En el Hospital Universitario La Princesa y el Hospital General Gregorio Marañón, la mañana arranca con el movimiento habitual: pacientes que van y vienen, sanitarios que se desplazan con prisa entre las consultas, salas abarrotadas intentando mantener una normalidad frágil. Pero basta detenerse un instante para percibir que algo distinto atraviesa el ambiente. La palabra «huelga» flota en cada conversación, en las quejas de pacientes cuyas citas se han cancelado a última hora y en los carteles de “Servicios mínimos” que cuelgan de las paredes.
Así transcurre el primer día de la huelga médica nacional, convocada por el Comité de Huelga formado por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) y el Sindicato Médico Andaluz (SMA). Los paros arrancan este martes 9 y se extenderán hasta el viernes 12, en protesta por el borrador del nuevo Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad, al que los sindicatos acusan de no responder a las necesidades del colectivo.
Los pasillos de la Princesa están llenos de mensajes reivindicativos: “Huelga de Sanidad”, “Stop guardias 24 horas» todos ellos del sindicatos médico madrileño Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyst), pegados en columnas, paredes y máquinas expendedoras. Asimismo, en el Gregorio Marañón, los carteles que anuncian la manifestación de Amyts celebrada este martes son visibles en varios accesos del hospital. En ellos se recogen las principales reivindicaciones del sindicato, centradas en un Estatuto Marco propio y una negociación específica para los facultativos, ejes del conflicto que mantienen los médicos con la Administración.
Entre tanto, los pacientes que esperan en las zonas de consultas comentan que varias de sus visitas han sido canceladas, algunos con evidente enfado y otros resignados ante el sistema. Quienes sí secundan la huelga insisten en que, para ellos, es una cuestión de seguridad y dignidad laboral. Un médico de Medicina Interna del hospital La Princesa, en servicios mínimos, defiende su postura con contundencia a Gaceta Médica: “Luchamos por unos derechos justos, seguros para nosotros y para los pacientes«.
“No se puede trabajar 24 horas seguidas y esperar que no haya consecuencias peligrosas”
Afirma que no pueden continuar trabajando 80 horas a la semana: «La seguridad corre peligro cuando sobrepasamos las 24 horas de guardia; es una salvajada. Solo pedimos lo que es justo, incluso que las guardias coticen para la Seguridad Social”. Su visión coincide con la de muchos facultativos del área de consultas, para quienes el régimen de guardias y la sobrecarga asistencial son la raíz del conflicto.
También los estudiantes de quinto y sexto de Medicina de la Universidad Autónoma, que este martes rotan por el hospital, muestran preocupación. Ven en la huelga un reflejo de lo que ellos mismos vivirán cuando terminen su formación. “No se puede trabajar 24 horas seguidas y esperar que no haya consecuencias peligrosas”, señalan a este medio.
Aseguran que muchos médicos del centro coinciden con ellos y quienes no realizan la guardia es por un tema económico: «Si realizas la huelga te afecta en el sueldo». Sin embargo, explican que varias intervenciones programadas para su rotación quirúrgica han sido canceladas por falta de profesionales disponibles: “La huelga se nota. Hay salas que hoy no han podido funcionar”.
Pero la protesta no es unánime. Fernando, endocrinólogo del centro, ha decidido no sumarse. Acudió a la primera convocatoria pero ahora se desmarca: “Esto ha ido desvariando y ha tomado una índole política que no me gusta”, afirma a este medio. Tampoco comparte varias de las reivindicaciones del Comité de Huelga: “Estoy en contra del Estatuto propio y de muchas de las medidas que plantean. Algunas son legalmente inviables”.
Asegura que la responsabilidad real la tienen las CCAA, por lo que las huelgas y las manifestaciones deberían ir en contra de ellas. Aun así, reconoce avances en el texto del Ministerio: “No es perfecto, pero es mucho mejor que lo que teníamos. El Estatuto Marco de 2003 esta desfasado”. Su postura, dice, es compartida por otros profesionales que, pese a reclamar mejoras, no consideran que la vía del paro sea la más adecuada en este momento.
Por otro lado, los médicos del Gregorio Marañón se encuentran en la misma situación. María, cirujana del centro, califica la protesta como “vital”: “La población debe entender que solo queremos unas condiciones laborales iguales al resto”. La profesional asegura que participará en la huelga y espera que más compañeros se sumen.
“La población debe entender que solo queremos unas condiciones laborales iguales al resto”
Como en otros centros, las guardias largas concentran las principales reivindicaciones. “Se ha llegado a un punto exagerado de horas y eso es lo primordial que debe cambiar. Yo no querría que me atendiera una persona que lleva 24 horas trabajando”, explica María. La cirujana también destaca la cuestión económica: los médicos denuncian que las guardias se remuneran a un precio inferior al de la hora ordinaria, mientras que en otras profesiones las horas extraordinarias se pagan a un valor superior.
