Una nueva guía clínica publicada en las revistas Circulation y Hypertension de la American Heart Association y en JACC, recomienda prevenir y controlar la presión arterial alta con hábitos de un estilo de vida saludable, como seguir una dieta saludable para el corazón. Esto contempla reducir el consumo de sal, realizar actividad física, mantener un peso saludable y controlar el estrés (combinados con el tratamiento temprano y el uso de medicamentos para reducir la presión arterial si es necesario) a fin de reducir el riesgo de ataque cardíaco, derrame cerebral, insuficiencia cardíaca, enfermedades renales, deterioro cognitivo y demencia.
Esta guía reemplaza la guía de 2017 e incluye recomendaciones nuevas o actualizadas para el control de la presión arterial basadas en las pruebas científicas más recientes. De hecho, refleja varios cambios importantes desde 2017, incluido el uso de la calculadora de riesgos PREVENTTM (Predecir el Riesgo de EVENTos de enfermedades cardiovasculares) de la American Heart Association, para estimar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. También brinda asesoramiento actualizado acerca de opciones de medicamentos, lo que incluye el tratamiento temprano de la presión arterial alta para reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia, el uso de medicamentos específicos, incluida la posible adición de nuevos tratamientos como los medicamentos GLP-1 para algunos pacientes con presión arterial alta y sobrepeso u obesidad, y recomendaciones para el control de la presión arterial alta antes, durante y después del embarazo.
Criterios de presión arterial
Los criterios de presión arterial siguen siendo los mismos que los de la guía de 2017:
- Presión arterial normal: inferior a 120/80 mmHg.
- Presión arterial elevada: 120-129 mmHg y menos de 80 mmHg.
- Hipertensión en etapa 1: 130-139 mmHg u 80-89 mmHg.
- Hipertensión en etapa 2: ≥140 mmHg o ≥90 mmHg.
“La presión arterial alta es el factor de riesgo más común y más modificable de las enfermedades cardíacas”, dijo el presidente del comité redactor de la guía, Daniel W. Jones, M.D., FAHA, decano y profesor emérito de la Facultad de Medicina de la Universidad de Mississippi en Jackson (Mississippi) y fue miembro del comité redactor de la guía de presión arterial alta de 2017. “Al abordar antes los riesgos individuales y ofrecer estrategias más personalizadas durante toda la vida, la guía de 2025 tiene como objetivo ayudar a los médicos a que más personas puedan controlar su presión arterial y reducir las tasas de enfermedades cardíacas, de enfermedades renales, de diabetes tipo 2 y de demencia”.
“Esta guía actualizada está diseñada para ayudar a los profesionales de la salud (desde equipos de atención primaria hasta especialistas, y a todos los médicos en los sistemas de salud) con el diagnóstico y la atención de personas con presión arterial alta. También brinda a los pacientes herramientas prácticas que pueden cubrir sus necesidades de salud particulares con respecto al control de la presión arterial, ya sea mediante cambios en el estilo de vida, el uso de medicamentos o ambos”, dijo Jones.
Importancia de un estilo de vida saludable
La nueva guía reafirma el rol fundamental que tienen los hábitos de un estilo de vida saludable en la prevención y el control de la presión arterial alta, y anima a los profesionales de la salud a trabajar con los pacientes para establecer objetivos realistas y alcanzables. Los hábitos saludables como los mencionados en Life’s Essential 8, las métricas de la American Heart Association para la salud cardíaca, continúan siendo la primera línea de atención para todos los adultos.
Entre las recomendaciones específicas relacionadas con la presión arterial, se incluyen las siguientes:
- Limitar el consumo de sodio a menos de 2,300 mg por día, con el objetivo de alcanzar un límite ideal de 1,500 mg por día. Para ello, se deben revisar las etiquetas de los alimentos (la mayoría de los adultos en los Estados Unidos consumen sodio a través de los alimentos envasados y de restaurantes, no del salero).
- Idealmente, no consumir alcohol o, para quienes eligen beber, consumir no más de dos bebidas al día en el caso de los hombres y no más de una bebida al día en el caso de las mujeres.
- Controlar el estrés mediante el ejercicio, además de incorporar técnicas de reducción del estrés, como meditación, control de la respiración o yoga.
- Mantener o alcanzar un peso saludable, con un objetivo de al menos un 5% de reducción del peso corporal en adultos que tienen sobrepeso u obesidad.
- Seguir un patrón de alimentación saludable para el corazón; por ejemplo, el plan de alimentación DASH, que enfatiza la reducción del consumo de sodio y una dieta con alto contenido de vegetales, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos y semillas, y productos lácteos bajos en grasa o sin grasa, e incluye carnes magras y aves de corral, pescados y aceites no tropicales.
- Aumentar la actividad física a al menos 75-150 minutos por semana, que incluya ejercicio aeróbico (p. ej., cardiovascular) o entrenamiento de resistencia (como entrenamiento con pesas).
- Se recomienda a los pacientes controlar la presión arterial en el hogar para ayudar a confirmar el diagnóstico médico de presión arterial alta y para monitorear, realizar un seguimiento y adaptar la atención como parte de un plan de atención integral.
Abordar cada uno de estos factores de estilo de vida es especialmente importante para las personas con presión arterial alta y otros factores de riesgo principales de enfermedades cardiovasculares porque puede prevenir, retrasar o tratar la presión arterial alta o elevada.
