Estatuto Marco: comienza la cuarta semana de huelga médica «aguantando lo que haya que aguantar»

Desde las puertas del Clínico San Carlos al eco de "estas son las manos que te curan", los facultativos denuncian el "bloqueo total de las negociaciones" tras el giro electoral de Mónica García y exigen la intervención directa de Moncloa ante un sistema al borde del colapso

A las diez de la mañana los médicos se concentraban en la puerta del Hospital Clínico San Carlos bajo el lema «Estas son las manos que te curan». Así daba comienzo la cuarta semana de huelga médica, con cientos de facultativos con las palmas abiertas clamando «por nuestra salud y la del propio sistema», convocados por el sindicato madrileño Amyts. Lo que en febrero comenzó como una protesta acompañada de negociaciones para la reforma del Estatuto Marco se ha transformado en una «sensación de silencio» administrativo, mientras ha mutado hacia el conflicto político con la petición de dimisión de la ministra de Sanidad, Mónica García, por, según los consejeros de sanidad del Partido Popular, dejar tras de sí un rastro de más de 2 millones de citas médicas canceladas, y según el Comité de Huelga, la «incapacidad» de García para encontrar una solución al conflicto.

El ambiente en el Clínico reflejaba una mezcla de determinación y hastío. Los médicos, que se enfrentan a servicios mínimos que muchos califican de «abusivos», se turnaban para bajar a la concentración, mientras en el interior del hospital madrileño no se veía ni un solo cartel o pancarta, aunque las salas de espera acumulaban cada vez más pacientes. Para Amyts, la mirada no solo está puesta en el Ministerio de Mónica García, cuya reciente candidatura a la presidencia de la Comunidad de Madrid ha sido recibida como «una traición» por el Comité de Huelga (CESM, AMYTS, SMA, SME y Metges), sino también en una Consejería de Sanidad madrileña que, según los sindicatos, «ha cerrado todos los puentes de diálogo», tras la reunión de la semana pasada.

«Aguantaremos lo que haya que aguantar«

La voz cantante de la jornada la llevó, una vez más, Ángela Hernández, secretaria general de AMYTS. Fue contundente respecto al «vacío de poder» que perciben en el Ministerio, asegurando que «a nivel del Ministerio no ha vuelto a haber llamadas desde que la ministra anunció su intención de presentarse como presidenta de la Comunidad de Madrid. Ese es de nuevo otro de los motivos por los que hemos pedido que intervenga Pedro Sánchez, el presidente del gobierno, y que designe aquellos ministerios que sean necesarios para hacer realidad unas condiciones laborales para médicos y facultativos como las del resto de españoles y no discriminatorias como son actualmente».

Hernández insistió en que «debemos recordar que ahora mismo podemos llegar a hacer hasta 96 horas, pagadas a menos de la hora ordinaria y además de forma obligatoria hasta los 55 años. La otra cosa que pedimos es una clasificación que tenga en cuenta nuestra responsabilidad sobre los actos clínicos de los pacientes. Cuando hay un problema, a quien llama el juez es al médico y al facultativo. Todas las categorías somos necesarias, todas somos dignas, pero las responsabilidades no son las mismas las de unos que las de otros«.

Sobre la viabilidad de un Estatuto propio, una de las líneas rojas del conflicto, la líder sindical fue tajante pidiendo entrar en acción porque «somos conscientes de que esto no va a cambiar de un día para otro, es por lo que pedimos que se negocie con un Estatuto médico propio y facultativo, que es algo que hay que legislar a nivel estatal y que ya es posible a nivel de las comunidades autónomas. Se está dando ahora mismo la paradoja de que hay comunidades que piden que el Ministerio de Sanidad y el Gobierno de España lleve adelante este estatuto médico propio y facultativo y que, sin embargo, no lo impulsan en sus comunidades. Un ejemplo sería Fátima Matute aquí en la Comunidad de Madrid», criticó la secretaria general de Amyts.

Además concluyó advirtiendo que «aguantaremos lo que haya que aguantar porque tenemos claro es que seguir en estas condiciones implica que cada vez haya menos médicos y facultativos interesados en ejercer en la gestión directa en la pública«, poniendo el jemplo de «Inglaterra, con el National Health System, que ha conducido a un empeoramiento de los resultados en salud y incluso una disminución de la esperanza de vida y no estamos dispuestos a tolerarlo ni como médicos y facultativos ni como pacientes, sobre todo como pacientes».

Ángela Hernández, AMYTS

El sentir de las batas blancas: «Vocación contra explotación«

Tras las palabras de Hernández, hablamos con los factultavivos que viven esta realidad. El sentimiento de «punto de no retorno» era generalizado. Un urgenciólogo del Clínico resumía la situación afirmando que «es que esto no se para. Es que es una reivindicación justa por derechos laborales comunes y normales, en contra de un Estatuto Marco que es claramente nocivo para los médicos y facultativos. No reconoce ninguna singularidad de nuestra profesión, de nuestra especialización y de nuestras competencias y mantiene una jornada esclava como son las guardias o jornada complementaria con hasta 50, 60, 70 horas. Es es una reivindicación por nosotros, por nuestra salud física y mental, por nuestras familias y nuestra vida personal y por el Sistema Nacional de Salud público, porque sin médicos y facultativos el sistema público se hunde y desaparece y es a lo que nos vemos abocados si desde el Ministerio y desde la Consejería de Sanidad (Madrid) no se nos escucha».

