La huelga médica vuelve a tensar la relación entre el colectivo facultativo y el Ministerio de Sanidad en un momento clave para la reforma del Estatuto Marco. Este miércoles y jueves, 14 y 15 de enero, sindicatos médicos de ocho comunidades autónomas —Madrid, Cataluña, País Vasco, Galicia, Navarra, Comunidad Valenciana, Región de Murcia y Asturias— han convocado dos jornadas de paro para exigir un Estatuto propio para médicos y facultativos. La protesta, impulsada por los sindicatos autonómicos integrados en la Agrupación por un Estatuto Médico y Facultativo (APEMYF), interpela tanto al Ministerio como a las comunidades, a las que recuerdan su capacidad de actuación en materia de condiciones laborales.
La convocatoria llega en un contexto de máxima confrontación. Apenas una semana antes, los sindicatos médicos escenificaron una imagen inédita de unidad para rechazar el preacuerdo del Estatuto Marco alcanzado entre Sanidad y los sindicatos del Ámbito de Negociación, al considerar que se ha negociado el futuro de la profesión sin contar con su representación. A ello se suma la reciente huelga médica de ámbito nacional celebrada en diciembre, convocada por Confederación Española de Sindicato Médico (CESM) y el Sindicato Médico Andaluz (SMA), que ya evidenció el profundo malestar del colectivo con la reforma planteada por el Ministerio.
En el centro del conflicto se sitúan cuatro grandes reivindicaciones que los sindicatos consideran irrenunciables: la creación de una mesa sectorial específica para médicos, un Estatuto propio diferenciado del resto de profesionales sanitarios, una revisión del precio de la hora de guardia y la voluntariedad de estas. Para las organizaciones convocantes, estas demandas afectan al núcleo del problema: quién negocia las condiciones laborales de los facultativos, bajo qué marco normativo, cómo se retribuye un elemento estructural como la guardia y si esta puede seguir utilizándose como herramienta obligatoria para sostener déficits crónicos de personal.
“La profesión médica ha dicho basta ante el maltrato continuado de las administraciones”
Desde Amyts, sindicato convocante en Madrid, aseguran que “la profesión médica ha dicho basta ante el maltrato continuado de las administraciones” y advierten de que mantendrán la movilización si no se atienden sus demandas. La organización subraya que el rechazo no se limita al contenido del nuevo Estatuto Marco, sino también a la falta de interlocución directa con los médicos, y recuerda que las comunidades autónomas, con las competencias sanitarias transferidas, pueden “implementar mejoras que garanticen unas condiciones laborales dignas y una atención sanitaria de máxima calidad”.
Las jornadas de huelga irán acompañadas de movilizaciones en la calle. En Madrid, Amyts ha convocado una manifestación que partirá del Congreso de los Diputados y finalizará frente al Ministerio de Sanidad este miércoles. En Cataluña, Metges de Catalunya ha organizado dos marchas en Barcelona coincidiendo con ambos días de paro, con el objetivo de exigir al Departamento de Salud un espacio propio de negociación para el personal facultativo. Bajo el lema «A ti también te afecta», el sindicato catalán reclama un marco que permita pactar condiciones laborales, organizativas y asistenciales y alerta de que las protestas continuarán hasta que se sienten a negociar mejoras reales para el colectivo médico.
La oposición al Estatuto Marco ha forzado una unidad sindical sin precedentes. CESM, SMA, Metges de Catalunya, Amyts, O’MEGA y el Sindicato Médico de Euskadi han coincidido en rechazar “cualquier imposición que ignore a la profesión” y califican el actual borrador como un texto que ha generado un “rechazo absoluto” entre los médicos. Según los sindicatos, se han convocado ya seis jornadas de huelga, una respuesta que no se veía desde los años noventa y que, para muchos profesionales, supone su primera huelga contra una ministra que también es médica. A su juicio, el Ámbito de Negociación está decidiendo el futuro de la profesión sin la voz de quienes sostienen la asistencia.
García defiende su Estatuto Marco
Frente a estas críticas, la ministra de Sanidad, Mónica García, ha defendido públicamente el nuevo Estatuto Marco 2026 a través de un extenso mensaje en redes sociales, centrado especialmente en uno de los puntos más controvertidos: las guardias. García asegura que el nuevo texto “elimina las guardias de 24 horas” y fija un máximo de 17 horas, sin jornada ordinaria previa ni posterior, garantizando descansos que computan como tiempo trabajado. Según explica, el nuevo modelo permite guardias de distinta duración —de 7 a 17 horas— y establece límites máximos donde antes no los había, además de introducir la voluntariedad expresa para ampliar horarios más allá de ese tope.
La ministra sostiene que el nuevo Estatuto “asegura los descansos y la seguridad de los pacientes” y subraya que las horas de guardia seguirán remunerándose aparte de la jornada ordinaria. También destaca que se introducen límites a la carga horaria mensual, un máximo de 45 horas semanales de trabajo efectivo —por debajo de la directiva europea— y nuevas medidas como la ampliación de la exención de guardias, el reconocimiento del tiempo de solape entre turnos, la regulación de las guardias localizadas y del teletrabajo.
Otro de los ejes de defensa del Ministerio es la nueva clasificación de categorías profesionales, que vincula grupo, titulación y especialidad. García insiste en que se trata de una ordenación “meramente administrativa” que no altera jerarquías ni competencias y que corrige un sistema obsoleto heredado del Estatuto de 2003. A ello suma medidas para reducir la precariedad, como ofertas públicas de empleo cada dos años, procesos de movilidad voluntaria con resolución anual y la posibilidad de acceso a determinadas plazas por concurso de méritos.
La ministra sostiene que el nuevo Estatuto “asegura los descansos y la seguridad de los pacientes”
La ministra también abre la puerta a la jubilación anticipada en trabajos penosos o peligrosos y rebate uno de los argumentos más repetidos por los sindicatos al afirmar que las guardias sí cotizan para la Seguridad Social. En su opinión, “es imposible afirmar que no hay una clara mejora de las condiciones laborales” en el nuevo Estatuto Marco y advierte de que “dejar pasar esta oportunidad sería un error histórico”.
Sin embargo, García también deja claro qué no contempla el texto: ni un Estatuto propio para médicos, ni mesas de negociación exclusivas para facultativos, ni la regulación de aspectos como retribuciones, precio de la hora de guardia o dimensionamiento de plantillas, que atribuye a la competencia de las comunidades autónomas. Precisamente en ese punto se concentra buena parte del desacuerdo. Para los sindicatos médicos, el nuevo Estatuto Marco no responde a las singularidades del ejercicio médico ni al nivel de responsabilidad y sobrecarga que asumen, mientras que para el Ministerio se trata de una reforma global que mejora las condiciones del conjunto del sistema.