Indagar en la «sociología de la vacunación» para alcanzar coberturas universales: el reto de la inmunización antigripal

Un nuevo informe profundiza sobre el impacto de la pandemia en las actitudes y acciones de vacunación en la población adulta española.

Con el objetivo de monitorizar la opinión pública sobre la vacunación antigripal en relación con la evolución de la pandemia de COVID-19 un panel de expertos en la materia, en colaboración con la consultora GAD3 y CSL Seqirus, ha elaborado un informe bajo el nombre «El impacto de la pandemia de COVID-19 en las actitudes y acciones de vacunación antigripal en la población adulta española». Así, han investigado los cambios en las actitudes, percepciones y prácticas respecto a la vacunación antigripal en la población adulta española durante la pandemia. Además, han profundizado sobre sus intenciones de vacunación, con especial atención a los mayores de 65 años y a los grupos de alto riesgo.

Gracias a este trabajo, han logrado hacer una radiografía en la que han plasmado y descrito todas las cuestiones anteriormente mencionadas, ligadas a la vacunación antigripal para las temporadas 2021/22 y 2022/23. El fin último es poder identificar áreas clave para mejorar aún más la aceptación de la vacuna contra la influenza. Cabe destacar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene marcado como objetivo lograr que la aceptación europea de esta vacuna llegue al 75 por ciento, cifra que lamentablemente aún no se ha alcanzado.

GM se ha puesto en contacto con Javier Castrodeza, uno de los firmantes del citado estudio, quien ha subrayado que este trabajo «ayuda a entender en qué medida podemos introducir modificaciones en nuestras estrategias de comunicación y de información a la población y en qué medida, si introducimos esas modificaciones, mejoran la adherencia de las coberturas vacunales».

«Sociología de la vacunación»

Pese a que el estudio no tiene una representatividad numérica suficiente de todo el territorio nacional, dado que los datos proceden de 2.219 entrevistas telefónicas, según la información recopilada, los madrileños y andaluces vuelven a liderar la mayor intención de vacunarse contra la gripe (57 y 55 por ciento, respectivamente). Para el experto, «sería interesante que las propias comunidades autónomas ejercieran una valoración y pusieran en marcha una monitorización para conocer la opinión de sus ciudadanos sobre la vacunación de la gripe».

Javier Castrodeza.

Siguiendo esta línea, Castrodeza insiste en que hay diferencias palpables entre las autonomías de todo el territorio nacional. «Merecería la pena tener un análisis más pormenorizado de cómo se comporta la población por regiones, siempre con la intencionalidad de que los responsables sanitarios de esas comunidades establecieran programas con sus matices ad hoc«, afirma.

De hecho, señala que puede haber particularidades autonómicas que pueden interferir como el mayor uso de los medios de comunicación o de las redes sociales; la accesibilidad de los pacientes; la distancia; el número de profesionales sanitarios por habitante o de unidades asistenciales e, incluso, la edad de esas poblaciones o la propia gestión. «Indagar en estos aspectos, que podríamos tipificar como ‘la sociología de la vacunación‘, es una de las tareas que debiéramos desarrollar en más profundidad», asegura.

Por otra parte, Castrodeza también hace referencia a que en Salud Pública tienden a manejar mucho el indicador cuantitativo, es decir, el nivel de aceptabilidad, de morbilidad, mortalidad, proporción de positivos y de negativos, etc. Motivo de ello, incide en que abordar más la parte de investigación cualitativa «es una estrategia que nos ayudaría probablemente a mejorar las coberturas vacunales».

Con respecto a la intención de vacunación, la mitad de los españoles manifestó su deseo de vacunarse durante la temporada gripal 2022/23. En el grupo de personas de 65 años o más, esta cifra se elevó al 83,8 por ciento, porcentaje similar al encontrado en la temporada anterior, mientras que solo el 39,3 por ciento de los menores de 65 años manifestaron intención de vacunarse. Así, el 80,9 por ciento de los ciudadanos pertenecientes a un grupo de riesgo se vacunaron anualmente, con frecuencia o esporádicamente, frente al 36,6 por ciento de los que no pertenecían a ningún grupo de riesgo. 

Confianza en las vacunas

En la actualidad, pese a que, con el paso de los años se ha demostrado que la vacunación anual reduce el riesgo de muerte y complicaciones en personas de 65 años o más, la aceptación de la vacuna contra la gripe en la mayoría de los países europeos continúa siendo baja. No obstante, fruto de la coexistencia entre las temporadas de influenza estacional junto con la pandemia de COVID-19, las tasas de coberturas de vacunación antigripal sufrieron un notable aumento en España. De hecho, se logró alcanzar valores superiores al 65 por ciento en los mayores de 65 años y al 62 por ciento entre el personal sanitario.

