El número de profesionales ocupados en el sector sanitario en España ha caído en 33.000 personas durante el segundo trimestre de 2025 respecto al trimestre anterior, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). En cifras absolutas, el sector cuenta para este segundo trimestre con 1.334.100 ocupados, frente a los 1.367.100 registrados en el primero. Este descenso rompe con la tendencia de crecimiento sostenido observada en los trimestres anteriores y plantea interrogantes sobre la evolución del empleo sanitario en un contexto marcado por la demanda creciente de servicios asistenciales.
Comparado con el mismo periodo del año pasado, el sector también muestra una ligera caída. En el segundo trimestre de 2024, el número de ocupados era de 1.343.700, lo que implica que actualmente hay 9.600 profesionales menos en activo que hace un año. Aunque la variación interanual no es drástica, sí refleja una estabilización a la baja que podría estar vinculada a ajustes estructurales, finalización de contratos post-pandemia o falta de renovación de plazas en determinadas áreas asistenciales.
En los cinco últimos trimestres disponibles, los datos del INE muestran que el número de ocupados en el sector sanitario ha oscilado entre 1.334.000 y 1.367.000. La caída registrada en el segundo trimestre de 2025, que supone un 2,4% menos respecto al trimestre anterior, es la mayor variación negativa del periodo.
Por sexo, el descenso del empleo sanitario afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque con distinta intensidad. Entre los hombres, el número de ocupados en el segundo trimestre de 2025 fue de 353.600, frente a los 367.400 del trimestre anterior, lo que supone una reducción de 13.800 profesionales, o un 3,8%. En el caso de las mujeres, la caída ha sido también relevante: de 999.700 en el primer trimestre se ha pasado a 980.500 en el segundo, es decir, 19.200 menos, lo que equivale a un retroceso del 1,9%.
Aunque en términos absolutos el empleo femenino sigue representando más del 73% del total del sector, la bajada conjunta afecta de forma transversal a ambos grupos. La contracción del empleo masculino ha sido proporcionalmente más acusada, pero la pérdida de mujeres ocupadas en cifras netas ha sido mayor, lo que sugiere un ajuste generalizado en la plantilla sanitaria, más allá de una única categoría profesional o especialidad.
Aún es pronto para saber si la caída de 33.000 ocupados se trata de una fluctuación puntual o del inicio de una tendencia. En cualquier caso, el dato aparece en un contexto de creciente presión sobre los recursos asistenciales y debate sobre la planificación de personal sanitario.