Infecciones resistentes: la «pandemia silenciosa» que provoca 20 veces más muertes que los accidentes de tráfico

La SEIMC reunió a expertos, políticos y pacientes para debatir sobre la amenaza de las superbacterias, que ya provocan 24.000 fallecimientos anuales en España

El Congreso de los Diputados recogió la jornada «¿Estamos preparados para una era post-antibiótica?», organizada la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC). La cita ha reunido a la vanguardia de la medicina, la política sanitaria y las asociaciones de pacientes para abordar lo que ya se denomina la «pandemia silenciosa». El mensaje central es claro: sin una acción coordinada, políticas públicas sólidas y el reconocimiento formal de la especialidad de Enfermedades Infecciosas, el sistema sanitario moderno corre el riesgo de colapsar ante el avance imparable de las bacterias multirresistentes.

Una crisis de salud pública global

Actualmente, más de 24.000 personas fallecen cada año en España a causa de infecciones por bacterias resistentes a los antibióticos. Esta cifra es sobrecogedora si se pone en perspectiva: representa veinte veces más muertes que las producidas por accidentes de tráfico en el país. Según un estudio impulsado por la SEIMC y publicado en The Lancet, si la tendencia actual se mantiene, las resistencias antimicrobianas (AMR por sus siglas en inglés) podrían convertirse en la primera causa de muerte en el mundo para el año 2050, alcanzando los 10 millones de fallecimientos anuales a nivel global.

María Jesús Lamas, directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), fue contundente durante su intervención al señalar que «sólo actuando juntos, con políticas públicas sólidas y un enfoque ‘One Health’, podremos proteger la eficacia de los antibióticos y construir un futuro más seguro para todos». La jornada evidenció que las resistencias no solo se miden en vidas humanas, sino también en un impacto económico insostenible, con «costes directos estimados superiores a los 2.000 millones de euros anuales en España debido a hospitalizaciones prolongadas y fracasos terapéuticos».

La urgencia de la especialidad MIR: un vacío único en Europa

Uno de los pilares fundamentales del debate ha sido la necesidad de crear una especialidad MIR plena en Enfermedades Infecciosas, alineada con los estándares europeos. Francisco Javier Membrillo, presidente de la SEIMC, explicó que el actual modelo de Área de Capacitación Específica (ACE) es insuficiente para los retos actuales.

«Entramos en una era en la que cada bacteria tiene su propio mecanismo de resistencia y necesita un antibiótico específico. Por ello, en un contexto de rápido avance de las resistencias, es esencial reforzar la formación con una especialidad MIR plena y alineada con los estándares europeos, lo que no cumple un ACE», afirmó Membrillo. Según el presidente de la sociedad científica, «esta especialidad permitiría optimizar la selección del tratamiento antibiótico, un factor crítico en infecciones tiempo-dependientes» como la sepsis.

La situación de España es, además, una anomalía en el continente. Jean-Paul Stahl, presidente de la sección de Enfermedades Infecciosas de la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS-ID), destacó que España es el único país de la Unión Europea que no reconoce formalmente esta especialidad. «Desafortunadamente, los médicos formados en España no pueden acceder al examen común europeo al no existir una especialidad reconocida de Enfermedades Infecciosas en el país, caso único en la Unión Europea», aseguró Stahl. Para el experto europeo, es imperativo avanzar hacia una formación homogénea de alta calidad que garantice estándares comunes y facilite la movilidad profesional para luchar contra las resistencias a nivel internacional.

En esta misma línea, José María Miró, consultor senior del Hospital Clínic de Barcelona, subrayó que estas infecciones «son difíciles de tratar y se requiere mucha formación, la especialidad es una urgencia para evitar más muertes y poder formar a los nuevos profesionales antes de que nos jubilemos». Mientras advirtió también sobre la necesidad de «comunicar a la población esta urgencia a la sociedad de forma efectiva, ya que no son conscientes de los peligros».

La vicepresidenta de SEIMC, Patricia Ruiz, insistió en que «estamos formados y capacitados para hacer el diagnóstico de esas bacterias que tiene mecanismos de resistencia cada día más complejos y hace mucho más difícil su identificación. Nos permite abordarlo en un menor plazo de tiempo y tiene un muy buen efecto en la evolución del paciente. También es necesario un abordaje multidisciplinar, necesitamos a farmacéuticos, enfermeros, a la investigación, a la industria, y también a los pacientes, tenemos que escucharlos, y obviamente a las instituciones que son las que nos tienen que dar el paraguas para poder actuar».

