Huelga médica por el Estatuto Marco: «Si no nos cuidan, la Sanidad Pública morirá»

Fuentes de Sanidad aseguran que "se ha respetado el derecho a huelga" y destacan que "el trabajo del Ministerio ha desbloqueado una reforma que llevaba 22 años atascada"

Los pasillos del Hospital Universitario La Paz, uno de los buques insignia de la sanidad madrileña, están abarrotados. A simple vista, podría parecer un día más. Pero no lo es. Este viernes se vive la segunda jornada de huelga médica nacional convocada por el Comité de Huelga, formado por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) y el Sindicato Médico Andaluz (SMA). Tras semanas de negociaciones fallidas con el Ministerio de Sanidad y un encuentro reciente que los sindicatos calificaron como “improductivo”, el conflicto por la reforma del Estatuto Marco ha hecho estallar al colectivo médico. En La Paz, las cirugías no urgentes se han suspendido, mientras los servicios mínimos intentan garantizar la atención a los casos más graves.

“Hoy no he podido operar. La intervención que tenía programada fue cancelada por falta del anestesista, debido a la huelga”, explica Isabel Marín, cirujana general digestiva en el Hospital La Paz a Gaceta Médica. Su nombre es ficticio, a petición de la profesional. Aunque ella no ha podido secundar el paro por responsabilidad con su servicio, apoya sin fisuras las reivindicaciones. “Lo que se pide es razonable. Nadie quiere dañar al paciente, pero si las condiciones siguen así, el sistema colapsará. El Estatuto Marco no reconoce la realidad laboral de los médicos: hacemos guardias interminables, muchas veces no cotizadas, y cada vez tenemos más responsabilidades sin un marco legal justo ni actualizado”.

“Hoy no he podido operar. La intervención que tenía programada fue cancelada por falta del anestesista, debido a la huelga”

En los quirófanos de urgencias y oncología, donde los servicios mínimos obligan a mantener la actividad, Laura Ruiz, también cirujana general —nombre ficticio a petición de la profesional—, señala a este medio que el ambiente es tenso, pero contenido. “La huelga se nota menos porque en urgencias y patología oncológica estamos protegidas, pero las operaciones menos graves sí se han retrasado. La sensación es de hartazgo. Cada vez hay más carga y menos manos. Muchos residentes de primer año no quieren quedarse en Madrid, prefieren otras comunidades autónomas donde las condiciones son algo mejores. Somos cada vez menos, pero entendemos cada día a más personas. La vocación se desgasta a golpe de sobrecarga y abandono institucional”.

Ambas médicas coinciden en que esta movilización no es solo por su bienestar profesional, sino por la supervivencia del sistema público. “Si no se nos cuida, la sanidad pública se va a morir”, dice contundente Ruiz. “Nosotras sostenemos esta estructura. Llevamos la voz cantante en quirófano, en urgencias, en planta… pero si seguimos así, esto no aguanta”. La protesta reclama una negociación real para lograr un Estatuto Marco específico para médicos, que garantice la equiparación con otras comunidades, el control de las horas trabajadas, la cotización de las guardias y un reconocimiento efectivo de las condiciones particulares de la profesión médica. Para muchas, el mensaje es claro: esta huelga no busca parar la sanidad, sino evitar que se pare del todo.

La huelga también ha tenido consecuencias directas para los pacientes, especialmente en intervenciones no urgentes. “Llevaba varios meses esperando una operación y me avisaron este viernes de que se suspendía por la huelga”, lamenta un paciente afectado. Para Marín, este tipo de impacto es inevitable y, de hecho, necesario para que la protesta tenga sentido: “Obviamente en urgencias o en oncología no puede notarse, porque están protegidas, pero en otros servicios sí. El objetivo es que trastoque a la población, como una huelga de transporte que te deja sin tren. Si no se nota, no sirve de nada”.

«Los médicos y facultativos necesitamos un estatuto propio que recoja nuestras responsabilidades y la particularidad de nuestro oficio»

Una escena parecida se vive también en el Hospital Universitario Ramón y Cajal, donde varios pacientes aseguran que sus citas han sido canceladas a causa de la huelga médica. “Tenía una consulta con el oftalmólogo y me la han anulado por la huelga”, comenta una mujer en los pasillos del centro madrileño, visiblemente frustrada por el retraso.

Mientras tanto, en el mismo hospital, los médicos reconocen que este viernes trabajan bajo más presión de la habitual. «Estamos con mucho trabajo, supliendo a los compañeros que están de huelga y cubriendo los servicios mínimos», explica una médica del centro, quien subraya que la huelga

A su lado, Mario González, residente de primer año, lamenta no haber podido sumarse a la protesta y reivindica la necesidad de un marco normativo específico para el colectivo: “Los médicos y facultativos necesitamos un estatuto propio que recoja nuestras responsabilidades y la particularidad de nuestro oficio”. González advierte, además, del creciente desgaste del personal sanitario: “Estamos llegando al límite. No pueden seguir tirando siempre de nuestra vocación; tienen que hacer algo para sostener este sistema”.

