Estatuto Marco: los principales puntos de fricción con los que llega 2026

Un año de paros, protestas y desencuentros sitúa la reforma del Estatuto Marco en el centro del mayor pulso laboral del SNS

Más de sesenta reuniones, manifestaciones multitudinarias y varias huelgas han marcado uno de los conflictos laborales más intensos del Sistema Nacional de Salud en las últimas décadas. El pulso por la reforma del Estatuto Marco —el documento que regula las condiciones laborales de los sanitarios y que no se ha modificado desde 2003— ha tensado al máximo la relación entre el Ministerio de Sanidad y las distintas organizaciones profesionales. El estallido definitivo se produjo en enero de 2025, cuando se filtró un borrador que, según médicos y facultativos, no solo no mejoraba sus condiciones, sino que las empeoraba, desatando un clima de indignación que ha ido creciendo mes a mes.

Aunque las negociaciones llevaban tres años en marcha, el conflicto escaló a partir de entonces. Sindicatos como la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) y el Sindicato Médico Andaluz (SMA), integrados en el Comité de Huelga, organizaron tres paros y numerosas movilizaciones, incluida una huelga de cuatro días —del 9 al 12 de diciembre— precedida por una manifestación que unió el Congreso de los Diputados con el Ministerio de Sanidad. Estas acciones situaron sus demandas en el centro del debate y visibilizaron la fractura entre los distintos actores implicados.

En el origen del conflicto conviven tres bloques con objetivos en parte coincidentes, pero con estrategias y niveles de interlocución diferentes. El Ámbito de Negociación —formado por los sindicatos nacionales (SATSE-FSES, FSS-CCOO, UGT, CSIF y CIG-Saúde)— es el interlocutor oficial ante Sanidad. El Comité de Huelga, por su parte, agrupa a los sindicatos médicos que negocian de forma paralela con el Ministerio. A estos se suma APEMYF, una organización que reúne a más de 16 asociaciones y sindicatos médicos que reclaman una mayor representatividad en la mesa de negociación. Con el paso de los meses, el Comité de Huelga y APEMYF han estrechado lazos hasta confluir en reivindicaciones comunes: un ámbito negociador específico para los médicos y un Estatuto propio que responda a sus singularidades profesionales. Denuncian que la representación médica en el Ámbito de Negociación no alcanza el 20% y consideran que esto limita cualquier avance real.

Demandas de los médicos

Las principales demandas médicas han sido constantes. Por un lado, insisten en la necesidad de una reclasificación profesional mediante la creación de un grupo “A1 plus”, alegando que su formación y responsabilidad son sustancialmente superiores a las del resto de categorías del grupo actual. También reclaman una regulación clara de las guardias médicas: que coticen para la jubilación, que se retribuyan por encima de la hora ordinaria y, sobre todo, que se integren adecuadamente en el nuevo Estatuto Marco. A ello se suma la batalla por la reducción de jornada, donde los médicos solicitan alcanzar las 35 horas semanales. Actualmente el proceso ha permitido reducirla a 45 horas, el mínimo marcado por la Unión Europea y uno de los detonantes que llevó a iniciar la reforma del Estatuto de 2003, tras advertirse que España superaba con holgura esos límites.

Paralelamente, el Ámbito de Negociación también ha elevado la presión con sus propias reivindicaciones. Durante el verano llegaron a plantear un ultimátum al Ministerio ante la falta de avances. Sus tres líneas rojas son conocidas: una nueva clasificación profesional con tablas retributivas actualizadas, la jornada de 35 horas y el acceso voluntario a la jubilación anticipada y parcial. Sin embargo, en las últimas semanas de diciembre se dio un giro de 180 ºC: Sanidad y los sindicatos del ámbito llegaron a un preacuerdo para el Estatuto Marco.

Tanto el departamento que dirige Mónica García como los sindicatos calificaron el encuentro como un “gran avance”, y el Ámbito de Negociación anunció que, por el momento, la huelga general que habían convocado para enero quedaba en “suspenso”. “Creemos que podríamos estar en disposición de estar cerca de un estatuto para el siglo XXI y que nos dure una década o un par de décadas más”, señalaron los sindicatos del Ámbito.

A su juicio, el Estatuto Marco está “muy cerca de poder dar satisfacción en cuanto a unas condiciones laborales dignas para todos los trabajadores del Sistema Nacional de Salud”, incluidos médicos, técnicos superiores, técnicos medios y personal de gestión y servicios. Tras la gran manifestación impulsada por el Ámbito, Sanidad convocó varias sesiones monográficas para tratar estos puntos. Según la presidenta de SATSE, Laura Villaseñor, perciben “una actitud más abierta” por parte del Ministerio. “Estamos viendo avances y una voluntad real de acuerdo”, señala, al tiempo que destaca que gracias a la presión ejercida se han retomado reuniones específicas sobre cuestiones clave como las 35 horas o la jubilación. “Son pasos pequeños, pero importantes”, afirma.

