El Hospital General Universitario Gregorio Marañón celebra este año el 50 aniversario de la primera promoción de médicos que se han formado en este centro, lo que hoy conocemos por residentes. Para analizar los cambios que se han producido durante medio siglo, un estudiante de este primer grupo ha compartido su experiencia junto a otra Médico Interno Residente (MIR) que está realizando su residencia en este centro.
Pedro Luis Menchén es un gastroenterólogo que formó parte de la primera promoción del hospital. En su época, el plan de estudios era conocido como plan Gallego. Entre las diferencias con el actual sistema de MIR, ha explicado, a Gaceta Médica, que la selección de médicos se realizaba a través de exámenes específicos para centro hospitalario.
“En esa época la selección de médicos para formar parte del plan de especialistas se hacía, por una parte, para los hospitales del Insalud, que convivía en Madrid con exámenes locales”, tal y como ha recordado Menchén. Así, ha destacado que solo se presentó al examen específico para el Gregorio Marañón. Entre los motivos, se sentía atraído por la experiencia del hospital y la calidad docente que había experimentado durante su pregrado.
Examen único frente al sistema MIR
Por su parte, Tinixara Hernández, residente de Neumología de este hospital, entró gracias al sistema MIR por el que miles de profesionales han finalizado su formación en centros por toda el territorio nacional. Para ella, la elección del Gregorio Marañón se justifica por la gran oferta de terapias avanzadas. También por la exposición a patologías menos comunes que permite un hospital de esta magnitud “con un amplio abanico de terapias avanzadas no disponibles en centros más pequeños”, según ha indicado.
Según ha relatado Menchén, en la especialidad de Aparato Digestivo cumplió con sus expectativas gracias a la estructura docente del servicio y la introducción de nuevas tecnologías. “Curiosamente la endoscopia estaba en sus comienzos y la formación que recibimos fue magnífica”, ha resaltado. Ese momento histórico le permitió formar parte del proceso de transformación de su especialidad.
Por su parte, Hernández, en proceso de completar su formación en Neumología, se muestra optimista respecto a su experiencia, ya que está conforme con el camino que ha tomado. “Neumología siempre estuvo dentro de mis opciones. Me gustaba que existiera algo de intervencionismo”, ha explicado en relación a procedimientos como las broncoscopias. Para ella, añaden un componente técnico e intervencionista a una especialidad mayoritariamente clínica.
Condiciones laborales
Sin embargo, las diferencias más notables en este medio siglo son las condiciones laborales y las responsabilidades que tienen que enfrentar. Menchén ha ampliado su experiencia en las guardias en su especialidad con algunas novedades, ya que los residentes las realizaban “supervisión localizada del staff”. Se trata de una aportación pionera para la época. Además, sentó las bases para un mayor control y formación de los residentes, lo que con el tiempo se implementó en otros hospitales.
Para Hernández, las guardias no son un aspecto tan positivo. La sobrecarga de trabajo y las largas jornadas suponen un desafío para los residentes. “Aún quedan muchas cosas que deben mejorar en relación a las condiciones a las que nos enfrentamos, como las guardias de 24 horas o la sobrecarga laboral”, ha resaltado. De hecho, estos aspectos suponen unas de las principales quejas entre los residentes en la actualidad.
Cambios en la formación
En 50 años caben muchos avances tecnológicos, algo que evidentemente también se ha producido en la formación de los médicos. La tecnología y el acceso a la información han transformado la manera en que los residentes adquieren conocimiento. Así, Menchén ha recordado con cierta nostalgia cómo las búsquedas bibliográficas eran procesos manuales y largos. Incluso con semanas de espera para obtener artículos especializados, algo impensable en la época de la inmediatez. “Hoy eso es prehistoria”, según ha bromeado.
Hernández ha reconocido que los avances tecnológicos no solo han cambiado la forma de aprender. También, la forma de practicar la medicina. En la actualidad los residentes actuales son “más prácticos”. Un concepto sin duda ligado al cambio generacional. Para ella, estamos en “una era de máximo desarrollo de pruebas diagnósticas y amplio abanico de recursos”. Bajo su punto de vista, “hace que tengamos menos ese pensamiento puro clínico en el que se tenían que basar los residentes de hace 50 años”.
El rol del residente
Los dos profesionales han coincidido en que, históricamente, el papel del residente ha sido fundamental, aunque infravalorado. Menchén ha insistido en que, a pesar de su contribución esencial, “en cualquier momento se ha considerado poco valorado”. No obstante, su papel ha sido clave en la atención a los pacientes y en el desarrollo de las especialidades médicas.
Finalmente, Hernández ha considerado que a pesar de que la valoración ha mejorado, aún es insuficiente. “La visión del residente ha cambiado. En la actualidad sí se valora en cierta medida el papel del residente”. Si bien, ha hecho hincapié en que falta un “mayor reconocimiento” al ser “una figura clave en nuestro sistema sanitario”, según ha concluido.