Nueva calculadora de riesgos e intervención temprana
La nueva guía recomienda que los profesionales de la salud utilicen la calculadora de riesgos PREVENTTM para estimar el riesgo de ataque cardíaco, ataque o derrame cerebral o insuficiencia cardíaca de una persona. En 2023, la American Heart Association desarrolló la herramienta PREVENTTM para estimar el riesgo de enfermedades cardiovasculares a 10 y 30 años en personas de entre 30 y 79 años. Incluye variables como la edad, el sexo, la presión arterial, los niveles de colesterol y otros indicadores de salud, que incluyen el código postal como representación de los factores sociales de salud. Es la primera calculadora de riesgos que combina medidas de salud cardiovascular, renal y metabólica para estimar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Las estimaciones de riesgos más precisas pueden ayudar a guiar las decisiones de tratamiento personalizadas para cada persona.
Además del uso de la herramienta de evaluación de riesgos PREVENTTM, la nueva guía recomienda dos cambios importantes en las pruebas de laboratorio para la evaluación inicial.
- El cociente de microalbúmina y creatinina en orina (una prueba que evalúa la salud renal) ahora se recomienda para todos los pacientes con presión arterial alta. Se había recomendado como prueba opcional en la guía de 2017.
- La guía también expande la indicación de uso de la prueba del cociente de aldosterona plasmática-renina como herramienta de detección para el aldosteronismo primario en más pacientes, incluidos quienes tienen apnea del sueño obstructiva. (El aldosteronismo primario es una afección que ocurre cuando las glándulas suprarrenales fabrican una cantidad excesiva de aldosterona, lo que genera presión arterial alta y niveles bajos de potasio).
- Las pruebas para aldosteronismo primario también pueden considerarse en adultos con hipertensión en etapa 2 a fin de aumentar las tasas de detección, diagnóstico y tratamiento individualizado.
Asociación de la presión arterial alta con el deterioro cognitivo y la demencia
Si bien la presión arterial alta es una de las principales causas de ataque cardíaco y ataque o derrame cerebral, la nueva guía destaca otros riesgos graves. Investigaciones más recientes confirman que la presión arterial afecta la salud cerebral, lo que incluye el deterioro cognitivo y la demencia. La presión arterial alta puede dañar los pequeños vasos sanguíneos del cerebro, lo cual se vincula con problemas de memoria y con un deterioro cognitivo a largo plazo. La guía recomienda el tratamiento temprano para las personas diagnosticadas con presión arterial alta con un objetivo de presión arterial sistólica (cifra más alta) de <130 mmHg en los adultos para prevenir el deterioro cognitivo y la demencia.
Enfoques personalizados en el uso de medicamentos para la presión arterial alta
Muchas personas con presión arterial alta, especialmente quienes tienen diabetes tipo 2, obesidad o enfermedad renal, pueden necesitar más de un medicamento para reducir la presión arterial y alcanzar los criterios de <130/80 mmHg. La guía destaca varios tipos de medicamentos para la presión arterial para iniciar el tratamiento, que incluyen inhibidores de ECA (enzima convertidora de angiotensina), antagonistas de los receptores de la angiotensina II (ARA), bloqueadores de los canales del calcio dihidropiridínicos y diuréticos de tipo tiazida. Si la presión arterial continúa alta después de un medicamento, los médicos pueden individualizar el tratamiento para aumentar la dosis o agregar un segundo medicamento de una clase de medicamento diferente.
La guía mantiene la recomendación de iniciar el tratamiento con dos medicamentos al mismo tiempo –preferentemente en una píldora de combinación única– para las personas con niveles de presión arterial de 140/90 mmHg o más (hipertensión en etapa 2). La guía también sugiere la posible adición de nuevos tratamientos como medicamentos GLP-1 para algunos pacientes con presión arterial alta y sobrepeso u obesidad.
Presión arterial alta y embarazo
La presión arterial alta durante el embarazo, puede tener efectos duraderos en la salud de la madre, incluido un mayor riesgo de presión arterial alta y enfermedades cardiovasculares en el futuro. Sin tratamiento, la presión arterial alta durante el embarazo puede provocar complicaciones graves, como preeclampsia, eclampsia, ataque o derrame cerebral, problemas renales o parto prematuro. Debe informarse a las mujeres con presión arterial alta que tienen planeado quedar embarazas o que están embarazadas sobre los beneficios potenciales del uso de bajas dosis de aspirina (81 mg/día) para reducir el riesgo de preeclampsia.
Para las mujeres embarazas con hipertensión crónica (presión arterial alta antes del embarazo o diagnosticada antes de las 20 semanas de embarazo), la nueva guía recomienda el tratamiento con ciertos medicamentos cuando la presión arterial sistólica llega a 140 mmHg o más o la presión arterial diastólica llega a 90 mmHg o más. Este cambio refleja un número creciente de pruebas de que un control más estricto de la presión arterial para algunas personas durante el embarazo puede ayudar a reducir el riesgo de complicaciones graves.
Además, la atención posparto es especialmente importante porque la presión arterial alta puede comenzar o persistir después del parto. La guía recomienda el control continuo de la presión arterial y el tratamiento oportuno durante el período posparto para ayudar a prevenir complicaciones. Se recomienda a los pacientes con antecedentes de presión arterial alta asociada con el embarazo medir la presión arterial al menos una vez al año.
“Es importante que las personas conozcan los objetivos recomendados de presión arterial y que comprendan cómo los hábitos de un estilo de vida saludable y el uso apropiado de medicamentos puede ayudarlas a alcanzar y mantener niveles de presión arterial óptimos. La prevención, la detección temprana y el control de la presión arterial alta son fundamentales para la salud cardíaca y cerebral a largo plazo, lo que significa vidas más largas y más saludables”, afirmó Jones.