Abandonan las negociaciones

Este no ha sido, sin embargo, el único elemento que ha marcado el cierre del año. En la última reunión entre el Comité de Huelga y Sanidad en las semanas recientes, dio un vuelco al conflicto. Según informó el Ministerio, ambos sindicatos abandonaron la mesa de negociación “sin emitir respuesta” a la propuesta formal presentada por Sanidad ni al preacuerdo alcanzado con el Ámbito de Negociación.

Durante el encuentro, el Ministerio explicó que reiteró su invitación a CESM y SMA para sumarse al consenso alcanzado con las organizaciones sindicales, al que Sanidad definió como “el órgano legítimo y legalmente constituido para la negociación colectiva en el Sistema Nacional de Salud”. No obstante, según la versión del Ministerio, “ninguna de las propuestas trasladadas obtuvo respuesta”, lo que habría supuesto, a su juicio, una ruptura unilateral del proceso de diálogo.

Desde Sanidad lamentaron que CESM y SMA mantengan una estrategia centrada en la exigencia de una “mesa de negociación específica y paralela”, al margen del Ámbito común. Sin embargo, los sindicatos médicos cuentan otra historia. Según el Comité de Huelga, fue el propio Ministerio quien “dinamitó” el orden del día programado para la reunión: “El secretario general de Sanidad, Javier Padilla, anunció que Sanidad dio por rota toda negociación, puesto que ya se había alcanzado un preacuerdo en la reunión del Ámbito y no se iban a mantener dos líneas de diálogo paralelas”.

Según ambas organizaciones, la decisión se produjo tras constatar lo que calificaron como “la nula intención negociadora” del departamento ministerial para abordar uno de los seis puntos clave que, aseguran, se habían acordado tratar en el encuentro celebrado el pasado 11 de diciembre.

En un comunicado conjunto, los sindicatos médicos sostienen que el Ministerio optó por “romper por completo toda negociación con el Comité de Huelga”, lo que les llevó a levantarse de la mesa una vez comprobaron que tanto esta reunión como la del jueves anterior tenían como único objetivo “desmovilizar a los responsables sindicales y aparentar una voluntad de diálogo inexistente”.

Estatuto propio y A1 plus

Sin embargo, pese a estos movimientos, la ministra de Sanidad, Mónica García, ha sido especialmente firme en dos asuntos centrales: no habrá un grupo A1 plus y no se elaborará un Estatuto propio para los médicos. La ministra sostiene que el texto actual ya incorpora reivindicaciones históricas del colectivo, desde la reducción de guardias y horas semanales hasta la disminución de la temporalidad a un máximo de dos años, además de reforzar derechos de conciliación, formación e investigación. Subraya que el nuevo Estatuto Marco es una oportunidad histórica para corregir décadas de precariedad y que, precisamente por su impacto estructural, debe mantenerse como un documento común para todo el sistema.

En la misma línea, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, defiende la unidad del marco regulador para todas las categorías profesionales. Asegura que fragmentar la negociación por colectivos sería “un error” y que el SNS funciona gracias a la interdependencia entre todas sus categorías. “El Estatuto Marco debe dar cabida a la singularidad de cada profesión, pero sin crear silos ni compartimentos”, afirma. También argumenta que la propuesta de un Estatuto exclusivo para los médicos es inviable porque ninguna comunidad autónoma ni fuerza política la respalda.

García recuerda que el Estatuto fija los límites del marco laboral, pero que otros aspectos —como las retribuciones o parte de la regulación de guardias— dependen de las comunidades autónomas. Puso como ejemplo las diferencias en el pago de guardias entre regiones, un ámbito que el Ministerio no puede homogeneizar. Insiste, no obstante, en que el nuevo Estatuto establece un mínimo común de protección en descanso, jornada y conciliación, y que no habrá relajación en las exigencias para frenar los abusos que, asegura, han persistido durante veinte años.

Lejos de resolverse, el conflicto sigue intensificándose. El Ministerio asegura que el borrador presentado en julio incluye cambios “urgentes y necesarios” y recuerda que el proceso de diálogo ha sido uno de los más extensos hasta la fecha: 38 reuniones con sindicatos, 12 con comunidades autónomas y un calendario aún abierto para continuar afinando el texto. Aun así, tanto los sindicatos médicos mantienen que las concesiones siguen siendo insuficientes.

El pulso por el Estatuto Marco continúa, y mientras Sanidad defiende una reforma que, asegura, marcará la diferencia entre condiciones precarias y condiciones dignas, los médicos insisten en que no aceptarán un documento que, a su juicio, no reconoce ni su carga de responsabilidad ni las particularidades de su labor. La recta final del año, lejos de relajar el conflicto, ha consolidado un clima de tensión que amenaza con mantenerse mientras no se recomponga un consenso que, a día de hoy, parece aún lejano.


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