Las diferencias biológicas y hormonales entre hombres y mujeres influyen en la manifestación, el diagnóstico y la respuesta a los tratamientos de muchas enfermedades. Sin embargo, durante años, la investigación y la práctica médica han aplicado un enfoque mayoritariamente masculino, dejando en segundo plano las particularidades del organismo femenino.
En este sentido y desde hace varios años los profesionales sanitarios se están esforzando por cambiar esto. Así, el Vall d’Hebron ha colaborado en la elaboración de un documento de consenso junto a especialistas de diversas áreas clínicas con el objetivo de optimizar el diagnóstico y el manejo de las enfermedades cardiovasculares en mujeres a lo largo de su vida. En esta guía han participado profesionales de los Servicios de Cardiología y de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Vall d’Hebron, así como expertos de los grupos de Enfermedades Cardiovasculares y de Medicina Materna y Fetal del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) y del CIBER de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV). La Sociedad Española de Cardiología ha coordinado este trabajo, que ha sido publicado en la Revista Española de Cardiología.
Las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de mortalidad en mujeres. Además, en los últimos años se ha detectado un aumento en la incidencia de infarto de miocardio en mujeres jóvenes.
«La detección temprana de factores de riesgo cardiovascular comunes en hombres y mujeres, y también aquellos que afectan específicamente a las mujeres en los diferentes ciclos vitales, especialmente durante la adolescencia, la menopausia, las complicaciones post-parto y ciertas alteraciones ginecológicas, es esencial para reducir la aparición de enfermedad cardiovascular, mejorar la supervivencia y la calidad de vida», explicó Antonia Sambola, quien lideró el consenso desde el Servicio de Cardiología y el grupo de Enfermedades Cardiovasculares del VHIR. «Esta guía quiere concienciar a los profesionales sanitarios sobre la importancia de la prevención de la enfermedad cardiovascular en la mujer, dar a conocer algunas de las diferencias entre hombres y mujeres, y ofrecer recomendaciones específicas para prevenir en función de cada etapa de la vida», destacó.

Por otro lado, Antonia Pijuan, adjunta de la Unidad Integrada de Cardiopatías Congénitas del Adolescente y el Adulto de Vall d’Hebron-Sant Pau e investigadora del grupo de Enfermedades Cardiovasculares del VHIR, afirmó que “se trata de un trabajo importante porque es fruto de un consenso entre diversas especialidades, incluyendo Medicina Familiar y Comunitaria, Obstetricia y Ginecología, y Cardiología, y tiene en cuenta la salud cardiovascular de las mujeres en las distintas etapas de la vida». «El trabajo multidisciplinario es fundamental en este ámbito y desde nuestro centro siempre hemos promovido esta colaboración», subrayó.
Etapas de la vida de las mujeres
La guía, desarrollada por un equipo multidisciplinar de 16 especialistas, aborda los riesgos cardiovasculares específicos a lo largo de las diferentes etapas de la vida de la mujer. Además, enfatiza el impacto de las hormonas sexuales en la regulación del metabolismo y en la función del sistema cardiovascular, así como las alteraciones que pueden derivarse de sus fluctuaciones.
En este sentido, el documento subraya el papel de la terapia hormonal sustitutiva en mujeres con síndrome de ovario poliquístico o menopausia, especialmente en casos de menopausia precoz. La disminución de los niveles de estrógenos en estas situaciones se asocia con resistencia a la insulina, obesidad e hipertensión, por lo que un control adecuado resulta fundamental para reducir el riesgo cardiovascular.
Asimismo, la guía ofrece recomendaciones específicas para el embarazo y el posparto, periodos en los que los cambios metabólicos pueden aumentar el riesgo cardiovascular, particularmente en mujeres con antecedentes de obesidad, hipertensión o diabetes.
«Controlar los factores de riesgo cardiovascular durante el embarazo y los meses posteriores al parto es imprescindible para la salud de la mujer y también la del feto, por lo que es necesario un equipo multidisciplinar que ayude a detectar los riesgos de forma temprana y permita cuidar la salud», aseguró María Goya, adjunta del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Vall d’Hebron e investigadora principal del grupo de Medicina Materna y Fetal del VHIR.
Controlar los factores de riesgo
Por último, los especialistas que han participado en la elaboración de la guía destacan la importancia de identificar y abordar los factores de riesgo cardiovascular desde una perspectiva de género. Para ello, es esencial considerar las diferencias entre hombres y mujeres, como el aumento de la presión arterial y los niveles de lípidos en sangre asociado al uso de anticonceptivos o a la menopausia. Además, subrayan que las mujeres presentan un mayor riesgo de desarrollar enfermedades autoinmunes, cáncer de mama, ansiedad y depresión, factores que pueden influir en su salud cardiovascular.
«Hasta ahora, sigue faltando mucha información sobre los tratamientos más eficaces para las mujeres, ya que históricamente los estudios que se han llevado a cabo han sido mayoritariamente con hombres», concordaron las investigadoras, quienes también destacaron que «es necesario fomentar los ensayos clínicos que nos permitan conocer mejor la influencia de las diferencias en el riesgo cardiovascular y encontrar tratamientos personalizados más efectivos y más seguros que los que existen actualmente».