«El programa del MIR de Urgencias es sólido, riguroso y muy alineado con la realidad asistencial»

Tato Vázquez, presidente de SEMES, ha valorado positivamente en GM la salida a consulta pública del programa formativo de la nueva especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias

La Medicina de Urgencias y Emergencias da un paso decisivo hacia su consolidación como especialidad en España. El Ministerio de Sanidad ha publicado el borrador de su programa formativo para consulta pública, y el presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), Tato Vázquez, ha valorado positivamente en Gaceta Médica la salida a consulta pública del programa formativo de la nueva especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias, publicada esta semana por el Ministerio de Sanidad. En declaraciones a este medio, ha asegurado que desde la sociedad están “muy contentos” tanto con el documento como con el proceso de participación que se abre ahora: “Estamos satisfechos de que se abra este periodo de alegaciones, que posteriormente deberá responder el Ministerio antes de su publicación definitiva en el BOE”.

Vázquez explica que el documento se estructura en dos partes fundamentales: por un lado, el programa formativo oficial de la especialidad y, por otro, los criterios para la acreditación de unidades docentes. Sobre este último aspecto, destaca que el modelo propuesto por el Ministerio es “completamente nuevo e innovador”, algo que SEMES siempre ha defendido como imprescindible.

Desde el inicio del proceso formativo, el programa establece que los tutores deberán diseñar y supervisar un plan individualizado de formación para cada residente, alineado con el itinerario aprobado por la Comisión de Docencia. Este plan será la herramienta clave para garantizar el cumplimiento de los objetivos docentes y competenciales del Programa Oficial de la Especialidad (POE).

La estructura de rotaciones está diseñada para que los residentes adquieran competencias de forma progresiva, desde entornos generales hasta áreas altamente especializadas. A lo largo de los cuatro años, se contempla la formación en Urgencias Generales, Atención Primaria, servicios clínicos como Medicina Interna, Cardiología o Neumología, y especialidades como Salud Mental, Ginecología, Anestesia o Medicina Intensiva.

El cuarto año incorpora una rotación optativa de dos meses, que podrá realizarse en otras unidades docentes, tanto nacionales como internacionales, siempre que contribuya a completar los objetivos del POE. “Queremos que el médico de Urgencias esté bien formado, y para ello, debe formarse en los mismos lugares donde ejercerá su labor profesional en el futuro”, subraya.

En este sentido, el diseño del programa contempla que los residentes roten por tres tipos de centros: el hospital principal docente de referencia, los servicios de urgencias de hospitales comarcales o de menor complejidad, y los centros de atención urgente en zonas rurales o menos pobladas. “Nos parece un enfoque acertado. Por ejemplo, si vives en la España vaciada y sufres un infarto, no vas a hacer 200 kilómetros hasta el hospital de la capital. Ese hospital comarcal tiene que contar con un médico de urgencias bien formado, capaz de atender situaciones críticas con garantías”, explica.

Para SEMES, la obligatoriedad de pasar por los tres niveles asistenciales durante la formación es un paso decisivo. “Es un modelo que no existe en ninguna otra especialidad y creemos que marca un punto de inflexión en la manera de formar a los futuros médicos de Urgencias y Emergencias”, afirma Vázquez.

Aspectos a mejorar

Pese a esta valoración muy positiva, también señala pequeños aspectos a mejorar o actualizar. “En las competencias, por ejemplo, aparece el término ‘EcoFAST’, una técnica de ecografía abdominal rápida que ya está en desuso y que debería ser revisada. Pero son detalles menores”, matiza.

Donde sí apunta una mejora deseable a medio plazo es en la duración del programa. “Nos habría gustado que la especialidad fuera de cinco años, en lugar de cuatro. Creemos que sería lo más adecuado por la complejidad del perfil profesional. Aun así, estamos muy satisfechos con el trabajo realizado y queremos felicitar a la dirección de la especialidad por el esfuerzo y la calidad del documento”.

Con la apertura del periodo de alegaciones, el programa entra ahora en una fase clave antes de su aprobación definitiva. Desde SEMES reiteran su compromiso con una formación rigurosa, adaptada a las necesidades reales del sistema y alineada con la práctica clínica de los profesionales de urgencias en todos los niveles asistenciales.

Cinco guardias al mes

Uno de los pilares fundamentales del nuevo programa formativo es la realización de guardias médicas, concebidas como una herramienta clave en la adquisición de experiencia clínica. El propio documento destaca que «las guardias médicas representan un componente esencial del aprendizaje. Durante ellas, la persona especialista en formación se enfrenta a un alto volumen y una diversidad de procesos y casos clínicos, que facilitan la aplicación de conocimientos y el desarrollo de habilidades». Por este motivo, se recomienda realizar una media de «cinco guardias al mes», una cifra considerada «equilibrada» para compatibilizar la formación con el necesario descanso.

La mayoría de estas guardias se realizarán en el entorno de los Servicios de Urgencias y Emergencias, ya que es allí donde confluyen todas las patologías urgentes de las distintas especialidades por las que rota el residente. Solo durante la estancia formativa en Medicina Intensiva se trasladarán al correspondiente servicio. Además, en hospitales con unidades funcionales específicas —como Pediatría, Obstetricia-Ginecología o Salud Mental—, las guardias se llevarán a cabo en dichas áreas según el calendario previsto.

El programa establece que, durante el primer año, «todas las guardias se realizarán en Urgencias Generales del Hospital de Referencia Docente, con una frecuencia de cinco guardias al mes«. Esta distribución se mantiene en los dos años siguientes, salvo en rotaciones específicas, mientras que en el cuarto año se incorporan guardias en Medicina Intensiva. Esta progresión busca acompañar el desarrollo competencial del residente a lo largo de toda su formación.

En cuanto al apartado económico, el documento detalla que los residentes recibirán un salario base, complementos vinculados a la formación y atención continuada (guardias), y pluses específicos de residencia. El coste total estimado de la formación de un residente durante los cuatro años supera los 250.000 euros.

En el primer año, el salario bruto es de 33.997,37 euros y el coste total con cargas sociales alcanza los 46.950,37 euros. Estas cifras aumentan progresivamente hasta alcanzar los 63.068,72 euros en el cuarto año. A ello se suma el coste estimado de la función tutorial, que asciende a 33.729,78 euros por residente, una cifra equiparable a la de otras especialidades.


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