En la actualidad, agilizar el acceso a tratamientos oncológicos innovadores es una de las asignaturas pendientes del sistema sanitario español. Tanto los altos costos de estas terapias como las barreras regulatorias o la desigualdad en función del código postal se presentan como algunos de los enemigos a batir. Cabe mencionar que, según el último informe W.A.I.T, el tiempo de espera hasta la disponibilidad de medicamentos innovadores en España aumentó, de media, de 629 a 661 días en 2024. Pese a los datos, la propia ministra de Sanidad, Mónica García, aseveró -en el mes de febrero- que «no es verdad que España tenga mayor dificultad en el acceso a los fármacos oncológicos que otros países». En este sentido, sacó a colación el liderazgo de España en ensayos clínicos, que tiene más de 30.000 fármacos accesibles antes de estar financiados y que tiene un gasto en PIB en Farmacia mucho mayor que los países de nuestro entorno.
Pero no todo es negativo, la innovación en terapias oncológicas también abre un abanico de oportunidades para los pacientes que vienen de la mano del desarrollo exponencial de las nuevas tecnologías en este campo, la consolidación de la medicina de precisión y la apuesta por la colaboración público-privada del sector sanitario.
Encuentro Anual de la AGP
Con el objetivo de reflexionar sobre estos retos y oportunidades y de poner sobre la mesa la importancia de la implicación de los pacientes tanto en la innovación como en la investigación de los tratamientos oncológicos se ha desarrollado una de las mesas de debate del Encuentro Anual de la Alianza General de Pacientes (AGP). En este marco, se han abordado cuestiones como los aspectos a considerar en la investigación clínica en mujeres, en qué punto está y se prevé que esté la equidad y el acceso a la innovación en cáncer o las terapias avanzadas.
Para ahondar en ello, se ha contado con Vicente Escudero, farmacéutico oncológico del Servicio de Farmacia Hospitalaria del Hospital Gregorio Marañón (Servicio ganador del Premio BiC 2024); Blanca Quijano Ruiz, coordinadora clínica de la Red Andaluza de Terapias Avanzadas. (Premio BiC 2024 a Mejor Gestión Hospitalaria en CCAA) y José Antonio Tocino, coordinador de la Asociación Española de Afectados de Cáncer de Pulmón (AEACaP) de la Comunidad de Madrid. El debate ha sido moderado por Alicia Gil, CEO de Omakase Consulting.
Descentralizar el acceso y agilizarlo
Para Escudero el reto principal es el propio acceso en sí, «es lo primero de lo que hay que partir». En su intervención, ha recalcado que se debe trabajar conjuntamente para que los tratamientos innovadores estén disponibles de forma inmediata. «También es esencial que haya equidad entre comunidades autónomas e, incluso, entre los propios hospitales», ha incidido. De hecho, como ejemplo del «buenhacer» ha sacado a colación el Plan de CAR-T con el que cuenta España, «un modelo de éxito para garantizar el acceso a estas terapias a nivel nacional».

«Hay que buscar nuevas fórmulas de financiación que permitan que se reduzca el precio para garantizar la accesibilidad a fármacos innovadores»
Vicente Escudero, farmacéutico oncológico del Servicio de Farmacia Hospitalaria del Hospital Gregorio Marañón.
Por otro lado, el farmacéutico oncológico del Gregorio Marañón ha hecho referencia al precio de la financiación en su conjunto y lo ha catalogado como el principal «obstáculo». En este sentido, ha aseverado que hacen falta modelos de acceso precoz. «El Ministerio de Sanidad y la industria tienen que llegar a un punto común», ha remarcado. «Hay que buscar nuevas fórmulas de financiación que permitan que se reduzca el precio para garantizar la accesibilidad a fármacos innovadores», ha aseverado. De hecho, ha lamentado que, a día de hoy, no se tienen en cuenta ni los costes sanitarios ni los no sanitarios que se ahorran. Por ejemplo, ha sacado a colación que «no se tiene el cuenta número de consultas que evita a nivel hospitalario ni a nivel de Atención Primaria».

«La tendencia es poder llegar a fabricar en el propio hospital las terapias génicas«
Blanca Quijano Ruiz, coordinadora clínica de la Red Andaluza de Terapias Avanzadas.
A su vez, Quijano ha sacado a colación la importancia de descentralizar el acceso a las terapias innovadoras. En concreto, ha incidido en la necesidad de que se produzca una expansión nacional de los centros especializados: «Es esencial para la adminsitración descentralizada de estos tratamientos». De hecho, ha hecho referencia a que «la tendencia es poder llegar a fabricar en el propio hospital las terapias génicas».
La importancia de contar con un paciente experto
Otro de los puntos abordados en la jornada ha sido la necesidad de impulsar el conocimiento de las terapias en los pacientes para lograr «pacientes expertos». Asimismo, se ha puesto sobre la mesa que no se debe olvidar que el retraso en el acceso impacta directamente sobre la salud de estos pacientes y su supervivencia. Al respecto, Tocino ha sostenido que «la incorporación de nuevos tratamientos para nosotros es vital porque nuestra vida depende de ello». «A nivel europeo se esta fomentando que los pacientes estén involucrados en la toma de decisiones», algo que lamenta que no sucede en España, al menos bajo su punto de vista.

