MSD ha organizado una jornada en la que se han abordado los principales avances y retos en el abordaje del cáncer de mama triple negativo (TNBC, por sus siglas en inglés), así como la importancia de la humanización del tratamiento. En este sentido, la humanización del tratamiento fue uno de los temas destacados durante la jornada, con intervenciones que subrayaron la importancia de la comunicación entre los profesionales de salud y las pacientes.
Es un gran desafío encontrar el equilibrio adecuado en la entrega de información a las pacientes. «Algunas personas prefieren pasar por esta enfermedad sin conocer todos los detalles, confiando plenamente en sus tratamientos y evitando cualquier información adicional, pero hay otras pacientes, como yo, que deseamos estar bien informadas y que buscamos comprender a fondo nuestra situación», expuso Elisabeth Ruiz Rubio, vicepresidenta de la Asociación Las Triples.
Uno de los problemas a los que se enfrentan las pacientes en las consultas es que «cuando solicitamos información a los oncólogos, encontramos que utilizan un lenguaje técnico que nos resulta difícil de entender», indicó Ruiz. Esta situación puede crear una brecha en la comunicación, aunque, Ruiz aclaró que «reconozco que para los profesionales de la salud es complicado encontrar ese equilibrio entre brindar información precisa y adaptarse al nivel de comprensión de cada paciente».

En este sentido, Javier Cortés, director del International Breast Cancer Center (IBCC) y presidente de la Fundación Contigo contra el Cáncer de la Mujer, destacó que «para una paciente que enfrenta la enfermedad, es fundamental escuchar que tiene posibilidades de curarse». Así, señaló que quizá no hacer esta afirmación sería adecuado, pero aseguró que «prefiero errar en un 8% de los casos que dejar que el 92% de las pacientes escuchen mensajes de duda sobre su recuperación». El especialista es consciente de la complicación, ya que si se tiene una posibilidad de curación del 30%, puede que en ese momento sea más apropiado decirlo con cautela. «Pero todos somos humanos, y al comunicarlo, hacemos lo mejor que podemos en cada situación, conscientes de nuestras limitaciones y de los efectos que nuestras palabras pueden tener», afirmó Cortés.
Hablar desde la verdad
Laura García Estévez, jefa de Sección de Tumores de Mama de MD Anderson Cancer Center, señaló su acuerdo con Cortés y subrayó que «los oncólogos debemos ser optimistas cuando es necesario». «Cuando enfrento a una mujer con un cáncer inicial, me sale natural decirle que se va a curar porque estoy convencida de que un 80% o incluso un 90% de estas pacientes pueden esperar una recuperación». Sin embargo, la experta enfatizó que está en contra de utilizar la palabra «cronificación» cuando se habla de enfermedad metastásica. «El cáncer de mama no se cronifica, algunas enfermedades reumatológicas pueden hacerlo, pero en el caso del cáncer de mama no», señaló.
En esta línea, Pilar Fernández Pascual, presidenta de la Asociación Española de Cáncer de Mama Metastásico (AECMM), agradeció a la oncóloga García Estévez su opinión sobre la cronificación. «He vivido con cáncer durante 31 años, tuve un primer cáncer primario y estuve libre de enfermedad durante 17 años, pero luego, me diagnosticaron otro tumor primario y, sinceramente, no entendía por qué debía celebrarlo, ya que mi oncólogo decía que era una buena noticia porque era de nuevo primario», explicó Fernández, quien añadió que «no lograba comprender cómo podía ser motivo de celebración tener otro cáncer».
La presidenta de AECMM quiso puntualizar que «en nuestro caso es más complicado porque ya nos enfrentamos a la metástasis, sin embargo, cuando una paciente recibe un diagnóstico de cáncer sin metástasis, existe una real posibilidad de curación». «Para quienes hemos tenido varias recaídas y hemos podido manejarlas, sería importante que nos dijeran la verdad sobre nuestras posibilidades», aseguró Fernández.
En relación a las necesidades de los pacientes Fernández también subrayó que el abordaje multidisciplinar es «prácticamente inexistente». Aunque puede haber algunos centros de referencia que intentan implementarlo, la presidenta de la asociación señaló que «la realidad es que no hay una estructura organizada en la mayoría de los hospitales». «La multidisciplinariedad que se menciona a menudo se basa más en relaciones personales entre profesionales que en una verdadera estructura para tratar la enfermedad», indicó.
Las asociaciones llevan años solicitando unidades de enfermería oncológica, ya que existen tratamientos que pueden causar efectos secundarios que necesitan ser abordados por profesionales especializados en este área. Del mismo modo, la perspectiva del abordaje del dolor hay que cambiarla y «los pacientes son derivados a unidades de dolor solo al final de su vida, cuando deberían recibir atención paliativa desde el inicio de su tratamiento», señaló Fernández.
Por otra parte, Ana Soria, enfermera del Hospital Universitario de Fuenlabrada, destacó que «la educación y la comunicación son pilares fundamentales que permiten a las pacientes entender completamente sus opciones de tratamiento y tomar decisiones informadas». En este aspecto, aseguró que los equipos de enfermería juegan un papel esencial al ofrecer una comunicación clara, accesible y continua, resolviendo cualquier duda que pueda surgir a lo largo del proceso. «Esto no solo ayuda a que las pacientes se sientan acompañadas, sino que también reduce su estrés y ansiedad al comprender mejor su enfermedad y tratamiento, lo que impacta positivamente en su bienestar general», afirmó Soria.
El cierre del evento estuvo a cargo de Celia García Menéndez, directora general de Humanización de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, quien aportó la visión de la Administración en el abordaje del cáncer de mama triple negativo.
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