El riesgo tromboembólico en pacientes con fibrilación auricular no tendrá en cuenta el género

Los autores de este estudio consideran que el sexo es un modificador de esta amenaza asociado a la edad, más que un factor de riesgo en sí mismo.

Jornada nacional ‘Unidos en la Salud Cardiometabólica’ de la SEMG
Jornada nacional ‘Unidos en la Salud Cardiometabólica’ de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

La valoración médica del riesgo tromboembólico en pacientes con fibrilación auricular ya no tendrá en cuenta el género. Así, esta nueva escala prescindirá de esta categoría para simplificar la decisión de a quién anticoagular. Se trata de una conclusión que se ha dado a conocer en la Jornada nacional ‘Unidos en la Salud Cardiometabólica’ de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). Así, han indicado que el género no debe desempeñar un papel importante en la estratificación del riesgo para la realización de esta terapia de anticoagulación.

Todo ello proviene de las nuevas Guías para el tratamiento de la fibrilación auricular de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) proponen una nueva escala que prescinde del género, la CHA2DS2-VA, tal y como ha informado la SEMG en un comunicado. Los autores consideran que el sexo es un modificador del riesgo tromboembólico asociado a la edad, más que un factor de riesgo en sí mismo. Proponen que el sexo asignado al nacer o el género no se empleen para la toma de decisiones respecto a la necesidad de iniciar anticoagulación para la prevención del ictus en los pacientes con fibrilación auricular.

Jornada sobre la salud cardiometabólica

Durante la Jornada nacional ‘Unidos en la Salud Cardiometabólica’, celebrada los días 27 y 28 de septiembre en Toledo, también se analizaron las novedades de las guías de práctica clínica de la ESC presentadas en su último congreso de Londres. Entre ellas, las referentes a hipertensión arterial (HTA), de la mano de los expertos del Grupo de Trabajo de Cardiovascular de la SEMG.

También, la modificación del sistema clasificatorio de la tensión arterial, simplificándolo. Ahora se define la tensión como no elevada cuando es < 120/70 mmHg (sistólica y diastólica respectivamente), elevada cuando está entre 120-139/70-89 mmHg, e hipertensión cuando es ≥ 140/90 mmHg. Con esta clasificación se pretende incentivar la evaluación del riesgo cardiovascular futuro de los pacientes con presión arterial elevada. Fundamental para decidir la estrategia terapéutica más adecuada. Sería una “emergencia hipertensiva” cuando los pacientes tienen cifras tensionales ≥ 180/110 mmHg, y en caso de mujeres embarazadas, cuando las cifras son ≥ 160/110 mmHg (precisando inmediata hospitalización), tal y como ha indicado la SEMG.

Tratamiento dietético para pacientes hipertensos

Los expertos han apostado por el tratamiento dietético en los pacientes hipertensos que incluya el ejercicio de resistencia en combinación con nuevos planes de ejercicio aeróbico. En concreto, han recomendado ejercicio físico aeróbico. 75 minutos de intensidad vigorosa semanal como alternativa a la recomendación de 2,5 horas semanales de intensidad moderada recogido en las anteriores guías de práctica clínica. Ello, combinado con entrenamiento de resistencia dinámica o isométrica de intensidad baja o moderada, de dos a tres veces por semana.

A nivel dietético han indicado que los pacientes con una ingesta alta en sodio modifiquen sus hábitos. Para ello, han apuntado a una dieta rica en frutas y verduras o sustitutos de la sal con potasio (productos con 75 por ciento de cloruro sódico y 25 por ciento de cloruro potásico). Siempre que el paciente no tenga una enfermedad renal crónica moderada o severa.

Prevención y seguimiento de la HTA

En materia de prevención, han aconsejado el screening oportunista mediante la toma tensional en consultas para los adolescentes o los niños en última infancia cuyos padres (uno o los dos) presenten hipertensión arterial y la restricción de bebidas azucaradas desde edades tempranas, según ha subrayado la SEMG.

En adultos menores 40 años se aconseja screening cada tres años. Anual si tienen más de 40 años o tienen presión alta sin necesidad de terapia farmacológica. En este último caso, con reevaluación del riesgo cardiovascular. Los pacientes con deterioro renal moderado o severo deben ser sometidos, al menos anualmente, a estudios analíticos de función renal. Entre ellos, filtrado, creatina en suero y excreción de albumina en orina. Los pacientes adultos con HTA bien controlada deben ser revisados anualmente con control de cifras tensionales y estimación de factores de riesgo cardiovasculares. Los pacientes menores 40 años con diagnóstico de HTA requieren despistaje de causas secundarias, empezando con el síndrome de apenas del sueño en el caso de pacientes con obesidad.

De igual forma, para un mejor manejo de la HTA las últimas recomendaciones han sugerido un abordaje multidisciplinar, entrevista motivacional, implicación del paciente en su control tensional y conocimiento de su patología, toma consensuada de decisiones y todas aquellas medidas que faciliten la adherencia terapéutica, según han resaltado.


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