En lo que respecta a la temporada 2022/23, aumentó la confianza en la vacunación (36,7 por ciento vs. 42,8 por ciento), la responsabilidad social (32,5 por ciento vs. 43,8 por ciento) y la concienciación sobre la importancia de la vacunación por COVID-19 (21,7 por ciento vs. 25,4 por ciento). Atendiendo al primero de los aspectos, el estudio mostró un aumento significativo de la confianza en las vacunas entre aquellos que afirmaron que tenían la intención de vacunarse. Sin embargo, a su vez también se incrementó la desconfianza entre aquellos que no tenían intención de vacunarse, pasando del 10,9 al 14,8 por ciento al comparar las dos estaciones.

A día de hoy, según asevera Castrodeza, «continúa existiendo un decaimiento del interés por las vacunas. Nos estamos olvidando de que, aparte de inmunizar, también protegen frente a las consecuencias del padecimiento de enfermedades de base». Asimismo, hace referencia al aumento de la cronificación de patologías y del envejecimiento de la población como factores a tener en cuenta de cara a fortalecer las estrategias de inmunización.

Información recibida a favor de la inmunización

En comparación con la temporada anterior, hubo un incremento significativo en la información recibida sobre esta vacuna. Pese a ello, paralelamente, en la población menor de 65 años también se aumentó la creencia de que falta información, aunque levemente (del 10,2 por ciento al 14,9 por ciento). Al respecto, la investigación saca a la luz que tan solo el 19,8 por ciento de los encuestados afirmó haber recibido información sobre la campaña de vacunación antigripal en el último año, aunque esta cifra duplica el porcentaje de los informados del año anterior.

Incidiendo en las fuentes de información consultadas sobre la campaña, destacaron los profesionales de la salud (39,5 por ciento), seguidos de los medios tradicionales (29,9 por ciento). Además, el 11,3 por ciento de los encuestados afirmó haber recibido la información en su lugar de trabajo. Sin embargo, hubo una disminución significativa entre los que afirmaron haber recibido información de la administración pública en comparación con la temporada anterior.

Entre las medidas más valoradas para promover la vacunación se encuentran la información sobre la vacuna y sus beneficios (79,8 por ciento), facilitar el acceso a los centros de atención primaria (76,6 por ciento), promocionar la campaña a través de los medios de comunicación (70,7 por ciento) y enviar SMS recordatorios anuales (66,4 por ciento). 

La falta de indicación profesional, un punto a tener en cuenta

La mitad de los españoles que no se habían vacunado contra la gripe en los últimos años declararon que no se les había recomendado. Como consecuencia directa de ello, la falta de indicación sigue siendo el principal motivo de decisión para no vacunarse (49,9 por ciento), aumentando siete puntos respecto al año anterior. Asimismo, hasta el 29,7 por ciento de los individuos que no se vacunaron consideraron que la gripe no era un virus grave, seis puntos más que la respuesta del año anterior, mientras que el 27,8 por ciento no creía necesaria la vacunación.

Javier Castrodeza afirma que el ciudadano está demandando esa confianza en el profesional. De hecho, indica que, si no recomienda de forma explícita o expresa la vacunación y si ni los propios profesionales se vacunan, la población puede considerar que no es tan importante. «Se produce la tormenta más perfecta para que se vaya produciendo una desafección de las estrategias de vacunación», lamenta.

Además, sostiene que una de las tristes realidades es que «la vacunación genera un mayor interés en la población cuando saltan situaciones de alerta o de riesgo de pandemia o hay crisis sanitarias». Motivo de ello, incide en que tanto las instituciones sanitarias como cualquier facultativo en el ejercicio de sus funciones sanitarias y asistenciales «deben mantener un pulso constante” para frenar este tipo de creencias. Asimismo, Castrodeza asegura que, al igual que se le consulta por otros hábitos ligados al estilo de vida, habría que desarrollar más la recogida de información y hacer preguntas al paciente ligadas a la vacunación. «Si en cada una de las visitas que hacemos a los servicios de atención primaria, o incluso las consultas especializadas, preguntáramos sobre cuál es el hábito vacunal de esa persona y aprovecháramos dos o tres minutos de tiempo incrementaría las coberturas vacunales», sostiene. «Es una estrategia fácil, barata y rápida», garantiza.

Generar una cultura vacunal en los centros educativos

«El principal reto que tenemos es caminar decididamente hacia una estrategia de vacunación lo más universal posible”, garantiza Castrodeza. Para ello, subraya que es esencial que se impulse la vacunación en los centros educativos, desde el colegio hasta las universidades. De hecho, incide en que hay que “hacer de la vacunación una estrategia de salud”.

“Generar una cultura vacunal en los rangos de edad en los que las personas ya tienen capacidad de raciocinio sería positivo para que, cuando llegaran a la edad adulta, puedan tomar decisiones ligadas a la vacunación por ellos mismos”, enfatiza. Sobre todo, Castrodeza recalca que deben ser conscientes de la importancia de la inmunización no solo para protegerse a ellos mismos, sino también a su entorno. “Hay que generar una cultura en la que se conciencie sobre que cumplir con la vacunación es una forma de vida saludable”, concluye.


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