El presidente de la SEIMC reconoció a Gaceta Médica el retraso en la tramitación después de recibir la aprobación unánime del dictamen técnico del Grupo de Trabajo. Una propuesta que debería haber pasado por la evaluación de la Comisión de RR.HH. del Ministerio de Sanidad a lo largo del mes de enero, pero que «finalmente no se ha llevado a cabo todavía, conocíamos ayer que va a haber un relevo en la Dirección de Ordenación Profesional y no sabemos si eso ha podido tener que ver. Pero como muy tarde en abril, porque hay un plazo de seis meses, tenemos que tener la respuesta, que estamos convencidos, que ha quedado claro que no puede ser otra que la creación de una especialidad plena vía MIR para una especialidad de enfermedades infecciosas en España».

«Los profesionales de los más de 100 servicios de especialidades infecciosas que ya existimos vamos a poder tener un reconocimiento de nuestra formación, y vamos a poder formar con un MIR a los que nos tienen que dar un relevo generacional. Este relevo es un problema, como recordaba la ministra de Sanidad, y es que para final de década se jubilan un tercio de los médicos que trabajamos en estas unidades, y evidentemente, aun con la aprobación de especialidad de este año, no llegamos a ese relevo. Cuanto antes empecemos, antes tendremos especialistas formados y homologados al mismo nivel que en toda Europa«, reconocía Membrillo a Gaceta Médica tras una jornada en la que tanto la especialidad como la concienciación de la población fueron los ejes principales del debate.

La visión clínica: el riesgo de un retroceso de décadas

La preocupación entre los profesionales de primera línea fue palpable. Juan Pablo Horcajada, jefe de servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital del Mar, lanzó una advertencia sobre «el futuro de la medicina tal y como la conocemos», ya que «sin antibióticos tendríamos un retroceso enorme en el avance de los últimos años o décadas. Esta medicina moderna sin los antibióticos no se podría hacer. Se vendría abajo el sistema».

Esta visión fue compartida por Beatriz Domínguez-Gil, directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), quien señaló que «la resistencia afecta a todas las áreas de la sanidad, aunque especialmente al área de trasplantes y se traduce directamente en fallecimientos. Para pacientes trasplantados, por ejemplo, la aparición de una bacteria resistente puede suponer la pérdida definitiva de la oportunidad de vida que representa el órgano recibido». Aclaró que «es importante saber que lanzamos un mensaje apocalíptico… hay que lanzar mensajes constructivos«.

Por su parte, María del Mar Tomás, vocal de comunicación de la SEIMC, hizo hincapié en la necesidad de transferir el conocimiento científico al entorno clínico, porque «ya hemos avanzado, pero necesitamos que toda la investigación que se ha realizado en los últimos años en el laboratorio llegue al paciente, con grupos de trabajos multidisciplinares para poder seguir usando los antibióticos y que esta crisis sea más leve», defendió.

‘One Health’ e innovación: más allá de la salud humana

El concepto de ‘One Health’ vertebró gran parte de las propuestas técnicas de la jornada. Este enfoque reconoce que la salud de las personas, los animales y el medioambiente están intrínsecamente conectadas por la circulación de bacterias resistentes. La jornada subrayó la necesidad de intervenciones multisectoriales, poniendo como ejemplo el desarrollo de nuevos antibióticos y la fagoterapia (uso de virus bacteriófagos) para tratar de forma precisa infecciones tanto en humanos como en animales.

Raquel Yotti, comisionada del PERTE para la Salud de Vanguardia, destacó que «hace falta mucho más conocimiento y concienciación ciudadana» y mencionó que ya existen iniciativas de coordinación interministerial para situar esta problemática como una prioridad. Yotti señaló que se está trabajando con la industria y reforzando la estrategia de salud global y el PERTE, reconociendo que «queda camino por recorrer para mejorar las condiciones de los investigadores en los hospitales y hay que pensar en incentivos para la inversión privada en I+D».

La voz de los pacientes: «La población no es consciente»

Uno de los momentos más emotivos e ilustrativos de la jornada fue el testimonio de Marianne Haverkamp, superviviente de un shock séptico y representante del Global Sepsis Alliance Survivors and Families Committee. Haverkamp relató cómo la rapidez en el diagnóstico es vital: «La sepsis puede avanzar muy rápido y poner en riesgo la vida en pocas horas. En esta enfermedad, cada hora de retraso en la selección del tratamiento antibiótico adecuado aumenta el riesgo de muerte en un 8%». Su experiencia personal sirvió para ilustrar cómo «un tratamiento ajustado y a tiempo marca la diferencia entre la vida y la muerte».

