroducirse en el trabajo”, ha aconsejado.
También, regular los horarios progresivamente y reintroducir hábitos saludables, como la alimentación equilibrada y el ejercicio físico. García ha recomendado establecer objetivos realistas y comenzar por los más sencillos. También aprovechar los momentos libres para desconectar del trabajo y reforzar la autoestima mediante el disfrute con amigos, familiares o actividades que nos brinden satisfacción.
Por su parte, Giner Ruiz ha aconsejado «leer algo relacionado con el trabajo». Esto puede disminuir la incertidumbre y la ansiedad. Además, ha recordado que es clave comprender que este malestar es transitorio.
Invisibilidad del estrés
Uno de los puntos más críticos que Armenteros ha resaltado es la falta de interés por parte de las administraciones en evaluar cómo este estrés postvacacional afecta a los médicos. “No existen datos al respecto, porque no hay ningún interés en valorar cómo les afecta el trabajo a los médicos. Ninguna administración quiere hacerlo y menos cuando hay una participación dolosa y culpable de las administraciones en esta situación que sufrimos los médicos”, ha lamentado.
La falta de recursos humanos, la mala planificación y la ausencia de profesionales son factores que dificultan la reincorporación de los médicos tras las vacaciones e incrementan su estrés de manera generalizada. En este sentido, Armenteros ha denunciado que no se están tomando las medidas necesarias para aliviar esta presión en el sector sanitario.
Ante esta situación, Giner Ruiz ha propuesto una vuelta al trabajo más escalonada, similar a la que se recomienda a la población general. «En lugar de volver directamente a una carga laboral completa, los médicos podrían empezar con un horario más ligero o menos pacientes durante los primeros días», ha sugerido. También «comenzar sin guardias de 24 horas» o con tareas menos demandantes, como una manera de facilitar la adaptación antes de asumir responsabilidades más complejas, ha concluido.