El Comité de Huelga, formado por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) y el Sindicato Médico Andaluz (SMA), se ha reunido este jueves con el Ministerio de Sanidad en un nuevo intento de acercar posiciones en plena huelga de cuatro días consecutivos contra el borrador del Estatuto Marco. El encuentro se ha producido en un contexto de creciente tensión entre ambas partes y con la voluntad de abordar las principales demandas planteadas por las organizaciones médicas.
Tras la reunión, tanto el Comité de Huelga como el Ministerio se han comprometido a continuar negociando sobre una serie de cuestiones que ambas partes consideran prioritarias. Según explican los sindicatos, el trabajo continuará de manera más específica sobre “un estatuto y un Ámbito de Negociación propios, una clasificación profesional adecuada, la jornada laboral médica, la declaración de Medicina como profesión de riesgo, la movilidad forzosa y la exclusividad”. Para avanzar en estos asuntos, se ha acordado celebrar una nueva reunión el próximo 17 de diciembre.
Las organizaciones recuerdan, no obstante, que fuera de estos avances no se ha alcanzado ningún compromiso adicional. CESM y SMA subrayan que el conflicto permanece abierto y que mantendrán las movilizaciones “puesto que el ministerio no retira su propuesta actual”. Aun así, valoran positivamente que “se haya desbloqueado una negociación que parecía estancada tras el último encuentro” y destacan la disposición de ambas partes para seguir explorando vías de acuerdo.
El Comité de Huelga interpreta que, en esta tercera jornada de paro nacional, el amplio seguimiento de la huelga ha sido determinante para que Sanidad haya reconsiderado su postura. A su juicio, el ministerio ha retirado el ultimátum planteado en la reunión anterior, un gesto que los sindicatos atribuyen a la fortaleza exhibida por el colectivo. Consideran que esta reacción demuestra “la importancia de la unión de la profesión en contra del borrador de Estatuto Marco de Sanidad”.
Postura del Ministerio
Por su parte, el Ministerio de Sanidad ha reiterado su voluntad de diálogo, aunque, como ha dicho en multitud de ocasiones, ha dejado claro que no contempla la creación de un Estatuto Propio para los médicos. Fuentes ministeriales subrayan que el departamento «atiende todas las demandas del Comité de Huelga dentro de sus competencias y garantiza la unidad del Sistema Nacional de Salud (SNS)«, insistiendo en que un Estatuto Propio «fragmentaría el sistema y segregaría al resto de profesionales sanitarios«. Además, recuerdan que no pueden incorporar a la negociación materias que corresponden a las CCAA, ya que hacerlo «invalidaría el texto por inconstitucional».
Sanidad defiende que su propuesta de reforma avanza en la reducción de la temporalidad, la actualización de la clasificación profesional y la regulación de la jornada y las guardias. Según el ministerio, estos cambios buscan modernizar el marco laboral del Sistema Nacional de Salud y corregir desequilibrios históricos sin comprometer la cohesión del modelo. Aun así, asegura que seguirá dialogando con los representantes del colectivo médico y del resto del personal sanitario para acercar posiciones en los próximos días.
Punto de conflictos
El punto más conflictivo es la demanda de un Estatuto Propio para los facultativos. CESM y SMA consideran imprescindible un ámbito de negociación diferenciado que garantice interlocutores exclusivos y representativos. La alternativa planteada por Sanidad —crear un capítulo normativo específico o mesas técnicas exclusivas— no convence al sindicato, que denuncia que la composición seguiría bajo el paraguas de mesas sectoriales “controladas por sindicatos ajenos al colectivo médico”.
Otro aspecto clave es la clasificación profesional. CESM critica que el Ministerio siga sin reconocer el grupo A1 plus, necesario —según el sindicato— para equiparar formación, responsabilidad y retribución. Mantener en un mismo nivel a titulados con 240 créditos y a médicos con 360 y especialidad es, asegura la Confederación, una “infravaloración estructural” del trabajo facultativo.
El régimen de guardias es otro de los puntos de ruptura. El Comité de Huelga denuncia que la propuesta no clasifica la guardia como actividad extraordinaria, no garantiza una retribución superior a la hora ordinaria y tampoco asegura su cómputo para la jubilación. Además, critica que el borrador perpetúe el uso de las guardias como herramienta para suplir plantillas insuficientes y mantenga la figura de las “necesidades del servicio”, que según CESM permite prolongar jornadas más allá de las 45 horas semanales.
La organización rechaza igualmente un régimen de incompatibilidades que considera discriminatorio, las diferencias retributivas por igual trabajo y la exclusividad para mandos intermedios. En un sistema que padece una fuga de médicos cada vez más pronunciada —subrayan— no se pueden añadir nuevas barreras para captar talento.