La huelga médica ha terminado, pero el conflicto está lejos de cerrarse. Un día después del último paro convocado por los sindicatos médicos, el escenario sigue abierto y con una posibilidad cada vez más presente sobre la mesa: la huelga indefinida.
Este ha sido el cuarto paro médico en los últimos meses. Los tres primeros estuvieron impulsados por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) y el Sindicato Médico Andaluz (SMA). El último, celebrado los días 14 y 15 de enero, fue convocado por los sindicatos médicos integrados en la Agrupación por un Estatuto Médico y Facultativo (APEMYF), que agrupa a organizaciones de ocho comunidades autónomas: Madrid, Cataluña, País Vasco, Galicia, Navarra, Comunidad Valenciana, Región de Murcia y Asturias.
La reivindicación central volvió a ser la misma: un Estatuto propio para médicos y facultativos, diferenciado del Estatuto Marco del personal estatutario. Una demanda que interpela tanto al Ministerio de Sanidad como a las comunidades autónomas, a las que los sindicatos recuerdan su capacidad directa de actuación sobre las condiciones laborales.
A diferencia de las movilizaciones anteriores, esta última huelga no ha tenido el mismo grado de seguimiento ni de impacto mediático, un factor que, lejos de rebajar la tensión, ha reforzado la idea de que el conflicto podría escalar. Los sindicatos ya lo advirtieron en la convocatoria: “No descartamos ninguna medida; la huelga indefinida está encima de la mesa”. En esa misma línea se ha expresado la secretaria general de Amyts, Ángela Hernández, quien reconoce que “la huelga es siempre un fracaso del diálogo”, pero advierte de que, tras varias convocatorias sin avances sustanciales, “si no se nos escucha, no descartamos ninguna opción”.
“No descartamos ninguna medida; la huelga indefinida está encima de la mesa”
Uno de los elementos más relevantes de este conflicto es la unidad sin precedentes que han logrado los sindicatos médicos. CESM, SMA, Metges de Catalunya, Amyts, O’MEGA y el Sindicato Médico de Euskadi han cerrado filas para mostrar su rechazo al preacuerdo del Estatuto Marco alcanzado entre el Ministerio y los sindicatos del Ámbito de Negociación.
“El Ámbito está decidiendo el futuro de la profesión sin que los médicos estemos representados”, ha denunciado el secretario general de CESM, Víctor Pedrera, quien subraya que el rechazo no se debe solo al contenido del texto, sino al propio proceso negociador. “La práctica totalidad del colectivo médico rechaza el Estatuto Marco”, ha afirmado.
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha identificado cuatro grandes demandas planteadas por los sindicatos médicos: Mesa Sectorial de Negociación específica para el personal médico y facultativo en cada servicio de salud; la aprobación de un Estatuto propio del personal médico como norma diferenciada del Estatuto Marco del personal estatutario; el establecimiento de un precio de la hora de guardia que “en ningún caso podrá ser inferior al valor de la hora ordinaria de trabajo”; y la voluntariedad de la jornada de guardia por parte del personal médico.
Tras una reunión mantenida la semana pasada, Sanidad quedó a la espera de que cada organización sindical se reuniera con su correspondiente gerencia autonómica para decidir los siguientes pasos. Mientras tanto, el conflicto continúa escalando, especialmente tras el preacuerdo alcanzado con el Ámbito de Negociación, percibido por los sindicatos médicos como un movimiento que les deja al margen.
El Ámbito ya no es un bloque homogéneo
En en una de las últimas reuniones entre Sanidad y las organizaciones del Ámbito —SATSE-FSES, FSS-CCOO, UGT y CSIF—se continuo en el avance del preacuerdo. Explicaron que el Misterio se ha comprometido de negociar con Hacienda y Función Pública el reconocimiento retributivo básico ligado al nuevo modelo de clasificación profesional.
Sin embargo, la unidad del Ámbito también empieza a resquebrajarse. Fuentes sindicales afirman a este medio que, el sindicato gallego CIG-Saúde se ha desvinculado del bloque, pese a haber participado en el preacuerdo inicial. Según su último comunicado, tras la reunión con la ministra el 13 de enero, Sanidad se negó a introducir modificaciones sustanciales en el texto del Estatuto Marco.
“La intención era que apoyáramos el texto y pulirlo más adelante durante su tramitación”, explica el secretario nacional de CIG-Saúde, Manuel González Lestón, una estrategia que el sindicato rechaza de plano al considerar que el Estatuto no garantiza derechos retributivos ni jubilatorios.
La defensa del Ministerio
Frente a las críticas, Mónica García ha defendido el Estatuto Marco 2026 a través de un extenso mensaje público, centrado especialmente en la regulación de las guardias. Según la ministra, el nuevo texto elimina las guardias de 24 horas, establece un máximo de 17 horas, garantiza descansos computables como tiempo trabajado e introduce límites a la carga horaria mensual y semanal.
Sanidad sostiene que el nuevo modelo mejora la seguridad del paciente, regula por primera vez las guardias localizadas, el solape entre turnos y el teletrabajo, y fija un máximo de 45 horas semanales de trabajo efectivo, por debajo de la directiva europea.
También defiende la nueva clasificación profesional como una ordenación administrativa que corrige un sistema obsoleto, y destaca medidas contra la temporalidad, como OPEs bienales, movilidad voluntaria anual y acceso por concurso de méritos a determinadas plazas.
No obstante, la ministra deja claro qué no contempla el texto: ni un Estatuto propio para médicos, ni mesas exclusivas de negociación, ni la fijación de retribuciones, precio de la hora de guardia o dimensionamiento de plantillas, competencias que atribuye a las comunidades autónomas.
Ahí reside el núcleo del desacuerdo. Para los sindicatos médicos, el Estatuto Marco no reconoce la singularidad del ejercicio médico, ni su nivel de responsabilidad y sobrecarga asistencial. Para el Ministerio, se trata de una reforma global que mejora las condiciones del conjunto del sistema.
Con las posiciones aún alejadas y la movilización médica lejos de desactivarse, la pregunta sigue abierta: tras la huelga, ¿qué viene ahora? La respuesta podría llegar en forma de nuevas movilizaciones… o de una huelga indefinida que marcaría un punto de inflexión en el conflicto sanitario.