Dos de cada tres diagnósticos de alzhéimer corresponden a mujeres; también el 80 por ciento de los casos de migraña. Además, la esclerosis múltiple es tres veces más frecuente en el sexo femenino que en el masculino. Estos son algunos datos que ponen de relieve la necesidad de atender especialmente a la población femenina en el área neurológica. En este sentido, la Sociedad Española de Neurología (SEN) ha publicado el libro “Neurología y Mujer” con el objetivo de mejorar el manejo de las enfermedades neurológicas.
Prevalencia en mujeres
“Las enfermedades neurológicas llevan asociada una gran morbimortalidad y discapacidad. Las mujeres mayores de nuestro medio fallecen como consecuencia de patologías cerebrovasculares”, destaca la neuróloga Susana Arias, vocal de la SEN y representante del comité editorial del libro. Además, también subraya que, “los ictus son de mayor tamaño y presentan mayor riesgo de provocar discapacidad en mujeres que en hombres”.
En edades más tempranas la migraña es una de las patologías más prevalentes. “A pesar de ser una enfermedad que hace perder mucha calidad de vida, no se considera discapacitante en sí misma”, lamenta Arias. Esta es habitual durante la edad fértil hasta la menopausia, es decir, afecta a momentos de la vida donde habitualmente se experimenta mayor desarrollo personal y profesional. Por otro lado, la esclerosis múltiple también se presenta en esta etapa de la mujer que, como explica la neuróloga, “es un momento vital”. “Pero tratar esta enfermedad requiere de tratamientos agresivos que debemos analizar detalladamente cómo manejar porque les va a afectar en un periodo especialmente sensible”, añade.
Estas cifras ponen de manifiesto que, “la mujer es la principal representante de las enfermedades neurológicas”. Y precisamente esta información fue la que motivó la realización de un manual actualizado escrito completamente por mujeres donde “se da un enfoque de división de género”, explica Arias.
Cuestión de hormonas
Una de las claves por las que es necesario abordar de forma distinta las patologías neurológicas entre hombres y mujeres es la relativa a las hormonas. Los cambios hormonales que sufre la mujer a lo largo de su vida van a afectar tanto a la enfermedad en sí como a los tratamientos. Según la neuróloga, “en el caso de la migraña los cambios de estrógenos y progesterona que se producen a lo largo del ciclo van a influir en que la paciente pueda tener más o menos crisis de migrañas”.
«Un 25% de los pacientes que tienen crisis epilépticas son mujeres»
Susana Arias, vocal de la SEN
Otra patología fuertemente ligada a los cambios hormonales es la epilepsia. Un 25 por ciento de los pacientes que tienen crisis epilépticas son mujeres en edad fértil. “De nuevo los cambios de estrógenos y progesterona pueden afectar a que el sujeto tenga más o menos crisis epilépticas en una parte del ciclo u otra”, explica Arias, que también señala que, “los tratamientos hormonales para la anticoncepción pueden influir en los tratamientos médicos que administramos para estas crisis disminuyendo su efectividad”.
Embarazo, parto, postparto y lactancia
Durante estas etapas de la vida de la mujer los objetivos terapéuticos son distintos a los de la población general. El deseo gestacional de determinadas pacientes jóvenes con alguna enfermedad neurológica es determinante. Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta, es el potencial riesgo del embarazo, considerando siempre el fármaco más eficaz con el menor perfil teratógeno. “En estos casos se realizará una planificación del embarazo especial”, resume la vocal de la SEN.
Durante la gestación se origina un aumento de progesterona y estrógeno y, posteriormente, en la etapa de lactancia se produce oxitocina y prolactina. Todas estas hormonas tienen un impacto en el cerebro femenino: la contención de los circuitos del estrés. En este sentido, la propia patología también se ve afectada en estas etapas de cambios hormonales. De acuerdo con Arias, “en algunos casos el embarazo resulta beneficioso, siendo un momento de tolerancia inmunológica que puede disminuir el número de brotes, como ocurre en la esclerosis múltiple. Pero justo cuando se acaba ese efecto beneficioso, en el postparto, aparece una tendencia de aumento”. Asimismo, cabe destacar que el embarazo es un estado protrombótico, que puede facilitar el desarrollo patologías como la trombosis de senos cerebrales.
Investigación centrada en mujeres
La especialista puntualiza que las mujeres son las principales afectadas por patologías neurológicas. Sin embargo, la investigación preclínica no se centra en ellas.
“Esto es un desafío. Ni las mujeres jóvenes ni las mayores están suficientemente representadas en la investigación preclínica, ni en ensayos in vivo o in vitro. Por ejemplo, en modelos animales de ratón se tiende a evitar utilizar hembras precisamente por esas variaciones hormonales y se hacen modelos animales solamente de machos”, subraya Arias. Estos cambios hormonales podrían impactar en la búsqueda de determinados biomarcadores y, por este motivo, la mujer se encuentra poco representada: “Muchas veces se desconoce si el fármaco que está bajo investigación es del todo teratógeno. Por esto, las mujeres en determinadas etapas acceden menos a formar parte de ensayos clínicos”, indica.
El libro publicado por la SEN reivindica la igualdad en todas las etapas de investigación y llama a estratificar los estudios clínicos, “es decir, comunicar los efectos en función del sexo e incluir a las mujeres teniendo en cuenta, no solamente los cambios hormonales, sino la influencia sobre los distintos biomarcadores que se estén buscando en las investigaciones”, determina Arias.
También te puede interesar…