El relevo generacional también estuvo presente. La preocupación por el desapego de los MIR, que todavía eStán escogiendo plaza, y la fuga de talento hacia la sanidad privada o el extranjero fue un tema recurrente como insistía particularmente un Cardiólogo del mismo centro hospitalario, aclarando que «es un fiel reflejo de lo que de hacia dónde van los tiempos actuales. En el siglo XXI, las nuevas generaciones, afortunadamente no quieren las mismas condiciones laborales que hemos estado soportando los mayores. Las especialidades más cogidas son las especialidades que no tienen guardias o jornada complementaria«.

De nuevo, denuncian que «este bloqueo administrativo mantiene las negociaciones en un limbo. Tanto el Ministerio como la Consejería de la Comunidad de Madrid pues no han querido tomar partido para arreglar la situación porque tanto uno como otro puede tomar parte a su nivel. No han querido atender a las peculiaridades que tiene nuestro trabajo, nisiquiera la Consejería que también podría plantear una mesa propia de negociación», explica un neumólogo del Hospital La Princesa..

«Después del verano se retomaremos las reivindicaciones, tras el verano, el tiempo que haga falta porque ya no hay vuelta atrás… o se toman decisiones o simplemente el sistema sanitario público se va a perder», insistía un internista con un cartel que pedía el fin de «la penosidad laboral de los facultativos».

Una anestesista del Clínico San Carlos afirmaba que «evidentemente estamos bastante contrariados porque vemos que no avanzamos y creo que lo que estamos pidiendo no es nada del otro mundo, que es una profesión que tenemos que tiene muchísima responsabilidad, que simplemente lo que queremos es que tenga unas mínimas condiciones dignas, porque muchas veces trabajamos 60 horas a la semana, trabajamos 48 horas un fin de semana, un viernes, domingo, salimos un lunes por la mañana, al día siguiente tenemos que volver a trabajar y no están regulados los descansos, como pueden estar regulados los descansos en otras profesiones, como puede ser un bombero, un controlador aéreo o un policía».

Cardiólogo del Hospital Clínico San Carlos

Una urgencióloga del Princesa reconocía que «creo que estamos todo muy unidos en esta causa. Lo que pasa es que también somos muy responsables con nuestro trabajo y gente que está trabajando en consultas está apoyando lógicamente, pero está viendo a sus pacientes. Somos muy responsables con nuestro trabajo, y lo digo por compañeros míos y compañeras que que muchas veces estamos seguimos trabajando a pesar de de las quejas».

También en el Hospital La Princesa el ambiente en sus pasillos ya destilaba la tensión de la huelga. Salas de espera con pacientes esperando nuevas citas y consultas a medio gas eran la tónica dominante. La Princesa, un hospital icónico que ya estuvo en la vanguardia de las protestas en 2012, vuelve a ser un termómetro de un malestar que, según los sindicatos, «no ha hecho más que empeorar tras la pandemia».

El conflicto del Estatuto Marco no es solo una lucha por el salario. Los médicos exigen una clasificación profesional Grupo A1 Plus (o Grupo 9) que reconozca sus 11 años de formación y su responsabilidad legal única. Actualmente, se sienten equiparados administrativamente a categorías con menor formación, lo que consideran desmotivador para el talento joven. Además, denuncian «la letra pequeña en la propuesta del Ministerio sobre la reducción de guardias a 17 horas«, señalando que «el texto permite seguir llegando a las 24 horas bajo el ambiguo concepto de necesidades del servicio«.

«2 millones de razones para negociar»

Mientras los médicos se manifiestan, las cifras del impacto asistencial según los datos del Partido Popular son contundentes. Hasta ahora las huelgas han causado ya casi 2 millones de cancelaciones en todo el país. Andalucía encabeza la lista con más de 750.000 actos pospuestos, seguida de la Comunidad Valenciana y Madrid, que ya supera las 159.000 consultas perdidas y las 7.700 cirugías suspendidas.

Ángela Hernández, AMYTS

La ministra Mónica García, por su parte, se defiende desde el Congreso acusando al Comité de Huelga de «pedir cosas ilegales» y de «mantener el conflicto vivo por intereses políticos». Sin embargo, el Comité ha elevado el tono enviando una carta a Pedro Sánchez exigiendo que el Gobierno central asuma el control de la negociación, alegando que «García ya no es una interlocutora válida tras su giro electoral».

El primer día de esta cuarta semana de huelga ha dejado claro que el colectivo médico no va a dar su brazo a torcer. «Esto no se parar», reconocían tanto dentro como fuera del complejo hospitalario.

La sanidad pública española se enfrenta a un desafío que, como recordó Ángela Hernández, «no trata solo de los médicos: se trata de un sistema que, sin condiciones dignas para sus profesionales, corre el riesgo de desaparecer tal como lo conocemos».

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