Con la llegada de las primeras lluvias y la paulatina bajada de las temperaturas, la gripe comienza a aflorar. Los primeros en percibir su llegada son los médicos de Atención Primaria, que ya observan un aumento progresivo de los casos en los centros de salud de todo el país. Aun así, la situación sigue siendo asumible y comparable a la de años anteriores. Así lo señalan Leovigildo Ginel, coordinador del Grupo de Trabajo de Respiratorio de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), y Lorenzo Armenteros, portavoz nacional de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), quienes subrayan a Gaceta Médica que la incidencia va en ascenso, aunque todavía sin grandes diferencias respecto a temporadas previas.
Armenteros aclara que, según los análisis realizados, la mayor parte de los casos detectados actualmente corresponden a gripe A, en particular al subtipo H3N2, incluido este año en la vacuna. “La gripe A suele ser más compleja, con fiebre más alta, dolor de cabeza intenso, dolores musculares marcados y un cansancio prolongado que puede durar semanas”, explica. “Además, tiene más riesgo de neumonía vírica o de sobreinfección bacteriana, a diferencia de la gripe B, cuyos síntomas son más leves y se limitan más al ámbito respiratorio”, añade.
Ginel, médico de familia en Málaga, detalla que “la situación actual es la habitual de esta época del año, sin grandes diferencias con respecto a otras temporadas gripales”. En su consulta, explica, “ya se está empezando a notar un incremento de las infecciones respiratorias, especialmente entre los niños más pequeños, aunque los casos de gripe en adultos todavía son limitados”. Según comenta, “en el sur de España el virus va algo más retrasado, mientras que en el norte, ya hay una mayor presión asistencial”.
El médico indica que el aumento es progresivo y que se enmarca dentro de la dinámica habitual del otoño. “La gripe va subiendo poco a poco y cuando lleguen las Navidades es cuando realmente se acumula todo y se alcanza el pico”, comenta. En su zona, por ahora, la carga asistencial “es manejable”, aunque las consultas presenciales y telefónicas “empiezan a llenarse con más pacientes que presentan síntomas respiratorios típicos, la mayoría cuadros leves que tratamos con medicación sintomática”.
la carga asistencial “es manejable”, aunque las consultas presenciales y telefónicas “empiezan a llenarse con más pacientes que presentan síntomas respiratorios típicos, la mayoría cuadros leves que tratamos con medicación sintomática”
Según explica, en atención primaria no siempre se dispone de medios para determinar el origen exacto de cada infección. “No tenemos diagnóstico preciso de si se trata de la COVID-19, un catarro común o una gripe; todos se parecen bastante y el tratamiento inicial es el mismo”, afirma. Añade que “ya ni siquiera se nos envían en muchos centros los materiales para hacer test rápidos, por lo que atendemos los casos según la clínica del paciente”.
En cuanto a la presión asistencial, Ginel asegura que “en estos momentos no hay una saturación especial ni un aumento de listas de espera por la gripe”, y recuerda que las demoras actuales son más bien “estructurales”, no derivadas directamente del repunte de infecciones. Sin embargo, advierte de que “no se están viendo esfuerzos específicos por parte de las administraciones para reforzar los equipos ante los picos estacionales”. “Cuando aumenta la demanda, somos los mismos profesionales los que asumimos más pacientes. No se refuerza la plantilla, simplemente atendemos más consultas al día”, lamenta.
El médico subraya la importancia de la prevención y la responsabilidad individual. “Las medidas son conocidas por todos: lavado de manos, evitar la proximidad en espacios cerrados y el uso de mascarilla cuando se tienen síntomas respiratorios. Son recomendaciones básicas que siguen siendo útiles”, apunta. Respecto a la vacunación, insiste en que “los profesionales sanitarios tenemos muy claro que hay que recomendarla especialmente a las personas mayores de 60 años y a quienes padecen patologías crónicas o inmunodeficiencias”. “La vacunación es la mejor herramienta preventiva que tenemos”, recalca.
País Vasco y Castilla y León
Por su parte, Armenteros, portavoz de SEMG, confirma que “ya se están viendo más casos de gripe, aunque aún de forma aislada”. Precisa que el incremento “se percibe sobre todo en algunas zonas del País Vasco y Castilla y León, según los datos de los propios servicios de salud”, mientras que “en el resto del país todavía no hay un aumento significativo ni un ritmo elevado de contagios”. Añade que “la situación es muy similar a la de otros años, aunque el repunte ha comenzado algo antes de lo habitual, coincidiendo con la bajada generalizada de las temperaturas”.
Armenteros coincide Ginel, y apunta que la carga asistencial sigue siendo manejable y que “por ahora no hay un incremento notable de ingresos hospitalarios por gripe”. Explica que los refuerzos actuales “se están centrando principalmente en la campaña de vacunación, no en las consultas de atención primaria, donde no se han previsto planes específicos ante el posible pico epidémico”.
El portavoz considera que “las administraciones deberían tener preparados planes de contingencia en atención primaria, igual que los hay en algunos hospitales, porque la gripe puede dispararse en cuestión de semanas”. Recuerda que el periodo de máxima incidencia suele ir “desde mediados de diciembre hasta mediados de febrero” y que, aunque las comunidades autónomas aseguren tener planes de choque, “en los centros de salud no hay un refuerzo real ni protocolos homogéneos”.
Hace hincapié en la importancia de la “automedicación responsable”, que define como “la capacidad de tratar síntomas leves con fármacos de uso habitual y sin contraindicaciones, durante el tiempo mínimo necesario”
Armenteros defiende que un plan eficaz debería incluir “más recursos humanos y una estrategia de información a la población que permita diferenciar la gripe de otros procesos respiratorios leves, como los resfriados comunes o la faringitis vírica”. En este sentido, hace hincapié en la importancia de la “automedicación responsable”, que define como “la capacidad de tratar síntomas leves con fármacos de uso habitual y sin contraindicaciones, durante el tiempo mínimo necesario”.
Ambos expertos inciden en que esto no significa «evitar trabajo«, sino priorizar los recursos sanitarios para los casos más graves y complejos. «Si todos sabemos distinguir cuándo un cuadro es leve y cuándo requiere consulta médica, el sistema funcionará mejor”, explica Armenteros.
El portavoz de SEMG también destaca la necesidad de campañas informativas que ayuden a la población a reconocer los signos de alarma. “Hay que explicar claramente cuáles son los síntomas que deben hacer acudir al médico: fiebre muy alta, dificultad respiratoria o malestar general intenso. La mayoría de los cuadros respiratorios se autolimitan, pero hay que saber cuándo consultar”, afirma.
Tanto Ginel como Armenteros coinciden en que la situación actual no es preocupante, pero sí requiere vigilancia y previsión. “Estamos en el inicio de la curva ascendente; el virus circula y poco a poco se irá notando más. Cuando lleguen las fiestas navideñas, sabremos si los recursos actuales son suficientes”, concluye Ginel.