«Humanizar la sanidad es posible, necesario y urgente»: Hospitales Mágicos transforma la pediatría del Ramón y Cajal

La Fundación Uniteco y Suite of Art transforman el servicio de pediatría del Hospital Ramón y Cajal para crear un espacio más cercano para los niños

El proyecto Hospitales Mágicos, impulsado por Fundación Uniteco y Suite of Art, busca transformar áreas pediátricas en espacios creativos donde el arte, la tecnología y la ficción se convierten en herramientas terapéuticas. A través de murales, personajes fantásticos, esculturas, experiencias digitales y materiales de juego, estas zonas pretenden suavizar el impacto emocional del ingreso hospitalario y ofrecer a los niños y a sus familias un entorno más amable y cercano.

Este martes, el Hospital Universitario Ramón y Cajal ha presentado oficialmente la intervención artística que ha llenado de animales y color sus salas y habitaciones de Pediatría. La iniciativa incluye 23 habitaciones tematizadas, cada una con su propia historia, además de un recorrido visual por los tres protagonistas del nuevo universo infantil: Rubí, el petirrojo; Kira, la ardilla; y Nilo, el corzo. Los tres aparecen tanto en los murales como en esculturas distribuidas por todo el espacio, acompañando a los menores en su estancia y convirtiendo la planta en un pequeño bosque encantado.

Los niños y sus familias pueden interactuar con estos elementos gracias a un sistema de códigos QR que explica el significado de cada mural y permite conocer la historia de los personajes. Además, el proyecto se complementa con la app de Hospitales Mágicos, que facilita que los menores puedan hacer preguntas, explorar contenidos y relacionarse con el entorno, a la vez que se convierte en una herramienta útil para los profesionales sanitarios y docentes del aula hospitalaria.

Durante la presentación del nuevo espacio en el Hospital Ramón y Cajal, su director gerente, Carlos Mingo Rodríguez, ha destacado la relevancia del proyecto para la atención pediátrica. Según ha explicado, esta iniciativa se realiza “pensando en cómo acompañar mejor a los niños y a sus familias, ofreciéndoles habitaciones que cuentan historias y que les recuerdan que no están solos, que están aquí para ser cuidados”.

El director gerente ha insistido en que el objetivo de Hospitales Mágicos es crear un entorno en el que la ficción y la creatividad actúen como un recurso asistencial más. “Cada personaje, cada recurso interactivo y cada mascota tiene la intención clara de transformar el miedo en curiosidad y la soledad en compañía”, ha señalado, destacando el trabajo conjunto de la fundación promotora, los artistas, los profesionales sanitarios y el equipo docente del aula hospitalaria.

El nuevo entorno pediátrico recrea un bosque mágico, con elementos narrativos, experiencias digitales y propuestas de realidad virtual diseñadas para reducir la ansiedad durante pruebas y tratamientos. “Estos materiales pensados para jugar, imaginar y crecer ayudan a que el paso por el hospital sea más humano y acogedor para las familias”, ha afirmado el gerente.

Renovación de espacios

Durante la inauguración, Mercedes Navío Acosta, Gerente Asistencial de Hospitales y Coordinadora de la Oficina Regional de Coordinación de Salud Mental y Adicciones de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, ha destacado en su intervención inaugural que lo presentado ese día era “mucho más que una renovación de espacios”.

A su juicio, el proyecto representa “un cambio profundo en la forma de acompañar a los niños y niñas durante su paso por el hospital, un cambio que combina arte, tecnología, creatividad y, sobre todo, humanidad”. Ha recordado que el cuidado abarca más que el acto clínico: “Sabemos que el entorno influye de forma decisiva en el bienestar emocional, especialmente en los menores”, para quienes la hospitalización puede conllevar miedo, incertidumbre o interrupciones en su vida cotidiana.

Por ello, defendió que Hospitales Mágicos es esencial porque “crea refugios seguros, amables y esperanzadores”. Asimismo, ha afirmado que Hospitales Mágicos “es, sobre todo, una declaración de principios: los niños no solo deben ser atendidos, deben ser protegidos, acompañados y escuchados”.

Quinto hospital que realiza este proyecto

Jaume Junque, CEO de Suite of Art, ha sido el encargado de presentar los murales a las autoridades, distribuidos entre la planta de consultas de Pediatría y las habitaciones del mismo servicio. Además, ha destacado el pasillo que conduce a los quirófanos, donde también se han pintado murales para que los menores transiten con mayor tranquilidad antes de las intervenciones.

El Ramón y Cajal es el quinto hospital donde se realiza este proyecto. Según el secretario general de la Fundación Uniteco, Juan Pablo Núñez Montero, esta inauguración supone “un hito y un paso más en un camino que demuestra que humanizar la sanidad es posible, necesario y urgente”. El secretario general coincide con el resto de autoridades y ha subrayado que el propósito del proyecto es transformar el entorno hospitalario en un lugar donde “los pasillos no asusten, sino que acompañen, y donde un niño pueda encontrar motivos para sonreír incluso en momentos difíciles”.

