Los médicos claman desde la calle contra el Estatuto Marco: «No hay voluntad política de escucharnos»

La movilización, convocada en el marco de la huelga médica de dos días, vuelve a sacar a los facultativos a la calle para exigir cambios en el Estatuto Marco y denunciar la falta de diálogo con Sanidad

En un mar de batas blancas, con pitidos constantes y al ritmo de un tambor, los médicos madrileños volvieron a clamar en el asfalto una consigna que llevan repitiendo todo el año: «No es vocación, es explotación». La escena se repitió entre pancartas que resumían el malestar del colectivo: «Mis guardias no eran trabajo a destajo, ahora sí lo son»; «Médicos sin derechos»; «Sanidad sin medios, pacientes sin remedio»; «No quiero que mis hijas tengan que soportar 24 horas de guardia». El mensaje más reiterado era inequívoco: «Estatuto adecuado a médicos» y «La ministra maltrata a los médicos».

La manifestación, convocada por el sindicato Amyts en contra del borrador del Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad, ha partido del Congreso de los Diputados y ha concluido frente al Ministerio de Sanidad. Con ella, el colectivo ha querido visibilizar y respaldar la huelga médica convocada para los días 14 y 15 de enero por la Agrupación por un Estatuto Médico y Facultativo (APEMYF), en un contexto de creciente tensión por la negociación del nuevo marco laboral.

Entre los manifestantes destacaban pegatinas grandes y directas con un lema repetido: «Stop guardias de 24 horas», junto a la exigencia del A1 plus o del descanso efectivo tras una guardia de 24 horas. El mensaje, lejos de ser simbólico, tenía una carga literal. Entre los asistentes se escuchaban conversaciones de médicos que acababan de salir de una guardia. Es el caso de José, médico de un hospital madrileño, que acudió a la marcha tras 24 horas de trabajo ininterrumpido. «Estamos cansados de que no nos escuchen ni nos tengan en cuenta. Merecemos unas condiciones laborales justas», explica a este medio.

La misma denuncia llegaba desde Atención Primaria. Tres médicas trasladaron a Gaceta Médica una sobrecarga asistencial que consideran insostenible. «Es inviable que veamos 60, 70 u 80 pacientes al día», señalan. Como José, reclaman poder ejercer su profesión en condiciones dignas: «Solo pedimos poder trabajar bien. Es imposible atender correctamente a nuestros pacientes así. No es justo ni para ellos ni para nosotros».

Al frente, uno de los asistentes que sostenía la pancarta principal estaba Javier Ocaña, médico de Amyts, quien ha denunciado la falta de avances en la interlocución con el Ministerio. «Estamos aquí porque queremos acabar con la penosidad de jornadas de 60 o 70 horas», ha afirmado. A su juicio, «no ha habido voluntad política por parte del Ministerio de Sanidad para escuchar unas reivindicaciones legítimas que buscan proteger más al sistema, mejorar nuestras condiciones laborales y que eso repercuta directamente en la ciudadanía».

El Estatuto propio volvió a situarse en el centro de la protesta, junto a otras demandas constantes del colectivo: la creación de una mesa sectorial específica para médicos y facultativos en cada servicio de salud; la fijación de un precio de la hora de guardia que nunca sea inferior al de la hora ordinaria; y la voluntariedad de las guardias. Reivindicaciones que, según los sindicatos médicos, siguen sin abordarse de forma estructural.

Huelga en los hospitales

La huelga médica, principal protagonista de estos dos días, parece haber tenido en Madrid un seguimiento más tímido de lo esperado. Durante estas dos jornadas, sindicatos médicos de ocho comunidades autónomas —Madrid, Cataluña, País Vasco, Galicia, Navarra, Comunidad Valenciana, Región de Murcia y Asturias— han convocado paros para reclamar un Estatuto propio para médicos y facultativos y denunciar el bloqueo en la negociación del marco laboral.

En el Hospital Gregorio Marañón, algunos profesionales coinciden en que la situación actual es insostenible, aunque no todos comparten íntegramente las reivindicaciones sindicales. «La situación tiene que cambiar«, asegura Ana a Gaceta Médica, médica internista del centro. No obstante, muestra ciertas reservas respecto al planteamiento de los sindicatos: «Desde que empecé en la profesión he pensado que el ritmo de trabajo actual no es sano, ni para nosotros ni para los pacientes, sobre todo por las guardias de 24 horas. Pero no me convencen algunas de las reivindicaciones de los sindicatos actuales, como el Estatuto propio».