No obstante, la huelga no cuenta con adhesión total. Al igual que sucede en La Princesa hay profesionales que ven con buenos ojos la huelga. Miguel, médico del Marañón asignado a servicios mínimos, se muestra crítico con la convocatoria y los motivos de la misma: “No creo que ayude el giro que están tomando las negociaciones”.
También destaca la labor de la enfermería y advierte de que este tipo de protestas puede perjudicar el trabajo multidisciplinar que se ha venido construyendo en el hospital: “Las enfermeras están a nuestro nivel y nosotros no estamos por encima de ellas”. Aun así, Miguel reconoce la necesidad de cambios urgentes en la carga horaria: “La cantidad de horas que hacemos no se puede soportar”.
El Comité de Huelga rechaza la propuesta del Ministerio
En paralelo, el Comité de Huelga ha cerrado la puerta a cualquier acuerdo con el Ministerio de Sanidad tras rechazar por unanimidad la última propuesta para modificar el Estatuto Marco. El sindicato sostiene que la oferta no afronta las necesidades “estructurales” del colectivo y que deja intactos los problemas que han motivado la convocatoria.
El punto más conflictivo es la demanda de un Estatuto Propio para los facultativos. CESM y SMA consideran imprescindible un ámbito de negociación diferenciado que garantice interlocutores exclusivos y representativos. La alternativa planteada por Sanidad —crear un capítulo normativo específico o mesas técnicas exclusivas— no convence al sindicato, que denuncia que la composición seguiría bajo el paraguas de mesas sectoriales “controladas por sindicatos ajenos al colectivo médico”.
Otro aspecto clave es la clasificación profesional. CESM critica que el Ministerio siga sin reconocer el grupo A1 plus, necesario —según el sindicato— para equiparar formación, responsabilidad y retribución. Mantener en un mismo nivel a titulados con 240 créditos y a médicos con 360 y especialidad es, asegura la Confederación, una “infravaloración estructural” del trabajo facultativo.
CESM y SMA consideran imprescindible un ámbito de negociación diferenciado que garantice interlocutores exclusivos y representativos
El régimen de guardias es otro de los puntos de ruptura. El Comité de Huelga denuncia que la propuesta no clasifica la guardia como actividad extraordinaria, no garantiza una retribución superior a la hora ordinaria y tampoco asegura su cómputo para la jubilación. Además, critica que el borrador perpetúe el uso de las guardias como herramienta para suplir plantillas insuficientes y mantenga la figura de las “necesidades del servicio”, que según CESM permite prolongar jornadas más allá de las 45 horas semanales.
La organización rechaza igualmente un régimen de incompatibilidades que considera discriminatorio, las diferencias retributivas por igual trabajo y la exclusividad para mandos intermedios. En un sistema que padece una fuga de médicos cada vez más pronunciada —subrayan— no se pueden añadir nuevas barreras para captar talento.
El nuevo borrador del Ministerio
Mientras tanto, el Ministerio de Sanidad ha difundido la nueva versión del Anteproyecto de Ley del Estatuto Marco, que introduce cambios profundos en contratación, jornada laboral y carrera profesional. Entre los ejes centrales figura la lucha contra la temporalidad: los contratos para cubrir vacantes no podrán exceder tres años y los destinados a programas temporales o exceso de tareas tendrán un límite de tres años o nueve meses, respectivamente. En caso de incumplimiento, la administración deberá indemnizar al trabajador con hasta veinte días por año trabajado.
El texto también reorganiza la clasificación profesional, estableciendo grupos vinculados al nivel de titulación según el MECU, y define el Grupo 8 para categorías que exigen nivel 8 del marco formativo. En el ámbito de la jornada, el anteproyecto fija un máximo de 45 horas semanales de trabajo efectivo en cómputo cuatrimestral, con descansos obligatorios de 12 horas entre jornadas y 96 horas semanales en promedio trimestral. La suma de jornada y guardia no podrá superar las 17 horas consecutivas.
El anteproyecto fija un máximo de 45 horas semanales de trabajo efectivo en cómputo cuatrimestral, con descansos obligatorios de 12 horas entre jornadas y 96 horas semanales en promedio trimestral
Para los MIR y EIR, el límite de guardias se establece en 80 horas mensuales y se contempla la exención para mayores de 55 años, embarazadas o personal en riesgo, garantizando el complemento de atención continuada durante la baja de guardias.
Sin embargo, para los médicos este borrador no es suficiente y no están más cerca de conseguir sus objetivos que hace seis meses. Y así pasa el primer día de huelga, entre opiniones contrapuestas, carteles reivindicativos, consultas a medio gas y con la sensación de que el conflicto entre el Ministerio y los médicos aún está lejos de resolverse.