El pasado martes, la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), apoyados por el Sindicatos Médicos Andaluz (SMA), aprobaron la convocatoria de un conflicto de huelga en toda España para el próximo 23 de mayo, debido a su descontento con el borrador del Estatuto Marco.
Este documento está en negociaciones entre el Ministerio de Sanidad y los principales sindicatos nacionales (CSIF, FSES, CCOO, UGT Servicios Públicos y CIG Saude) para conseguir llegar a un acuerdo para los condiciones laborales de todo el personal sanitario. Sin embargo, desde que se publicó el borrador del Estatuto Marco, los médicos están en contra del mismo, ya que aseguran que los cambios propuestos perpetúan unas condiciones laborales que han llevado a los sanitarios al desgaste.
Fuentes de los sindicatos médicos afirman que no se sienten escuchados por Sanidad y explican que uno de los problemas es que los médicos tienen una presencia muy pequeña dentro del Sistema Nacional de Salud, entre un 20% y un 22%, lo cual les hace partir en desventaja. Esto mismo está sucediendo en las propias negociaciones por el Estatuto Marco, donde su representación también es baja solo cuentan con la Federación de Sindicatos de Educación y Sanidad (FSES), organización que está formada a su vez por el Sindicato de Enfermería (SEMSE), CEMSATSE y el sindicato ANPE.
Asimismo, aseguran que las movilizaciones no se hacen por hacer, buscan un objetivo concreto y en este caso es que escuchen a la profesión médica y a los facultativos en esta negociación y tengan en cuenta sus exigencias. Los sindicatos explican que seguirán convocando concentraciones hasta que vean que la ministra de Sanidad, Mónica García, hace una reforma en el borrador actual o sientan que les tienen en cuenta.
Por su parte, Sanidad no quiere hacer ninguna declaración al respecto para no «enturbiar esta negociación» y que el Estatuto Marco se siga negociando con los sindicatos que forman parte de este ámbito.
Exigencias de los médicos
Entre las exigencias de los médicos destaca su petición de un Estatuto propio, ya que consideran que su profesión tiene mayor responsabilidad con el paciente. Sin embargo, el ministerio ya anunció que por su parte «no creen necesario la existencia de un estatuto propio«, ya que creen que lo más adecuado para mantener la cohesión del sistema sanitario es un estatuto común para todos los profesionales del SNS.
Asimismo, Sanidad ya les vetó otra de sus exigencias más importantes: la subida de la clasificación. Los sindicatos CESM y AMYST explican que, ya que el nuevo Estatuto Marco tiene la premisa de subir de clasificación a profesiones como la Enfermería, ellos también deberían subir de clasificación. Consideran, no solo que tiene una mayor responsabilidad como trabajadores, sino que su carrera universitaria es de 360 créditos, no 240 como el resto. Por ello inciden en la creación de una nueva categoría para ellos: A1 plus.
Sin embargo, el ministerio asegura que es imposible crear un grupo nuevo, ya que la estructura de A1-A2-B-C1-C2-E depende del Estatuto Básico del Empleado Público. A cambio han propuesto una nueva clasificación basada en el modelo MECES a través del Marco Español de Cualificaciones para el aprendizaje permanente. De esta forma, la clasificación se basa en los créditos del título exigido para el ingreso. «Esta nueva clasificación se basa en la nueva estructura de grados universitarios y así los facultativos especialistas serán nivel 8, las enfermeras especialistas nivel 7, etc.», explica Sanidad.
Otro punto que priorizan ambas organizaciones son las nuevas condiciones laborales que estipula el borrador, ya que se establece por primera vez que hay horas extraordinarias para todos los profesionales sanitarios, pero las horas de guardia las distingue (condición laboral que solo realizan los médicos). En este documento se especifica que las guardias no son horas extraordinarias, por lo que los médicos no tienen ninguno de los beneficios ligados a ellos, como la retribución.