Por su parte, un profesional de Oftalmología subraya que el núcleo del conflicto está en el régimen de guardias. «Deben ser el foco principal de las reivindicaciones. Es indignante que no coticen para la jubilación y que se paguen por debajo de la hora ordinaria«, denuncia. Junto a la reducción de las horas de guardia, esta es una de las principales demandas que los sindicatos médicos han situado en el centro de la negociación.

A diferencia de otras convocatorias, en esta ocasión no se aprecian carteles sindicales en los pasillos ni se escuchan quejas de pacientes por cancelaciones de citas o intervenciones quirúrgicas. Esta percepción se repite en otros centros madrileños. En la Fundación Jiménez Díaz, una profesional de quirófano reconoce a este medio que el impacto del paro ha sido limitado: «En las últimas huelgas se cancelaron varias operaciones y esta vez todo el plan de trabajo sigue vigente. En mi servicio no está teniendo repercusión«.

Una situación de «discriminación»

En este contexto, Ángela Hernández, secretaria general de Amyst y portavoz de APEMYF, describe antes los medios el momento actual como «muy delicado»: «Todo apunta a que Sanidad va a dar una patada hacia arriba y llevar el texto al Consejo de Ministros con el aval de los sindicatos del Ámbito de Negociación». Para Hernández, las mejoras planteadas «no nos parecen mal, pero son completamente insuficientes para médicos y facultativos, porque nos mantienen en una situación de discriminación y semiesclavitud que arrastramos desde el Estatuto Marco de 2003″.

Hernández recuerda que «la huelga es siempre un fracaso del diálogo» y que, tras varias convocatorias a lo largo del año, el conflicto sigue escalando. «Si no se nos escucha, no descartamos ninguna opción», advierte Hernández, en referencia a un escenario de intensificación del conflicto que podría traducirse en nuevas movilizaciones y en la convocatoria de una huelga indefinida. Una posibilidad que los sindicatos médicos ya han puesto sobre la mesa tras la rueda de prensa conjunta en la que CESM, SMA, Metges de Catalunya, AMYTS, O’MEGA y el Sindicato Médico de Euskadi comparecieron de forma unitaria para alertar de que, sin avances reales en la negociación, la protesta del colectivo médico seguirá escalando.

El núcleo del problema, la secretaria general insiste, sigue siendo el régimen de guardias. «La jornada complementaria es una figura específica que prácticamente solo sufrimos médicos y facultativos. Es obligatoria, no podemos decidir no hacer guardias hasta los 55 años —50 en algunas comunidades—, está peor pagada que la hora ordinaria y dificulta gravemente la conciliación», explica. A ello se suma, según detalla, el impacto asistencial: «Unir una jornada ordinaria a 17 horas más de actividad continuada supone 24 horas activados, atendiendo pacientes, también en Atención Primaria, donde la sobrecarga es brutal».

Hernández pone cifras al problema: «En algunos puntos de Madrid hay centros de continuidad asistencial donde un único médico atiende a más de 120 o 130 pacientes en una guardia de 24 horas». A su juicio, la falta de definición competencial y el cruce de responsabilidades entre Ministerio y comunidades autónomas agravan la situación. «Aquí se difuminan las competencias. El Ministerio señala a las comunidades y las comunidades al Ministerio, cuando la sanidad está transferida y su gestión depende en un 85 o 90% de ellas», subraya.

Desde el colectivo médico recuerdan que muchas medidas podrían aplicarse ya a nivel autonómico. «Las comunidades podrían crear mesas específicas de negociación para médicos, elecciones sindicales propias o incluso decidir no utilizar la jornada complementaria, aunque esté recogida en el Estatuto Marco», apunta Hernández.

La portavoz de APEMYF resume las reivindicaciones en una idea central: «Queremos una jornada justa, como la del resto de trabajadores». Reclaman que las guardias computen de alguna forma —ya sea económicamente, en jubilación o en descansos—, pero lamentan que «nadie haya querido entrar en ese debate». «La hora de médico a precio de saldo conviene ahora a todos, pero esto no va a poder seguir así», advierte.

Madrid no es la única comunidad donde se alzan estas voces. En Cataluña, Metges de Catalunya ha convocado dos marchas en Barcelona coincidiendo con los días de paro. Bajo el lema «A ti también te afecta», el sindicato reclama un espacio propio de negociación para el personal facultativo y advierte de que las movilizaciones continuarán hasta que se aborden mejoras reales en las condiciones laborales, organizativas y asistenciales de los médicos.


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