«La incorporación de nuevos tratamientos para nosotros es vital porque nuestra vida depende de ello»
José Antonio Tocino, coordinador de la AEACaP de la Comunidad de Madrid.
Además, Tocino ha señalado la importancia de tener la información «no clínica» del paciente y de «construir un «paciente experto» en su patología gracias a la formación. Con este objetivo en mente, ha sostenido que es de extrema relevancia que los pacientes entiendan con qué les van a tratar, cómo y sus consecuencias sobre su vida. «El paciente tiene que coger las riendas y decidir de forma propia», ha enfatizado. En esta línea, ha mencionado que «el consentimiento informado debe producirse de la forma más clara posible«, ha añadido. Sobre esta cuestión, Quijano ha señalado que ellos se lo mandan a las propias asociaciones de pacientes para tener un feedback preciso sobre qué es lo que necesita el paciente. «Hay mucho trabajo por delante, tanto por parte de los pacientes como de los investigadores y la propia Administración», ha incidido Tocino.
Al hilo de esto, Escudero ha hecho hincapié en que tiene que haber un equilibrio entre lo que se tiene que saber un paciente cuando participa en un ensayo clínico y lo que tiene que saber otro paciente cuando el fármaco mismo fármaco se comercializa y llega a sus manos. Así, ha hecho referencia a la disparidad de «responsabilidades» que se le exigen de cara a conocer el fármaco en función del momento en el que se acceda a él. Además, ha afirmado que se debe adaptar el conocimiento a las capacidades de cada paciente. «Hay que conocer al pacinete en su conjunto para poder ofrecerle la mejor alternativa terapéutica y hay que adaptar su formación para que participe lo que pueda en la toma decisiones», ha mencionado.
Evaluciones clínicas conjuntas
A partir del 12 de enero de 2025, los nuevos medicamentos para el tratamiento del cáncer, así como los medicamentos de terapia avanzada, se someterán a evaluaciones clínicas conjuntas a nivel europeo (Joint Clinical Assesment; JCA), motivo de ello, dar respuesta a los retos anteriormente mencionados se postula como toda una necesidad para garantizar el acceso temprano a terapias innovadoras en España.
Escudero ha hecho mención al «valor score ESMO», que hace referencia al ESMO-MCBS (ESMO-Medical Care Best Practices for Solid Tumours), una herramienta de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) que proporciona puntuaciones a diferentes opciones de tratamiento para tumores sólidos, con el objetivo de guiar la toma de decisiones clínicas. «Este tipo de iniciativas nos valen para poder cuantificar ese valor de cara a financiar fármacos», ha indicado. Sin embargo, para él la parte más compleja no es la valoración clínica de cada medicamento sino «aterrizarlo» a cada país. «Cada uno tiene legislaciones diferentes en cuanto a la ley de contratación pública, la ley de fijación de precios…», menciona. De hecho, asevera que esto no sólo impacta sobre la fijación de precios sino sobre el propio sistema sanitario. «Tiene sentido que no tenga el mismo precio en un país que exista una co-financiación que en un país que tenga todo incluido», ha afirmado.
Por su parte, Tocino ha alegado que unificar las evaluaciones clínicas daría ventajas y aportaría valor, «se ahorraría tiempo». No obstante, ha manifestado su preocupación por su impacto nulo sobre la agilización del acceso. «Me preocupa que se tome una decisión conjunta de un medicamento y los tiempos no se mejoren», ha señalado. «Todo lo ganado en cohesión, a nivel de evaluación, se pierde cuando llega al país concreto», ha añadido. Además, señala el momento en el que las compañías se plantean la posibilidad de exportar el fármaco a otros países porque no es comercialmente viable en España.
Como conclusión, los tres ponentes han vuelto a recalcar la importancia de acortar el tiempo de espera en el acceso a fármacos innovadores porque el cáncer no espera. Además, han solicitado el aumento de la transparencia en todo el proceso y que, además de las responsabilidades ligadas a Sanidad y a las agencias reguladoras, las compañias «den su brazo a torcer» en lo que respecta al ajuste de los precios. Al respecto, han incidido en que deben pensar en las enfermedades que no tienen opciones terapeuticas y, sobre todo, en los pacientes que las padecen.