Núñez ha remarcado que se trata “del proyecto más grande, más ambicioso y más completo hasta la fecha”. Sin embargo, ha advertido que la iniciativa no termina aquí: “No pensamos parar; cuando ves la mirada de un niño al entrar en un espacio transformado, entiendes que este proyecto no tiene límites”.

El responsable de la fundación explicó que la intervención en el Ramón y Cajal ha supuesto “una transformación profunda, con 23 murales diseñados e instalados, cada uno con su propia historia, “pensados para entretener y acoger a los pequeños en ambientes cálidos y tranquilos”. Ha añadido que se han creado “tres mascotas oficiales, símbolos de valentía, amistad y esperanza, que cobran vida en 3D, en murales, en cuentos y en experiencias digitales”, convirtiendo el entorno en un bosque mágico donde la fantasía forma parte del proceso terapéutico.

A estos elementos se suman herramientas destinadas a reducir el miedo y la ansiedad antes de las pruebas médicas, algo que Núñez ha definido como fundamental. “Hemos incorporado realidad aumentada, gafas de realidad virtual y otras experiencias inmersivas diseñadas específicamente para aportar calma”, indicó. En su opinión, este es el proyecto más grande no solo por su escala, sino por su impacto: “Estamos construyendo un modelo que funciona y que queremos llevar a muchos más hospitales”.

El secretario general ha reivindicado que Hospitales Mágicos “ya no es solo un proyecto, es un movimiento que suma arte, tecnología y empatía”, y que demuestra que la humanización “no es un concepto abstracto, sino algo que se puede ver, tocar y, sobre todo, sentir”. Ha agradecido la colaboración del equipo directivo del hospital y reconoció “la sensibilidad y el esfuerzo de los profesionales sanitarios que hacen magia cada día”.

Por su parte, la jefa de Servicio de Pediatría del hospital, Beatriz García Cuartero, ha explicado que “ha sido un proyecto precioso, en el que los artistas han creado unos dibujos magníficos y hemos podido aplicar tecnología que, sinceramente, ha quedado muy bonita”. Además, ha añadido que su objetivo como servicio era “conseguir un entorno lo más confortable y amable posible para nuestros pacientes pediátricos”, algo que considera alcanzado con la transformación de las plantas de hospitalización.

Humanización en la atención pediátrica

En sus intervenciones ante los medios, las distintas autoridades coincidieron en subrayar el valor del proyecto Hospitales Mágicos en la humanización de la atención pediátrica. Navío Acosta ha destacado que iniciativas como esta son “fundamentales porque actúan directamente sobre nuestra razón de ser: ofrecer la mejor atención a nuestros niños de manera humanizada y personalizada”. Añadió que el proyecto demuestra “cómo la imaginación y el cuidado pueden convertirse en auténticos protagonistas, de la mano de unos profesionales sanitarios que marcan la diferencia”.

Por su parte, Mingo ha señalado que la intervención “encaja plenamente con el propósito del hospital de mejorar la salud y el bienestar transformando los espacios sanitarios”. Subrayó que humanizar el entorno es esencial porque “los niños también sufren, y debemos ser capaces de entender su contexto y ofrecer lugares más amables, más humanos y más cercanos”. Según explicó, las familias encuentran en esta nueva área “un entorno cariñoso y seguro que intenta paliar la angustia y la ansiedad, tanto de los pequeños como de los propios padres”. Mingo concluyó que proyectos como este refuerzan una atención “de calidad humana, cercana y pensada ante todo para los niños y sus familias”.

Desde la Fundación Uniteco, Núñez ha explicado que la elección del Ramón y Cajal responde a que “buscamos hospitales que puedan generar el mayor impacto posible y ayudar al mayor número de niños”. Ha adelantado que “ya hay tres o cuatro hospitales en cola”, aunque prefirió no desvelarlos para “mantener la magia hasta el inicio de cada proyecto”. Asimismo, ha reiterado que el objetivo final es “ayudar a los niños allí donde podamos; nuestro sueño es pintar todos los hospitales y, con la ayuda de todos, creo que podremos conseguirlo”.

Finalmente, la jefa de Servicio de Pediatría ha insistido en la importancia de crear un espacio atractivo y cercano para los menores. “Queríamos un lugar muy acogedor, donde los niños interactúen con los dibujos y con toda la tecnología que hemos incorporado”, señaló. Su intención es que los pequeños “se olviden de que están en un hospital y sientan que están en un sitio agradable, en el que incluso les apetezca volver porque no les da miedo”.

García Cuartero destacó el valor educativo y emocional de las herramientas digitales: “Las pruebas se explican de forma sencilla, y eso les ayuda a entenderlas y a perder el miedo cuando llegan al hospital”. La respuesta de los menores, afirmó, está siendo extraordinaria: “Los niños se quedan muy impactados; solo con ver las imágenes ya están encantados”. Como ejemplo, señaló el uso de gafas de realidad virtual en procedimientos como extracciones de sangre: “Cuando les ponemos las gafas, se desconectan completamente de lo que les estamos haciendo y se quedan fascinados con la experiencia visual”. A su juicio, estos recursos “les ayudan a entender mejor lo que ocurre y a no sentir miedo cuando vuelven al hospital”.


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