También en este centro, una cirujana general que ha preferido no revelar su nombre explica a Gaceta Médica que no pudo sumarse a la huelga porque tenía guardia, pero respalda plenamente las reivindicaciones. “Es la única forma de que la Administración entienda que estamos al borde del colapso. No podemos seguir con jornadas de guardia interminables ni con injusticias como que una hora de guardia se pague menos que una ordinaria. En cualquier otro trabajo, las horas extra se compensan mejor. Tiene que haber justicia y respeto por lo que hacemos”.

Sanidad respeta la huelga médica

Por su parte, el Ministerio de Sanidad ha defendido la reforma del Estatuto Marco como un paso histórico tras más de dos décadas de bloqueo. Fuentes del departamento aseguran que «se ha respetado el derecho a huelga«, pero insisten en que «el trabajo del Ministerio ha permitido desbloquear una reforma que llevaba 22 años atascada». Según su versión, el nuevo Estatuto mejora los derechos de todo el personal sanitario, reduce la precariedad y elimina definitivamente las guardias de 24 horas, una reivindicación histórica de los profesionales. Con esta actualización legal, subrayan, se busca modernizar la sanidad pública, hacerla más segura y equitativa, y garantizar mejores condiciones laborales para quienes sostienen el sistema.

Desde el Ministerio también reconocen el malestar acumulado por el colectivo médico, al que atribuyen años de sobrecarga y precariedad bajo un marco normativo obsoleto. En ese sentido, acusan a varias comunidades autónomas, especialmente aquellas gobernadas por partidos de derecha, de haber perpetuado la temporalidad y el deterioro del sistema con contratos precarios y escaso compromiso estructural. Pese a ello, recalcan que la nueva norma es fruto de meses de diálogo con los sindicatos mayoritarios y aseguran que no se rompe el diálogo social, sino que se amplía: “El objetivo ahora es incorporar a las comunidades autónomas, que tienen la mayor parte de las competencias en personal, plantillas y retribuciones, para culminar una reforma que nazca con el mayor consenso posible”.

Respecto a una de las principales reclamaciones del colectivo médico —un Estatuto propio—, el Ministerio rechaza tajantemente esta posibilidad al considerar que rompería la cohesión del Sistema Nacional de Salud. “Es un sistema multidisciplinar, donde trabajan médicos, enfermeras, farmacéuticos y otros profesionales sanitarios en equipo”, explican. Según su criterio, la vía más justa y eficaz es un Estatuto común con derechos diferenciados allí donde sea necesario, evitando lo que califican como “corporativismos” que podrían debilitar el sistema público. La clasificación profesional, insisten, ya se adapta al Marco Europeo de Cualificaciones (MECU), y recoge las especialidades y la formación avanzada sin necesidad de un marco específico para cada categoría.

Seguimiento de la huelga en las CCAA

Fuentes oficiales de la Comunidad de Madrid reportan que el seguimiento de la huelga médica ronda el 12‑15%, una cifra que contrasta con los datos ofrecidos en otras regiones. Por su parte, en Andalucía, las cifras oscilan entre el 34% y el 53% según la provincia —Almería (50,27%), Cádiz (50,56%), Córdoba (38,28%), Granada (39,52 %), Huelva (48,86%), Jaén (34,53%), Málaga (48,65%) y Sevilla (53,72%)—, alcanzando un promedio autonómico del 47,97%.

En Galicia, el seguimiento de la huelga también ha sido significativo. En Ourense, según fuentes del sindicato gallego Simega, se han suspendido alrededor del 85% de las consultas hospitalarias en comparación con un día normal, y solo 4 de los 17 quirófanos están operativos, exclusivamente para servicios mínimos oncológicos y fracturas. En Montecelo y el Provincial, 192 médicos, que representan el 34,2% de la plantilla, han secundado el paro.

En atención primaria, la huelga afecta a un 7,5% de los médicos, mientras que en el área de Salnés, el 28,9% del personal médico está de huelga. En A Coruña, contando con los servicios mínimos, el seguimiento ronda el 75%, y en Vigo se sitúa entre el 75% y el 80%, evidenciando una movilización muy alta en la comunidad gallega.

Manifestaciones por toda España

Además de la huelga, los sindicatos del Comité de Huelga y Agrupación Por un Estatuto Médico y Facultativo (APEMYF) han impulsado manifestaciones en múltiples puntos del país. Desde la CESM, los médicos han convocado concentraciones y marchas en decenas de ciudades como parte de la jornada nacional de protesta. Estas movilizaciones se desarrollan en hospitales, sedes gubernamentales y centros sanitarios de comunidades como Andalucía, Castilla y León, Aragón, Galicia, Canarias, Baleares, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Asturias, Cantabria, Extremadura, Murcia, Navarra, País Vasco, La Rioja, Cataluña, Ceuta y Madrid. En todas ellas, los profesionales reclaman condiciones laborales dignas y una normativa que recoja las particularidades de su profesión.

APEMYF, por su parte, ha respaldado el paro y emitido convocatorias en sus zonas de influencia, organizando manifestaciones para hacer visible el malestar creciente entre el colectivo. En Madrid, por ejemplo, Asociación de Médicos y Titulados Superiores (Amyts) ha programado su protesta con un punto de inicio frente al Congreso de los Diputados y una marcha hasta el Ministerio de Sanidad. Y en otras autonomías como Cataluña, Galicia, Canarias, Asturias, País Vasco, Aragón, Murcia o Andalucía, también se han realizado concentraciones frente a delegaciones del Gobierno, hospitales y centros de salud.


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