La apuesta por los centros de nacimiento reduciría al 16% la tasa de cesáreas

Un webinar organizado por el ISFOS analiza las bondades de este modelo, que contribuye a humanizar más los partos.

Mujer embarazada
Mujer embarazada.

Solo dos hospitales españoles contaban entre sus instalaciones con centros de nacimientos, hasta que uno de ellos, el del Hospital Sant Joan de Déu de Martorell, cerró temporalmente por falta de personal. Únicamente el Hospital German Trias i Pujol (Casa Laietània), en Badalona, ofrece este servicio de parto natural, cuya implantación en todo el sistema sanitario nacional, según los expertos, reduciría la tasa de cesáreas en España de un 25 a un 16 por ciento.

Con el paso del tiempo, las mujeres han empezado a demandar partos más humanizados, donde tengan más protagonismo y en los que puedan decidir el lugar y la forma donde estos se produzcan. Los centros de nacimientos surgen para dar respuesta a esas demandas, aunque su implantación en el sistema sanitario español es mínima. La experiencia en Inglaterra, Irlanda o Alemania demuestra multitud de beneficios, y en países como Holanda es el modelo líder, donde se combina también con partos en los domicilios.

En España, de acuerdo con los expertos, una apuesta decidida por este modelo -con embarazos sin complicaciones o de bajo-medio riesgo- no solo reduciría el número de partos instrumentados, con menos episiotomías y uso de analgesia, sino que implicaría además una reducción de costes, al registrar menos reingresos en el hospital, menos consultas a urgencias, y menos visitas por complicaciones postparto.

“Estos centros cuentan con mucha evidencia científica; por ello, queremos incidir en la importancia de ofrecer a las mujeres una opción de parto con la que se sientan identificadas, seguras y valoradas”, ha explicado Pilar Fernández, directora de ISFOS, durante el webinar ‘Actualidad en los centros de nacimiento’, organizado por el Instituto Superior de Formación Sanitaria (ISFOS) del Consejo General de Enfermería (CGE), con la colaboración de A.M.A Seguros.

Humanización del parto

Los centros de nacimiento, liderados por enfermeras especialistas en Obstetricia y Ginecología, proporcionan una experiencia de parto más humanizada. La atención en estos centros comienza antes del parto, puesto que las matronas tienen contacto directo con las mujeres. “Este contacto y acompañamiento tiene un impacto directo y positivo en las mujeres, pues les hace sentir tranquilas en uno de los momentos más importantes y transformadores de su vida”, ha aclarado Lucía Alcaraz-Vidal, matrona del centro de nacimiento del Hospital Germans Trias i Pujol.

En el proceso del parto, las matronas realizan un acompañamiento físico y emocional. “Si hay una mujer que tiene un riesgo, o que empieza a tener sintomatología asociada con una depresión, ansiedad o un problema de salud mental en el postparto, hacemos un seguimiento y tratamiento con el equipo de salud mental perinatal, compuesto también por psicólogas y psiquiatras”, ha comentado Roser Palau, docente e investigadora de la Escuela Superior de Enfermería del Hospital del Mar, en Barcelona.

De este modo, las matronas brindan una asistencia continuada antes, durante y después del embarazo. Sobre este último paso, Palau observa una “mejora exponencial en la salud”, puesto que “las experiencias son mejores, hay menos estrés postraumático, menos depresiones, mejores tasas de lactancia y mejor vínculo madre-bebé”.

Participantes en el webinar ‘Actualidad en los centros de nacimiento’.

Beneficios económicos

Cuando hablamos de coste-beneficio, en el momento del parto, “la única inversión que hay que hacer para tener estos centros es contar con un espacio adecuado con un mínimo de recursos, pero asegurar que hay una matrona que está acompañando a la mujer durante todo el tiempo”, ha explicado Ramón Escuriet, director del Plan de Salud Afectiva, Sexual y Reproductiva del departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya.

Aunque repercute en una reducción de los costes, la seguridad de la mujer está garantizada. “Todo esto está avalado por una serie de protocolos de circuitos asistenciales de un equipo multidisciplinar detrás que va a ofrecer una asistencia rigurosa basada en la evidencia científica”, ha expuesto Soledad Carreguí, supervisora de enfermería y matrona del Servicio de Partos en el Hospital Universitario de la Plana, Villarreal.

Además, al estar adosado al hospital, “no vamos a renunciar a toda la tecnología que pueda necesitar una mujer”, ha subrayado Carreguí: “En el caso en que se produzca algún problema en un proceso de parto normal hay una transferencia rápida y unos profesionales médicos que también están ahí para poder asistir en cualquier momento a la mujer que lo necesite”.

Cultura organizacional

Con los centros de nacimiento, la organización del sistema sanitario se transforma hacia una mirada más humanística. “Esto pasa por cambiar la cultura organizacional tanto de la administración pública como de los centros. Cambiar esa forma y trabajar desde una no jerarquía, de forma más transversal, con trabajo en equipo, en el que cada uno tenga claro cuáles son sus competencias. La presión que han hecho las mujeres es lo que ha ayudado a que la creación de estos centros fuera una realidad y es una necesidad que tenemos que cubrir”, ha incidido Escuriet.

Cambiar la cultura organizacional viene por alcanzar una continuidad asistencial en los cuidados a la mujer, “que tiene que ver con que son los mismos profesionales los que van a atender a esta mujer y su familia desde el inicio del embarazo hasta después en el postparto”, ha explicado Montserrat Angulo, vocal matrona del Pleno del Consejo General de Enfermería y presidenta del Colegio de Enfermería de Alicante. El problema, en opinión de Angulo, “es que hay muchas Comunidades Autónomas donde la matrona o trabaja en Atención Primaria o en Hospitalaria y ahí la continuidad que buscamos alcanzar se pierde”.


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