Los hematólogos piden un modelo asistencial integral y coordinado para mejorar la vida de los supervivientes de cáncer sanguíneo

Los supervivientes de cáncer representan un reto creciente para el sistema sanitario, que debe adaptarse para ofrecer respuestas a este nuevo perfil de paciente crónico.

Con motivo del Día Mundial del Superviviente de Cáncer, que se celebra el próximo 1 de junio, la Sociedad Española de Hematología (SEHH) reitera su compromiso con los largos supervivientes de cáncer sanguíneo, un grupo cada vez más numeroso gracias a los avances en el diagnóstico y tratamiento, pero que sigue enfrentando importantes desafíos asistenciales.

“Se consideran largos supervivientes a aquellos pacientes que han permanecido libres de enfermedad durante al menos cinco años después del tratamiento”, recuerda Izaskun Zeberio Etxetxipia, hematóloga del Hospital Universitario Donostia, Gipuzkoa.

Actualmente, este concepto de largo superviviente está evolucionando, y hay que tener en cuenta otro tipo de largo superviviente no curado y con enfermedad avanzada que puede permanecer períodos muy largos de tiempo con buen control de la enfermedad y excelente calidad de vida y que, al igual que el resto, tiene una serie de necesidades que requieren ser abordadas de manera eficaz.

«Estos pacientes, a menudo, sufren secuelas que requieren atención especializada y seguimiento prolongado. Entre las más frecuentes se encuentran: problemas cardiovasculares derivados de tratamientos previos; infertilidad y alteraciones hormonales, especialmente en pacientes jóvenes; fatiga crónica; ansiedad; miedo a la caída y otras afectaciones emocionales», comenta el especialista.

Desde la SEHH se subraya la necesidad de desarrollar un modelo de continuada, integral y personalizado que contemple, no solo la vigilancia médica, sino también el abordaje de las secuelas físicas, emocionales y sociales que afectan a muchos de estos pacientes.

Coordinación y formación: claves del seguimiento a largo plazo

La SEHH hace un llamamiento a mejorar la coordinación entre hematólogos, médicos de Atención Primaria, Enfermería y profesionales psico-sanitarios, destacando la necesidad de que se elaboren informes clínicos detallados por parte de los especialistas en Hematología para facilitar el seguimiento de los pacientes en Atención Primaria; fomentar la formación específica para profesionales no especializados en Hemato-oncología; definir programas estructurados de ejercicio físico y promoción de hábitos saludables, así como cribados psicosociales que permitan identificar necesidades emocionales no expresadas.

“Los supervivientes de cáncer representan un reto creciente para el sistema sanitario, que debe adaptarse para ofrecer respuestas a este nuevo perfil de paciente crónico, que debería pasar por el desarrollo de protocolos claros, modelos compartidos de seguimiento y una mayor inversión en recursos humanos y formación”, señala Zeberio.

«Los largos supervivientes son una muestra de los logros alcanzados en la lucha contra el cáncer, pero también un recordatorio de que la atención debe ir más allá de la curación. Nuestro compromiso es trabajar por una atención más humana, coordinada y adaptada a sus nuevas necesidades», concluye Zeberio.

Un documento pionero y necesario

La SEHH y la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), publicaron en 2024 la Guía de Práctica Clínica para Largos Supervivientes de Cáncer Hematológico, un recurso fundamental y pionero en el abordaje integral de pacientes que han superado un cáncer sanguíneo. Ante el creciente número de personas que logran sobrevivir más allá de cinco años tras su tratamiento, esta guía cubre una necesidad urgente hasta ahora desatendida: ofrecer directrices claras y consensuadas para su seguimiento a largo plazo, especialmente desde la Atención Primaria. Su contenido pone énfasis en la detección precoz y manejo de efectos tardíos del tratamiento, como cardiopatías, segundas neoplasias, trastornos hormonales y problemas psicológicos.

Dirigida, principalmente, a profesionales de Medicina Familiar y Comunitaria, esta guía promueve un seguimiento homogéneo, personalizado y eficaz, proporcionando recomendaciones específicas según el tipo de cáncer y tratamiento recibido. Además, destaca la importancia de promover hábitos saludables, como una buena nutrición y ejercicio físico, e incluye herramientas prácticas como algoritmos de cribado para facilitar la detección temprana de complicaciones.

La guía, que cuenta con el aval de AEAL, Asociación Española de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemia, y del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), está disponible para su consulta y descarga en las páginas web de la SEHH y de semFYC.