No obstante, el sentimiento general entre las asociaciones de pacientes es que el problema aún es invisible para el gran público. Juan Antonio Da Silva, de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes, señaló que «la población en general no piensa en este problema» y abogó por la «participación activa de las asociaciones para mejorar la concienciación», propuesta que apoyó Haverkamp insistiendo en que «el 80% de los casos de sepsis empieza en casa con una infección cualquiera».

Desde el ámbito de las poblaciones vulnerables, Toni Poveda, director de Cesida, recordó que «no solo es cuestión de tener información, sino de garantizar el acceso al sistema sanitario y un buen uso de la medicación, sobre todo en los colectivos vulnerables». Jorge Garrido, presidente de Apoyo Positivo, denunció la existencia de una «inequidad territorial» y advirtió que «las resistencias no solo surgen en hospitales, sino también en la comunidad, especialmente en infecciones de transmisión sexual (ITS) donde la falta de información y el uso inadecuado de fármacos están agravando el problema, además de la inequidad territorial«.

Voluntad política y realidades

El ámbito político estuvo representado, entre otros, por Kilian Sánchez, portavoz de Sanidad del Grupo Socialista en el Senado, quien defendió la labor del Gobierno asegurando que «aunque no exista este debate parlamentario no significa que el gobierno no esté haciendo frente a este problema», afirmó, destacando el papel que jugará la futura Agencia Estatal de Salud Pública (AESP). Sánchez también reconoció que, «aunque existe un reto, hay una oportunidad para el país gracias a la industria farmacéutica y a la calidad de los investigadores españoles. Tenemos que hacer lo mismo que con la COVID y el cáncer, concienciar a la población. Tenemos que trasladar a las Cortes Generales lo que está explicando la SEIMC».

Sin embargo, voces como la de José María Miró recordaron que, «si bien España lidera la investigación en microbiología incluso sin tener la especialidad reconocida, se requiere voluntad política y comunicación para tratar esta pandemia silenciosa, a la que no se le presta la atención debida».

Manuel Cuenca, subdirector general del ISCIII, puso el foco en la financiación asegurando que «nunca es suficiente», aclarando que un ensayo clínico convencional puede tardar cinco años en ofrecer resultados, «una demora que no nos podemos permitir», por lo que reclamó «un aporte de fondos constante y decidido». Por su parte, Rafael Cantón, jefe de Microbiología del Hospital Ramón y Cajal, coincidió en que «los informes diarios muestran un aumento claro de las resistencias. Los pacientes no son absolutamente conscientes de las implicaciones que tiene esta resistencia, no lo hemos transmitido bien«.

Propuestas para un futuro resistente

La jornada concluyó con un llamamiento a la acción inmediata. Los expertos de la SEIMC y los demás intervinientes coincidieron en varios puntos críticos para evitar la era post-antibiótica:

  1. Reconocimiento de la especialidad de Enfermedades Infecciosas vía MIR. Para garantizar una formación de excelencia, homogénea con Europa y capaz de dar respuesta a infecciones complejas y personalizadas.
  2. Impulso al enfoque One Health. Coordinación entre salud humana, animal y ambiental para frenar la circulación de bacterias multirresistentes.
  3. Fomento de la innovación y la investigación. Acelerar los ensayos clínicos, apostar por nuevas terapias como los fagos y mejorar las condiciones de los investigadores en el SNS.
  4. Educación y concienciación ciudadana. Trasladar a la opinión pública la gravedad del problema de forma constructiva, similar a como se ha hecho con el cáncer o la COVID-19, para fomentar un uso responsable de los antibióticos.
  5. Equidad en el acceso. Asegurar que los protocolos y la atención especializada no dependan del hospital o la comunidad autónoma donde se encuentre el paciente.

Como bien resumió Raquel Yotti, los mayores riesgos actuales son «la longevidad y la inequidad que afectan de forma global a todo el mundo». La jornada dejaba claro que las herramientas para frenar esta amenaza existen, pero requieren de una estructura formativa sólida y un compromiso político y social a largo plazo. España se encuentra ante el reto de dejar de ser la excepción europea y liderar, con todos los recursos de su sistema sanitario, la lucha por preservar la eficacia de los antibióticos, los medicamentos que han sostenido la medicina moderna durante casi un siglo.


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