En medio de las negociaciones acerca del Estatuto Marco, el Ministerio de Sanidad ha revelado una de las medidas que quieren incluir: la exclusividad para los jefes de servicio. Es decir, que no se permitirá la compatibilidad de cargos en la sanidad pública y en la sanidad privada. En definitiva, una bomba de relojería que ha suscitado debate en el sector.
Desde la Fundación IDIS creen que «lo ideal sería que los profesionales trabajasen en un mismo proyecto o centro». Sin embargo, su directora general, Marta Villanueva, expone en declaraciones a Gaceta Médica que, «dadas las dificultades y los salarios que existen en el Sistema Nacional de Salud (SNS), no parece que incluir esta imposibilidad sea lo más adecuado porque puede producir una salida de profesionales del sector público al privado«.
«Bajo nuestro punto de vista, sería más importante incluir incentivos de productividad dentro del Estatuto Marco que permitieran pagar más a los profesionales que son más productivos, y permitir que pudieran elegir dónde trabajan fuera de su horario laboral», recalca Villanueva.
En este sentido, la opinión generalizada que circula por el terreno de juego –los hospitales– es muy similar. Fuentes consultadas por Gaceta Médica que prefieren permanecer en el anonimato consideran una «buena idea» que un jefe se servicio se dedique únicamente a un cargo. Eso sí, con condiciones. Y es que la trayectoria profesional de un sanitario que lidera una Jefatura de Servicio debe estar reconocida. De este modo, «el conocimiento, la experiencia o la capacitación no pueden tener fronteras».
Y, precisamente, una de las barreras en las que hacen hincapié los sanitarios son los salarios. Porque, explican que, si los facultativos no hacen guardias, los salarios son poco significativos. Por tanto, concluyen, si la decisión de exclusividad de un jefe de servicio va acompañada de un reconocimiento y una compensación, estarían a favor de llevar a cabo esta medida.
Por otro lado, hay médicos pertenecientes a la sanidad pública que ven la actividad privada como «necesaria» en el SNS. «Debemos saber manejar la gestión del sistema sanitario con la conjunción de lo público y lo privado. Eso sí, con una reglas claras», apuntan. Y, en este contexto, indican que se debería hacer una gran reforma del sistema para abordar tanto la reordenación de los recursos humanos como la regulación profesional.
«Los cambios deben ser más estructurales»
Desde la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA) coinciden en que hay que actualizar el Estatuto Marco, pero consideran que «es más relevante hacerlo sobre la profesionalización de la gestión sanitaria, sobre la selección de los profesionales, sobre las categorías profesionales que el SNS necesita para enfrentarse a los retos que tiene por delante, actualizar las funciones de las diferentes categorías y flexibilizar el marco de relaciones laborales».
Y es que, apuntan a GM, «los cambios que se pueden producir sobre la situación actual deben ser más estructurales que tácticos«. «Pensar en poner mas reglas o restricciones no va ayudar a la necesaria transformación que el SNS necesita», argumentan.
«Cualquier medida restrictiva que no vaya acompañada con mejoras en las condiciones de trabajo no van a ayudar a tener un efecto positivo, sino lo que va generar son externalidades negativas», asegura SEDISA, quien también recalca que el escenario actual es de «recursos escasos de profesionales».
«Creemos que es mas relevante preguntarnos porque esa situación se produce y poner las condiciones necesarias para que no sea necesario poner más restricciones», opinan. «Es estratégico enfrentarnos a estos cambios que ayuden a transformar el SNS, pero desde el diálogo, el consenso y tener una amplia generosidad por el bien común», concluyen.
«Va a ser muy difícil»
Por su parte, los sindicatos también han valorado la propuesta de Sanidad y apuntan a la complejidad del asunto. «Es un tema que, para empezar, es diferente entre comunidades autónomas», afirma Ángela Hernández, secretaria general de AMYTS. «En Madrid, por ejemplo, no hay exclusividad, y en otras sí, como en Navarra», puntualiza.
«Desde AMYTS consideramos que nuestros compañeros realizan sus funciones, que observan todas las limitaciones que tiene la ley y el Código Deontológico al respecto y, si cumplen sus funciones como en las jefaturas, no debería ser un problema en aquellos sitios donde exista la compatibilidad«, recalca Hernández. «Otra cosa es que si se detectan o se producen abusos recordamos que hay gerentes y directores médicos para perseguir este tipo de situaciones que son la excepción y no la regla», agrega.
Del mismo modo, Hernández advierte que si se marca esta exclusividad, «va a ser muy difícil encontrar personas dispuestas a ostentar estas jefaturas». «Desde AMYTS recordamos que el cargo de una jefatura en un hospital puede suponer un incremento retributivo de apenas 300 euros brutos al mes a pesar de toda la responsabilidad y de todo el trabajo que conlleva. Creemos que no están lo suficientemente bien reconocido y lo mismo se puede aplicar de Direcciones Médicas hacia arriba», asegura la secretaria general de la asociación.
«Es un poco empezar la casa por el tejado. Queda mucho por realizar respecto a conflictos de intereses, profesionalización y a cómo se realiza la selección tanto de cargos intermedios (jefaturas de servicios) como de más nivel», concluye Hernández, quien insta al Ministerio a acoger un «debate sereno contando con todos los actores más que en una respuesta a una rueda de prensa».