El rechazo al acuerdo para el nuevo Estatuto Marco no se limita al colectivo médico. CIG-Saúde, el sindicato gallego presente en el Ámbito de Negociación, ha hecho público su desacuerdo con el texto tras constatar que el Ministerio de Sanidad no aceptó introducir cambios de calado en la última versión. Según la organización, su negativa llega “después de que la ministra de Sanidad se negara a introducir modificaciones sustanciales en el último texto”.
La posición actual de CIG-Saúde supone un giro respecto al respaldo que dio al preacuerdo alcanzado en diciembre del pasado año, al que se sumaron el resto de sindicatos estatales presentes en la negociación. Sin embargo, ya en enero la central gallega se desmarcó de ese consenso y anunció públicamente su rechazo al contenido pactado.
Tras más de tres años de negociaciones, la celebración de múltiples grupos de trabajo y “un esfuerzo considerable por parte de las organizaciones sindicales”, CIG-Saúde considera que el texto presentado por Sanidad no responde a los objetivos que la organización se había fijado para la reforma del Estatuto Marco.
Puntos de fricción
Uno de los principales puntos de fricción es la jubilación. El nuevo texto contempla la jubilación parcial, pero sin garantizar su aplicación efectiva, mientras que la jubilación anticipada queda supeditada a futuras modificaciones legales y a una negociación posterior de los coeficientes reductores. Estas cuestiones dependerían, además, de la voluntad de otros ministerios. Para el sindicato, resulta “inaceptable dejar en el aire la jubilación parcial y anticipada”, una reivindicación que califica como “una deuda histórica con el personal de la sanidad pública”.
En materia de clasificación profesional, CIG-Saúde valora positivamente el avance administrativo alcanzado en la negociación, pero rechaza de plano que no vaya acompañado de mejoras retributivas. A su juicio, el personal sanitario lleva años “mal clasificado, incluso por debajo de lo establecido en el EBEP”, y el nuevo Estatuto suponía una oportunidad para corregir esta situación de manera integral. “No podemos aceptar una clasificación correcta solo en el papel, sin un impacto real en los salarios. No seguiremos renunciando a lo que es nuestro”, subraya la organización.
Según denuncia el sindicato, el Ministerio volvió a plantear posponer la cuestión salarial a un futuro acuerdo, que además debería ser ratificado por el Gobierno y carecería de plazos y garantías de aplicación. Para CIG-Saúde, esta propuesta no es aceptable, ya que supondría “un simple cambio de nomenclatura sin efectos reales para el personal”.
El texto tampoco da respuesta a las demandas del personal investigador. La central gallega asegura haber presentado “una amplia gama de propuestas” orientadas a mejorar los derechos y la estabilidad de este colectivo, que finalmente no han sido incorporadas al Estatuto Marco.
A ello se suma, según CIG-Saúde, una regulación de la jornada laboral que sigue siendo confusa. Aunque reconoce que se han planteado avances en la regulación básica, el sindicato denuncia que cuestiones como las guardias localizadas continúan sin computar ni como tiempo de trabajo ni a efectos de descanso. Estas materias se remiten a futuras negociaciones en las mesas sectoriales, “sin establecer criterios mínimos comunes”.
Por todo ello, CIG-Saúde rechaza el acuerdo sobre el nuevo Estatuto Marco al considerar que no cumple las condiciones exigidas en aspectos clave como la jubilación, las retribuciones y la jornada laboral.