La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) ha lanzado un informe con mensaje contundente: la coordinación sanitaria salva vidas, reduce costes y es un imperativo ético. La presentación de su Informe bienal SESPAS 2026 pone sobre la mesa que una mejor coordinación podría reducir hasta un 30% la mortalidad y los reingresos en pacientes con patologías crónicas.
En un contexto de envejecimiento poblacional y aumento de la complejidad clínica, la fragmentación asistencial se ha convertido en «un daño evitable para el paciente». El informe, compuesto por 14 artículos científicos y elaborado por 45 expertos, es una hoja de ruta estratégica para transformar un sistema que, según SEPAS, funciona como un conjunto de compartimentos estancos.
Los datos presentados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) revelan que solo en 2022, más de 1,1 millones de muertes en la Unión Europea podrían haberse evitado si hubieran existido sistemas sanitarios más eficaces, coordinados y con intervenciones de salud pública adecuadas. Según el informe, esta mortalidad evitable es el síntoma del fallo en la continuidad de los cuidados.
Mientras que los sistemas sanitarios coordinados gastan entre un 1,1% y un 1,5% de su presupuesto en administración, modelos fragmentados como el estadounidense consumen hasta un 9,4%
En España, el reto es mayúsculo. El 54,3% de la población mayor de 15 años padece al menos una enfermedad crónica, una cifra que se dispara por encima del 80% en los mayores de 65 años. Pero el problema no es solo la enfermedad, sino la pluripatología: el 44% de las mujeres y el 40% de los hombres mayores de 65 años conviven con dos o más dolencias crónicas simultáneamente. Estos millones de ciudadanos necesitan una atención que sea continua, capaz de integrar prevención, diagnóstico y tratamiento sin fisuras. Sin embargo, la realidad actual es que cerca del 60% de las hospitalizaciones evitables están ligadas a un manejo deficiente de enfermedades comunes como la diabetes, la insuficiencia cardíaca o la EPOC.
La Atención Primaria como eje vertebrador
Una de las tesis centrales del Informe SESPAS 2026 es la necesidad de fortalecer la Atención Primaria (AP) no solo como puerta de entrada, sino como el verdadero eje vertebrador del sistema. Eduardo Satué, presidente saliente de SESPAS, aboga por un cambio radical en la organización de los centros de salud «para revertir el hospitalocentrismo imperante».
La propuesta es clara: consolidar equipos realmente multiprofesionales. Ya no basta con el binomio médico-enfermera; es imprescindible integrar de forma efectiva a farmacéuticos, fisioterapeutas, psicólogos, trabajadores sociales, odontólogos, higienistas dentales y técnicos de cuidados auxiliares de enfermería (TCAE). Incluso se propone redefinir el papel del personal administrativo para que sea «parte de la tríada de atención directa al usuario».
Una atención sanitaria bien articulada tiene el potencial de reducir hasta un 30% la mortalidad y los reingresos hospitalarios en pacientes con patologías crónicas
Este enfoque no busca solo atender la enfermedad en el centro físico, sino extender la salud a la comunidad. Se trata de «colaborar con el mapa de activos en salud comunitario«, conectando el sistema sanitario con redes vecinales y servicios sociales para ofrecer una atención integral que responda a las necesidades reales de las personas.
Eficiencia económica: el ahorro de coordinar
Frente a quienes ven la coordinación como un gasto adicional, José Ramón Repullo, experto en Planificación y Economía de la Salud, sostiene lo contrario: la coordinación incrementa la eficiencia y reduce costes derivados de duplicidades. El debate no es solo organizativo, sino de gobernanza y sostenibilidad.
Los datos comparativos son reveladores. Los sistemas sanitarios bien coordinados apenas destinan entre un 1,1% y un 1,5% de su presupuesto a tareas administrativas, una cifra ínfima si se compara con el 9,4% que consume el modelo estadounidense, caracterizado por su alta fragmentación. Mejorar la articulación entre niveles asistenciales permite eliminar procesos innecesarios y burocracia que no aporta valor clínico, permitiendo que los recursos se centren donde realmente importan: en el paciente.
Seguridad del paciente
La transición del hospital al domicilio es, según Ana Magdalena Vargas, autora de uno de los estudios, uno de los momentos más vulnerables. La falta de comunicación entre niveles y la fragmentación de la información clínica se traducen en errores de medicación y agravamientos evitables.
Solo en 2022, la Unión Europea podría haber evitado 1,1 millones de muertes mediante sistemas de salud más eficaces, coordinados y con mejores intervenciones de Salud Pública
Para combatir este riesgo, el Informe SESPAS 2026 exige una interoperabilidad real de la historia clínica. No es solo un avance tecnológico; es una herramienta ética para garantizar que la información acompañe al paciente en todo su recorrido, evitando que se pierdan datos cruciales entre una consulta de especialista y el médico de familia. La «historia clínica compartida» es, en esencia, la vacuna contra la desinformación que hoy compromete la seguridad de miles de pacientes.
Salud Pública: de la prevención a la transformación
Para SESPAS, la coordinación no debe limitarse a los centros asistenciales. Manuel Herrera Artiles, presidente de SESPAS, destaca que la integración de profesionales de salud pública en los equipos clínicos es vital para que la prevención sea parte del día a día y no un elemento aislado. Una salud pública bien coordinada tiene el poder de transformar el sistema, reduciendo la presión sobre los servicios de urgencias y actuando sobre las causas profundas de la enfermedad.
El informe también destaca el papel de las estrategias nacionales como vehículos para garantizar la cohesión territorial y la equidad. En un país descentralizado, la coordinación efectiva es la única garantía de que un paciente reciba la misma calidad de atención independientemente de su código postal.
El 80% de los españoles mayores de 65 años padece al menos una patología crónica, y más del 40% convive con dos o más enfermedades simultáneamente
Un imperativo para el futuro del SNS
El Informe SESPAS 2026 deja una conclusión nítida: coordinar no es una opción, es una necesidad urgente para garantizar la supervivencia del Sistema Nacional de Salud. Los 45 expertos que firman este documento coinciden en que sin una reforma estructural que ponga fin a la fragmentación, cualquier otra mejora será parcial y limitada.
La coordinación es, en última instancia, una cuestión de calidad, ética, eficiencia y equidad. Reducir la mortalidad en un 30% está al alcance de la mano, pero requiere la valentía política de planificar la coordinación desde el inicio y no como un parche a posteriori. Como bien resume Valle Coronado, coordinadora del informe: «No se trata de coordinar lo planificado sino de planificar la coordinación desde el inicio».