El retraso en la incorporación de los MIR en 2020 aboca a España a un problema para cubrir plazas en verano

El desajuste en la finalización de la residencia, que terminará después del periodo estival, complica las vacaciones médicas.

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Los médicos residentes que tomaron posesión de sus plazas de Formación Sanitaria Especializada (FSE) en septiembre de 2020, cuatro meses después de lo previsto, no terminarán su formación hasta después del verano, una época de especial necesidad de recursos humanos para cubrir las vacaciones estivales del personal sanitario. La propia Organización Médica Colegial (OMC) alerta en un informe de los posibles problemas de cobertura de ciertas plazas de especialista como consecuencia de este retraso en la incorporación de los MIR provocado por la pandemia.

La COVID-19 no solo tuvo un impacto extraordinario en la asistencia sanitaria, sino que también repercutió de forma negativa en el sistema FSE. En concreto, los médicos residentes que ese año se incorporaban como R1 lo hicieron entre los días 21 y 25 de septiembre de 2020, cuando lo habitual es que la toma de posesión, tras la asignación de las plazas, sea a finales del mes de mayo, justo al inicio del periodo estival. De tal modo que, este 2024, los MIR concluirán su formación también en septiembre, cuatro años después, en el caso de las especialidades que requieren este periodo formativo.

“La incorporación tardía de los residentes va a suponer que este año, para el periodo estival, no se tenga a disposición a todos los profesionales sanitarios que se necesitan, puesto que los programas formativos que duran cuatro o cinco años no van a concluir”, explica Domingo Antonio Sánchez, representante de la sección nacional de médicos jóvenes y promoción de empleo de la OMC, autores del informe que pone de manifiesto las complicaciones que la pandemia de COVID-19 ha supuesto para el sistema FSE.

Esta generación de especialistas no finalizará su residencia según lo previsto y no podrá cubrir las necesidades asistenciales derivadas de periodos vacacionales e incrementos de demanda en zonas tensionadas por el turismo. “Esto va a provocar que, de nuevo, el sistema sanitario se tensione, con unos resultados que pueden afectar a la calidad y la seguridad de la atención sanitaria”, advierte Sánchez. A menos que, para paliar esta falta de recursos humanos, las comunidades autónomas realicen cambios en el itinerario formativo de los residentes de último año (R4) y den por acabado el programa formativo de los médicos residentes varios meses antes para estar disponibles en el mercado laboral.

Derechos de los residentes

Precisamente ese es el temor de los autores del informe, que recoge que “los tiempos de formación han de respetarse, ya que suponen uno de los pilares de la Formación Sanitaria Especializada, y de la organización coherente y garante de la calidad de los sistemas sanitarios”. El documento recuerda que la legislación permite finalizar la residencia no habiendo realizado hasta un 25 por ciento de la jornada anual, pero aclara que la falta de personal sanitario “por problemas estructurales y de planificación política” no es un supuesto válido para finalizar el contrato.

Por eso, desde la sección nacional de médicos jóvenes de la OMC alertan del “elevado riesgo” de que se incumplan los derechos de los médicos residentes a que cumplan su programa formativo. “Si se prima únicamente la parte laboral frente a la formativa, eso va a provocar que se sobrexcedan, entre otras cosas, nuestras jornadas maratonianas”, denuncia Sánchez. Además, pone de manifiesto “cómo se utilizan a los residentes para la suplencia, en muchas ocasiones, de personal facultativo y cómo eso puede provocar que se superen las horas de trabajo de la directiva europea, que la fija en 48”.

Por último, el informe advierte de las consecuencias que tendría “una inadecuada toma de decisiones” ante el problema para cubrir plazas durante el próximo verano. Según señala el documento, “si se acometen decisiones de ámbito local o autonómico sin una adecuada coordinación y cohesión nacional se pueden producir desigualdades en cuanto a la disponibilidad de recursos humanos en las diferentes comunidades autónomas. Esto puede conllevar a que se produzcan flujos migratorios profesionales que pueden incrementar aún más las desigualdades territoriales en cuanto al acceso al sistema sanitario”.


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